lunes, 30 de noviembre de 2015

Cova del Parpalló

Ubicación de la Cueva del Parpalló

Ubicación

La cueva del Parpalló es un abrigo natural a unos 450 msnm formado por la disolución de roca caliza en la vertiente meridional del macizo de Mondúber, la elevación más alta del valle de Marxuquera, dentro del Paraje Natural Parpalló-Borrell, en la localidad de Gandía (España). Debe su nombre a una pequeña ave (parpalló o avión zapador, Riparia riparia) que anidaba en la pared de la entrada a la cueva.

El abrigo disfruta de una localización geográfica estratégica, ya que desde él se divisa todo el valle de Marxuquera alcanzando la costa valenciana, y en los días muy despejados la silueta de la isla de Ibiza.

En el Paleolítico Superior, la línea de costa estaba más alejada que en la actualidad por la regresión marina causada por las glaciaciones. En consecuencia, a los pies del macizo de Mondúber se extendía una ancha llanura litoral con vegetación esteparia o de pradera, frecuentada por las especies de grandes herbívoros documentadas en los restos de fauna y en las plaquetas recuperados en Parpalló.

Parpalló. Plaqueta con figura de caballo.

Descubrimiento

La cueva fue refugio de pastores y ganado.
En 1872, el geólogo Joan Vilanova i Piera y el naturalista Eduard Boscà Casanova prospectaron la cueva recogiendo útiles de sílex y huesos de animales, así como varios restos humanos, correspondientes una mandíbula y varios molares que pertenecieron a un individuo femenino joven. Estos materiales fueron depositados en el Museo Antropológico Nacional y en el Museo Arqueológico Nacional, conservándose actualmente en este último.
En 1913 apareció el primer objeto de arte mueble, en un sondeo de Breuil guiado por las notas de Vilanova i Piera.

Cueva del Parpalló. Plano, estratigrafía del sector Talud y dataciones. Aura y Villaverde, 2014.

Descripción

Se han encontrado evidencias de ocupación humana desde el Gravetiense (23 ka), con el periodo más intenso de ocupación en el Solutrense (21-15 ka), que continuó en el Madgaleniense hasta hace 11 ka.
En la cueva del Parpalló se ha encontrado un conjunto espectacular de arte mueble, el más numeroso del mundo y un grabado parietal de un caballo datado en hace 20 ka.

Su entrada es una abertura de aproximadamente 14 m de alto y 3 m de ancho, que comunica con la estancia principal, con una altura de máxima de entre 15 y 17 m, cuyas paredes están constituidas por potentes estructuras estalagmíticas. A la de izquierda de esta sala, y ascendiendo unos 5 m de altura, se accede a una galería orientada en dirección oeste con diferentes niveles y estancias.

La estratigrafía del sector Talud, la única documentada, se ha definido a partir de la documentación gráfica de L. Pericot.
  • Sedimentación masiva y con cantos dispersos. La parte superior del corte queda oculta por una colada de barro. Capas 1-5 con materiales magdalenienses. Restos humanos sueltos.
  • Sedimentos finos y cantos dispersos. Capas 6-11/12 con materiales badegulienses.
    • Badeguliense Fase B. Capas 6-8.
    • Badeguliense Fase A. Capas 9-11.
  • Sucesión de capas que recuerdan cubetas encajadas. Capas 11/12-26 con materiales solutrenses.
    • 3,5-4,25 m. Solutreogravetiense III o Final
    • 4,25-4,5 m. Solutreogravetiense II
    • 4,5-4,75 m. Solutreogravetiense I
    • 4,75-5,25 m. Solutrense Superior
    • 5,25-6,25 m. Solutrense Medio
  • Disposición masiva y horizontal de sedimentos, con grandes bloques de morfología angulosa en la base y lentejones blanquecinos. Su contacto con el tramo superior es erosivo. Capas 27-29 con materiales del Gravetiense y Solutrense Inferior. Baja densidad de materiales.
    • 6,25-7,25 m. Solutrense Inferior. Enterramiento humano que debió de practicarse desde niveles superiores: cráneo, fragmento de húmero y dos tibias.

Excavaciones y Estudios

En 1914 se concedió a Breuil un permiso de excavación, que no llegó a surtir efecto debido a la Primera Guerra Mundial.
La cueva no se excavó por completo hasta los años 1929-31, en tres campañas sucesivas bajo la dirección de Lluís Pericot García por encargo de Ballester Tormo, director del Servicio de Investigación Prehistórica de la Excelentísima Diputación Provincial de Valencia. Se excavaron 8,5 m de sedimentos.

En 1959, Pericot regresó a la cueva, excavando en los accesos y en el testigo que se había dejado en las anteriores intervenciones.

En 1989, Davidson realiza un estudio paleoeconómico y obtiene las primeras dataciones radiométricas. Fullola Pericot revisa la industria lítica y la contextualiza en la región.

Valentín Villaverde Bonilla estudió la colección de plaquetas publicando los resultados en 1994.

En 2001, José Aparicio Pérez detectó en la colada estalagmítica de la pared del fondo de la sala principal de la cueva un grabado parietal con la representación de un caballo, que fue datada en hace 20 ka. Entre 2002-2005 efectuó dos campañas de tamizado de la antigua escombrera de las excavaciones de 1929-1931, recuperando abundante material lítico y óseo, así como 2.000 plaquetas.

Bibliografía

Recursos web

viernes, 27 de noviembre de 2015

Grado erectus en África (ergaster). Atlanthropus mauritanicus. Heidelbergensis africano.

Izquierda: KNM-ER 3733. Derecha: HAM.
KNM-ER 2598, un fragmento occipital, es el único ejemplar africano de erectus más antiguo que los fósiles de Homo de Dmanisi y Java. Se ha datado en 1,87 Ma.
Los erectus más antiguos, provienen de Koobi Fora, Kenia, y la especie persiste en África hasta cerca de la frontera Brunhes-Matuyama (0,78 Ma).
Los restos son más abundantes en Kenia y Tanzania, aunque también se han hallado ejemplares en Etiopía y en el Sur.

Los ejemplares mejor conservados se hallaron en las riberas del lago Turkana. Se complementan con los hallazgos de la garganta de Olduvai.

Tobias y von Koegniswald (1964) definieron los grados de hominización:
  1. Australopitecos.
  2. Habilis.
  3. Erectus de Sangiran y ejemplares de Olduvai como OH13.
    1. OH13 había sido considerado por L. Leakey (1964) como paratipo del habilis. Esto indica bien a las claras las dificultades con que tropezamos a la hora de establecer fronteras precisas en la transición entre habilis y erectus.
  4. Erectus de Olduvai, Ternifini, Kabuh y Zhoukoudian.
KNM-ER 3733. Turkana Basin Institute/Richard Leakey.
Un par de cráneos de Turkana presentan rasgos similares al erectus de Pekín, pero con una capacidad craneal inferior.
  • KNM-ER 3733 (Leakey y Walker, 1985) fue descubierto por Bernard Ngeneo, del equipo de Richard Leakey, en 1975 en Koobi Fora (Kenia). Se trata de un cráneo completo de hembra madura, con capacidad craneal de 850 cc, similar a la del Hombre de Pequín. Se ha datado en ~1.63 Ma (Lepra y Kent, 2015).
  • KNM-ER 3883 (Leakey y Walker, 1985). Cráneo de 800 cc datado en 1,6 Ma.
Del mismo yacimiento es KNM-ER 1808 (esqueleto parcial).

El equipo de Domínguez-Rodrigo halló en verano de 2009, en el yacimiento de Olduvai un fémur y un radio de adulto, posiblemente del mismo individuo, datados en 1,3 Ma. La cabeza del radio es un tercio más grande que la del sapiens y la tuberosidad donde se inserta el bíceps duplica a la del hombre actual.

Grado erectus finales

  • El norte del Danakil (Afar, Eritrea) ha proporcionado desde mediados de los noventa evidencia sobre el erectus, con el descubrimiento de más de 200 sitios de finales del Pleistoceno en un afloramiento sedimentario fluviolacustre de 1.000 m de espesor en la cuenca del río Dandiero, al sur de Buia (Abbate et al, 1998). Las excavaciones corren a cargo de la Expedición Danakil Italiana y Eritrea, coordinada por la Universidad La Sapienza de Roma y el Museo Nacional de Eritrea, bajo la dirección de Alfredo Coppa, dentro del Proyecto Internacional Buia.
    • El yacimiento de Uadi Aalad (UA), consta de depósitos deltaicos y fluviales de 5-6 m de espesor radiométricamente y biocronológicamente fechados en ca 1 Ma (Ghinassi et al, 2009). Destacan los hallazgos en la capa LK3 Homo (Macchiarelli et al 2004; Bondioli et al, 2006).
      • UA 31. Señora de Buia. Descubierto por el equipo de Lorenzo Rook y Berhane Tesfamariam. Un cráneo de adulto prácticamente completo con la cara preservada, atribuido a hembra, con mezcla de características erectus/ergaster y rasgos derivados, incluyendo caja craneana larga y ovalada, de más de 20 cm de longitud, un alto posicionamiento de los puntos más externos parietales como en rhodesiensis, una angulación débil a lo largo de la línea media y un ligero aplanamiento parasagital y huesos parietales delgados. No se ha determinado si su prominencia parietal es una consecuencia estructural de dolicocefalia, la expresión de la variación individual/regional, o una característica derivada con posible relevancia filogenética. Acusados arcos supraorbitales.
        • Según Bruner et al (2016), su capacidad craneal es de 995 cc. Las áreas occipitales muestran una pronunciada abultada, el cerebelo se encuentra en una posición posterior, y los vasos meníngeos medios están más desarrollados en las regiones posteriores. Estas características son comunes entre los especímenes atribuidos a erectus, en particular los endomoldes del Pleistoceno Medio de Zhoukoudian. Los lóbulos parietales muestran una curvatura pronunciada, asociada a una base del cráneo estrecha.
      • UA 222 y UA 369. Dientes incisivos permanentes. Tienen un esmalte relativamente delgado en comparación con la condición humana moderna, como en Homo antecessor, y la morfología recuerda al heidelbergensis norteafricano.
      • UA 173, UA 405 y UA 466. Fragmentos de pelvis.
    • En Mulhuli-Amo (MA), a 4,7 km de Uadi Aalad y formando parte posiblemente del mismo horizonte estratigráfico se han hallado nueve fragmentos humanos, pertenecientes posiblemente a tres individuos.
      • MA 14 fragmento de frontal.
      • MA 64 y MA 88 a-f, fragmentos parietales y MA 89 fragmento temporal, pertenecientes al mismo individuo adulto.
        • MA-88, compuesto por los seis fragmentos a-f, constituye un parietal izquierdo casi completo, incluyendo la región del asterión, cuyo espesor y características arquitectónicas y estructurales se ajustan con precisión a UA 31.
      • MA 93 Corona sin uso de un molar permanente inferior.
    • La campaña de 2016 ha proporcionado huellas de erectus datadas en hace 800 ka, en los sedimentos fluviales de un paleolago rodeado de pastizales, en el yacimiento de Aalad-Amo.
Daka BOU-VP-2/66 Crédito de la imagen: Wikimedia Commons CC-BY-SA.
Daka. BOU-VP-2/66
  • Daka (o Dakanihylo, Formación Bouri, Middle Awash, Etiopía) Asfaw et al, 2002. BOU-VP-2/66. Caja craneana descubierta por Henry Gilbert, del equipo de Berhane Asfaw y Tim White, en 1997, datada en 1 Ma y con una forma similar a la de Buia. Según Keely B. Carlson et al (2013) es similar en morfología lineal a los fósiles de los erectus asiáticos. Para Baab (2016), pudo haber pertenecido a una población "avanzada" de erectus cercana a la raíz del Homo heidelbergensis sensu lato, o a una población inicial de H. heidelbergensis sensu lato.
  • Olorgesailie. KNM-OG 45500. Cráneo parcial datado en 0,9 Ma, descubierto en 2003 por el equipo de Rick Potts. Capacidad craneal de unos 700-800 cc. Se recuperó aproximadamente 1,5 km al este de una gran acumulación de hachas de mano, que provienen de la misma capa.
Tighenif 1 y 3
Tighenif 1 y 3

Otros hallazgos

  • MK3. En las excavaciones dirigidas por J. Chavaillon en 1976 en Gombore I (Melka Kunture, Etiopía) apareció in situ, en la unidad 2 del nivel 3, datada en >1,39 Ma, una porción distal bien conservada de un húmero izquierdo de hominini conocido como Gombore IB-7594, Melka Kunture 3 o MK3, asociado a un rico conjunto lítico de transición olduvaiense achelense. De acuerdo con el análisis de Fabio Di Vincenzo et al (2015), MK3 añade una gran cantidad de variabilidad al género Homo. El gran tamaño de MK3 sugiere un peso corporal cercano a 90 kg, lejos de la gama del tamaño del cuerpo conocido para los Homo del Pleistoceno temprano.
    Los autores sugieren que la dimensión y la morfología de MK3 pueden ser considerados como una exaptación que se convirtió en útil cuando los primeros humanos poblaron altas altitudes, como la cuenca superior del Awash, en la meseta etíope, por encima de 2.000 m de altura. El húmero fue estudiado también por Lague (2015).
  • OH 9, Chellean Man (Heberer, 1963; Rightmire, 1979). Descubierto por Louis Leakey en 1960 en la garganta de Olduvai (Tanzania). Su edad se estima en 1,5 Ma. Consiste en una bóveda craneal de unos 1065 c.c. de capacidad.
  • OH 12, Pinhead (Rightmire, 1979). Descubierto por Margaret Cropper en 1962 en la garganta de Olduvai (Tanzania) Es parecido, pero menos completo que OH 9, y su capacidad craneana es menor, sólo 750 c.c. Muy similar a KNM-ER 3733, aunque un millón de años más joven. Su edad está comprendida entre 600 y 800 ka.
  • OH 23, fragmento de mandíbula, datado en 0,6 Ma.
  • OH 28 (Rightmire, 1990). Coxis.
  • OH 34 (Rightmire, 1990). Fémur.
  • OH 82 (Hlusko, Reiner y Njau, 2015). Ulna. Sedimentos datados en hace ca 1 Ma.
  • KGA 10-1 (Asfaw et al, 1992). Mandíbula parcial.
  • KNM-ER 730 (Wood, 1991). Occipital, parietal, frontal y mandíbula parciales.
  • KNM-ER 736 (Rightmire, 1990). Fémur.
  • KNM-ER 737 (Rightmire, 1990). Fémur.
  • KNM-ER 820 (Wood, 1991). Mandíbula de subadulto.
  • KNM-ER 992 (Wood, 1991). Mandíbula. Holotipo de Homo ergaster.
  • KNM-ER 1472. (Wood y Collard, 1999). Fémur.
  • KNM-ER 1481. (Wood y Collard, 1999). Fémur.
  • KNM-ER 1808 (Walker, Zimmereman y Leakey, 1982). Esqueleto y fragmentos craneales.
  • KNM-ER 3228. Coxal.
  • KNM-ER 3733 (Leakey y Walker, 1985). Cráneo.
  • KNM-ER 3883 (Leakey y Walker, 1985). Cráneo.
  • KNM-ER 42700 (Spoor et al, 2007). Calvaria de adulto joven hallada en Ileret, Kenia, datada en 1,55 Ma. Su atribución taxonómica está sujeta a controversia (Baab, 2016). El tamaño es de los más pequeños conocidos para erectus. Los análisis morfogeométricos dan como resultado una forma intermedia entre erectus y el HAM (Catherine C. Bauer y Katerina Harvati, 2015).
  • KNM-WT 15000, Turkana Boy Descubierto por Kamoya Kimeu en 1984 en la ribera del río Nariokotome cerca del lago Turkana (Kenia). (Brown et al. 1985; Leakey and Lewin 1992; Walker and Leakey 1993; Walker and Shipman 1996). Se trata de un esqueleto casi completo de un niño entre 7,6-8,8 años, según estimación a partir de los parámetros dentales (Dean y Smith, 2009) al que le faltan las manos y pies. Es el Homo erectus más completo conocido, con una edad de 1,5 Ma. Su capacidad craneal es de 880 cc, y hubiera alcanzado los 910 cc de completar su desarrollo. Su talla era de 1,60 m. Christopher B. Ruff y M. Loring Burgess (2014) han estimado una estatura adulta de 176-180 cm y una masa corporal adulta de 80-83 kg en base a un patrón de crecimiento similar al de los simios africanos. Los músculos debían de estar muy desarrollados. Excepto por el cráneo, el esqueleto es muy similar al de los niños actuales, con pequeñas diferencias. La forma y el tamaño del canal espinal son similares a los de los HAM (Meyer y Haeusler, 2015). Se ha relacionado con diferentes patologías, sin que exista una conclusión definitiva. La maduración dental y esquelética es más parecida a la de un simio que a la de un humano moderno.
  • KNM-WT 51260, tercer metacarpiano hallado en Kaito (oeste del Lago Turkana) en 2012, datado en 1,4 Ma. Según el estudio de Carol WARD V. et al (2013) el hueso se asemeja al de un humano moderno en proporciones generales y morfología. Es el tercero más largo de los Hominini conocidos anteriores a los neandertales y humanos modernos tempranos. En particular,  muestra una apófisis estiloides bien desarrollada, una característica distintivas de la mano moderna y neandertal Neandertal, no presente en los primeros Hominini. Esta proyección ayuda a estabilizar la muñeca cuando la mano está agarrando pequeños objetos entre el pulgar y los dedos. La morfolgía y función de la mano modernas estaban presentes dentro del contexto de la tecnología achelense y sugiere que las actuales características carpometacarpianas evolucionaron temprano, seleccionadas para un mejor manejo de las herramientas.
  • BSN49/P27. Gona (Simpson et al, 2008). Pelvis. Debió pertenecer a una hembra de tamaño pequeño, pero con una cadera amplia para ese tamaño.
  • SK 15 (Robinson, 1961; Howell, 1978; Grine, 2001). Mandíbula parcial.
  • SK 45 (Robinson, 1961; Howell, 1978; Grine, 2001). Mandíbula parcial.
  • SK 847 (Clarke, Howell y Brain, 1970; Tobias, 1991; Walker, 1981; Kimbel, Johanson y Rak, 1997; Grine, 2001). Restos mandibulares, dentales y cráneo parcial.
  • SK 1896 (Susman, de Ruiter y Brain, 2001). Fragmento distal de fémur.
  • SK 2045 (Susman, de Ruiter y Brain, 2001). Fragmento proximal de radio.
  • SKW(SKX) 34805 (Susman, de Ruiter y Brain, 2001). Fragmento distal grande de húmero.

Atlanthropus mauritanicus

En 1954-1955 C. Arambourg y R. Hoffstetter hallaron en Tighenif, a 20 km de Mascara, Argelia varios restos incluyendo las mandíbulas Tighenif 1 y 3.
Con los hallazgos, Arambourg creó un nuevo género y especie aunque posteriormente se han clasificado dentro de Homo erectus (e.g., Howell, 1960; Geraads et al., 1986; Rightmire, 1990). También podría tratarse de un heidelbergensis muy temprano.

¿heidelbergensis africano?

Los conocimientos actuales sugieren una dicontinuidad filogenética en el momento de la reversión Matuyama / Brunhes hace 780 ka, en posible relación con el fenómeno más general conocido como la Revolución del Pleistoceno Medio (Maslin y Ridgwell, 2005) que, a su vez, corresponde con los drásticos cambios climáticos de MIS 18-16. El periodo entre 900-600 ka es muy pobre en fósiles, pero parece que una especie más encefalizada surge en África y se extiende rápidamente por África y Eurasia. (Homo heidelbergesis según Rightmire, 1998, 2008; Mounier et al, 2009, 2011; Stringer, 2012; pero Arsuaga et al, 2014, 2015; Balter, 2014) donde se encuentra con otros Homo (Profico, 2015).

En la capa de achelense de Gombore II, en la zona arqueológica Melka Kunture, el alto valle de Awash, región de Oromia, a unos 50 km al sur de Addis Abeba, a más de 2.000 msnm, aparecieron dos grandes fragmentos craneales, con una datación de ca 850 ka.
  • En 1973, un parietal izquierdo parcial (Melka Kunture 1, MK1; Oakley et al, 1977), clasificado como Homo cf. erectus (Chavaillon et al 1974; Chavaillon y Coppens, 1975, 1986)
  • En 1975, una parte derecha del frontal (Melka Kunture 2, MK2).
  • Probablemente pertenezcan al mismo cráneo.
MK1. Profico et al, 2015.
MK2. Profico et al, 2015
Para Profico et al (2015) MK1 y MK2 representan un único cráneo de morfología arcaica en su curvatura sagital y transversal:
  • Rasgos comunes con otros ejemplares arcaicos: ausencia de foramen parietales, el desarrollo de la rama media de los vasos meníngeos, las líneas temporales que recorren el parietal medialmente a la eminencia pariental, las marcadas líneas temporales sobre el hueso frontal y la presencia de un pesado toro frontal.
  • Rasgos peculiares: espesor notable y fuerte divergencia de las líneas temporales tras la constricción postorbital.
  • El cráneo muestra afinidades con los erectus africanos (ergaster) y heidelbergesis. MK1 está más cerca de erectus en la curvatura y forma del perfil sagital medio y más cerca de heidelbergensis en las dimesiones absolutas y la curvatura y la forma generales.
  • Tras la reconstrucción digital, la capacidad craneal se ha estimado en ca 1.080 cc.
  • El cráneo perteneció a un individuo de unos 35-40 años en el momento de su muerte. 
De acuerdo con el análisis, estos ejemplares llenan un vacío fenético entre grado erectus y heidelbergensis y representan el mejor candidato o el único para el surgimiento de Homo heidelbergensis alrededor de hace ca 800 ka, así como una evidencia de que esta especie probablemente se originó en África antes de su dispersión en Eurasia.
Grado erectus africano
KNM-WT 15000
Por Adam van Arsdale
 Enlaces:
Brown, F., Harris, J., Leakey, R., & Walker, A. (1985). Early Homo erectus skeleton from west lake Turkana, Kenya. Nature, 316(6031), 788-792. 



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Los restos craneales de Melka Kunture. ¿El primer heidelbergensis?

Localización y estratigrafía de Gombore

En la capa de achelense de Gombore II, en la zona arqueológica Melka Kunture, el alto valle de Awash, región de Oromia, a unos 50 km al sur de Addis Abeba, a más de 2.000 msnm, aparecieron dos grandes fragmentos craneales, con una datación de ca 850 ka.
  • En 1973, un parietal izquierdo parcial (Melka Kunture 1, MK1; Oakley et al, 1977), clasificado como Homo cf. erectus (Chavaillon et al 1974; Chavaillon y Coppens, 1975, 1986)
  • En 1975, una parte derecha del frontal (Melka Kunture 2, MK2).
  • Probablemente pertenezcan al mismo cráneo.
MK1
    MK2
Antonio Profico, Fabio Di Vincenzo, Lorenza Gagliardi, Marcello Piperno y Giorgio Manzi presentan la primera descripción detallada y reconstrucción asistida por ordenador.

MK1 y MK2 representan un único cráneo de morfología arcaica en su curvatura sagital y transversal:
  • Rasgos comunes con otros ejemplares arcaicos: ausencia de foramen parietales, el desarrollo de la rama media de los vasos meníngeos, las líneas temporales que recorren el parietal medialmente a la eminencia pariental, las marcadas líneas temporales sobre el hueso frontal y la presencia de un pesado toro frontal.
  • Rasgos peculiares: espesor notable y fuerte divergencia de las líneas temporales tras la constricción postorbital.
  • El cráneo muestra afinidades con los erectus africanos (ergaster) y heidelbergesis. MK1 está más cerca de erectus en la curvatura y forma del perfil sagital medio y más cerca de heidelbergensis en las dimesiones absolutas y la curvatura y la forma generales.
  • Tras la reconstrucción digital, la capacidad craneal se ha estimado en ca 1.080 cc.
  • El cráneo perteneció a un individuo de unos 35-40 años en el momento de su muerte. 
De acuerdo con el análisis, estos ejemplares llenan un vacío fenético entre grado erectus y heidelbergensis y representan el mejor candidato o el único para el surgimiento de Homo heidelbergensis alrededor de hace ca 800 ka, así como una evidencia de que esta especie probablemente se originó en África antes de su dispersión en Eurasia.

heidelbergensis africano

Reconstrucción virtual de (MK1 + MK2), usando una escala (0.96) de Kabwe 1. MK1 y MK2 están duplicados por espejo. Los colores representan la variación en espesor así como el grado de curvatura.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Análisis morfométrico del cráneo de Homo naledi

    Homo naledi. Reconstrucción. Wits. University.
Rising Star Cave es un sistema de cuevas localizado en el Cradle of Humankind World Heritage Site cerca de Krugersdorp en Sudáfrica, descubierto el 13 de septiembre de 2013 por los espeleólogos Steve Tucker y Rick Hunter, dentro de una exploración organizada por el geólogo Pedro Boshoff. 

El hallazgo fue notificado a Lee Berger el 1 de octubre de 2013 quien dirigió la excavación, financiada por National Geographic. La recuperación de los fósiles corrió a cargo de K. Lindsay Eaves, Marina Elliott, Elen Feuerriegel, Alia Gurtov, Hannah Morris, y Becca Peixotto, seleccionadas por su constitución ligera y experiencia paleoantropológica y espeleológica.
  • Entre octubre de 2013 y marzo de 2014 se recuperaron en las unidades 2 y 3 de una cámara aislada (Cámara Dinaledi; Dirks et al, 2015) y se catalogaron 1.550 fósiles de un mínimo de quince individuos de todas las edades (8 inmaduros sobre 13 en los que ha podido determinarse la edad aproximada) asignados a la nueva especie Homo naledi (Lee R. Berger et al, 2015). Naledi significa estrella en sesotho. Se trata del mayor conjunto de una especie de Hominini descubierto en África. Es probable que la cámara contenga más fósiles.
El cerebro de Homo naledi es pequeño, de unos 560 cc los varones y 460 cc las hembras, menos de la mitad que el del HAM. La morfología craneal, es similar a la de erectus, habilis rudolfensis.

J. Francis Thackeray informa de los resultados de los análisis morfométricos del cráneo de Homo naledi en base a una regresión lineal de mínimos cuadrados de los valores medios de las mediciones de cráneos de 12 especies de Hominini. De acuerdo con los resultados:
  • H. naledi parece ser significativamente diferente a las demás especies.
  • H. naledi parece ser más similar a los Homo tempranos, en particular H. habilis, y (en menor medida) H. rudolfensis y Homo erectus
  • Los datos craneales justifican la clasificación de los hallazgos de Rising Star Cave en una nueva especie.
  • La regresión puede utilizarse para proporcionar una estimación de la edad de H. naledi, en ca 2 Ma (+/- 0,5 Ma), aceptando una edad máxima de 2,5 Ma para Homo rudolfensis, 1,5 Ma para el erectus africano 1,8 Ma para el H. habilis de Olduvai.
Homo naledi

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Los primeros fabricantes

a) Mano de STW 573.
b) Mano de MH2
c) Reconstrucción de la mano de Homo naledi.
Créditos. Clarke (a) y Schmid (b,c). Kivell, 2015.
Los únicos instrumentos tempranos preservados, son los líticos. Los argumentos para atribuir capacidad transformadora a una especie son:
  1. Que los instrumentos y los fósiles óseos aparezcan en el mismo nivel estratigráfico de un yacimiento.
  2. Que la conformación anatómica y el nivel de complejidad cerebral del espécimen haga suponer su capacidad para elaborar instrumentos.
La cuestión no es fácil cuando en el mismo yacimiento donde aparecen los artefactos líticos se encuentra más de una especie.
Las tradiciones culturales y las especies de Hominini no se corresponden de manera biunívoca. Es muy posible que la sustitución de las técnicas líticas sea una cuestión local con grandes lapsos de coexistencia en el tiempo.
Si tenemos en cuenta la utilización de objetos por parte de los chimpancés, su capacidad para usarlos en diferentes situaciones y su facilidad para desarrollar conductas complejas, la capacidad de construir herramientas aparece como una evolución las habilidades propias de un antepasado común al chimpancé y al ser humano.

No se puede determinar directamente que las manos de Hominini evolucionaran por selección natural para la fabricación de herramientas. Los elementos derivados del patrón humano pueden haber aparecido en diferentes momentos y han sido compatibles con otras actividades de recolección y elaboración de alimentos. La proporción larga entre el pulgar y el resto de los dedos, compartida con otros catarrinos vivos y fósiles, puede ser primitiva de los Hominini o haber coevolucionado con el hallux / patrón de los dedos del pie. Sin embargo, de los registros prehistóricos se desprende que las manos se expusieron cada vez más a grandes esfuerzos prolongados, asociados a la fabricación y uso de herramientas. Cabe también la posibilidad de que la evolución de la mano corresponda a una exaptación, tras quedar liberada de la trepa, y no a una adaptación.


Mano de Australopithecus sediba. Science.

Homo habilis, ¿primer fabricante?.

En Olduvai, existen motivos sólidos para relacionar el habilis con la construcción de herramientas de piedra. Dio nombre a la cultura lítica olduvaiense.

Analizando los restos de Swartkrans, Susman (1988) está convencido de que Paranthropus fabricó instrumentos líticos. Siendo aceptado de forma generalizada que era un ser de dieta vegetariana dura, cuesta trabajo entender para qué utilizaba unos instrumentos que se relacionan con la alimentación carnívora.

Analizando los restos fósiles y líticos de Olduvai I y II, Taung, Makapansgat, Sterkfontein, Kromdraai, Garusi y Peninj, Tobias dio las siguientes alternativas en cuanto a los creadores de los instrumentos líticos:
  • Se relacionan con la presencia simpátrida de dos especies: una de australopitecinos y otra de Homo.
  • Se relacionan solo con Homo.
    • Todos los yacimientos de Homo, contienen instrumentos líticos.
Tobias concluye que la especialización en la manufactura de herramientas líticas es una apomorfia de Homo, relacionada con desarrollos cerebrales que dotaron a nuestro género de la base neurológica precisa para el lenguaje. El habilis dispondría de una mano adecuada y de una capacidad craneal (complejidad cerebral) que justificaría una organización cognitiva eficaz para el aprendizaje y enseñanza de la técnica lítica.

No obstante, hay que tener en cuenta que en el registro arqueológico aparecen primero las herramientas y luego los cráneos con capacidad cerebral incrementada lo que 
ha cambiado la percepción tradicional de que la producción de herramientas de piedra es una habilidad limitada al género HomoEn 2015 Sonia Harmand comunicó el descubrimiento de numerosas herramientas (núcleos y escamas) en el sitio de Lomekwi 3 (Lago Turkana, Kenia). Se han datado en 3,3 Ma, lo que implicaría que los fabricantes debieron ser australopitecos. Estas herramientas se encuentran en el mismo contexto geográfico y cronológico de Kenyanthropus platyops y son contemporáneas de Au. afarensis. Por otra parte, se han hallado marcas de corte de piedra sobre hueso en Dikika, Etiopía, con datación de hace 3,39 Ma y en depósitos asociados actualmente solo a Au. afarensis.

Fila superior de izquierda a derecha es el dedo pulgar de un chimpancé, un fósil de Australopithecus africanus homínidos pulgar y dos speices de los primeros seres humanos.  La fila inferior muestra representaciones 3D a partir de las exploraciones de las mismas muestras, que muestra una sección transversal de la estructura interior de thetrabecular
La fila inferior muestra una sección transversal de la estructura interior trabecular.

Las manos de los Hominini antiguos

Mary W. Marzke (2013) ha revisado los estudios sobre la capacidad humana de manipulación de herramientas y sus correlaciones morfológicas.
La fuente más directa relativa a los agarres y movimientos de la mano que podrían haber sido necesarios en la prehistoria para la utilización eficaz y habitual de instrumentos líticos, proviene de los arqueólogos que han aprendido a replicar estas herramientas. Los primeros experimentos revelaron dos capacidades importantes para la fabricación de herramientas con martillo de percusión: La capacidad para controlar y estabilizar sendas piedras en cada mano al mismo tiempo y la capacidad para exponer las superficies de trabajo durante la eliminación de escamas, reduciendo al mínimo la parte de piedra cubierta por la mano mediante el uso únicamente del pulgar y las yemas de los dedos, evitando así el aplastamiento de los dedos. Durante estas actividades están fuertemente reclutados los músculos oponente del pulgar y otros del pulgar y el meñique. Un análisis cinemático de los movimientos de las extremidades superiores durante el golpeo, ha revelado que el gesto de la muñeca, de la extensión a la flexión, aumenta significativamente el trabajo mecánico y la fuerza. Estas capacidades no se han observado en chimpancés, pero en otros primates se han constatado algunos componentes.

Markze enumera las características morfológicas relacionadas con estas capacidades y comprueba su presencia en los Hominini para los que disponemos de evidencias:
  • En Ardipithecus ramidus, la relación de la longitud de los dedos con la del pulgar, medida indirectamente mediante los metacarpianos, es más similar a la de los monos del Viejo Mundo y de Proconsul. Estas características se atribuyen a la locomoción cuadrúpeda arbórea. Estaba presente el músculo extrínseco flexor profundo del pulgar.
  • La mano de los Australopithecus, presenta caracteres plesiomórficos de los primates arborícolas, longitud extrema, curvatura de las falanges, falta de oposición del pulgar, lo que indica que debido a su bipedación incompleta, se utilizaba para trepa y braquiación. Estas características desaparecen en el Paranthropus, con una bipedación completa. Puede que debido a esto el Paranthropus pudiera utilizar piedras sin labrar o huesos de otros animales para romper otros huesos en sus actividades de carroñeo. Según Susman (1988) el pulgar de Paranthropus tendría una forma similar a la humana.
    En 1994 Susman publicó un estudio comparativo de los pulgares. El agarre de precisión, necesita pulgares largos, dedos fuertes y músculos capaces de moverlos. Sostiene que hay una diferencia notable entre los pulgares del A. afarensis, semejantes a los de los chimpancés, y los del resto de hominini fósiles. Los parántropos seguirían siendo candidatos a la autoría de herramientas.
    • En Australopithecus afarensis, varias evidencias sugieren agarre con precisión, pero en la muñeca y el pulgar no hay indicios de manejo de grandes cargas.
      • Thomas Feix et al (2015) presentan un modelo cinemático del agarre de precisión la manipulación, basado en la morfología de los huesos de la mano de una amplia muestra de primates existentes y Hominini fósiles.
        • El modelo revela que son críticos simultáneamente la movilidad articular y las proporciones de los dedos en relación al tamaño de la mano. Un pulgar largo o una gran movilidad articular por sí solas no conducen necesariamente a una manipulación de alta precisión. 
        • Los resultados sugieren que los hominini fósiles más antiguos pueden haber disfrutado de una capacidad de manipulación y agarre de precisión comparable a las de los humanos modernos. En particular, las conclusiones apoyan la capacidad para el uso de herramientas en Australopithecus afarensis.
    • Varias características de Australopithecus africanus indican un patrón compatible con el agarre de precisión y la acomodación de fuerzas externas en el centro de la palma de la mano. Sin embargo, la morfología primitiva del escafoides y la curvatura aparentemente marcada de la articulación en la base del pulgar indican que no eran habituales la grandes cargas axiales y las fuerzas transversales al carpo que pueden ser soportadas por la moderna mano humana.
      • Según Matthew M. Skinner et al (2015), el Australopithecus africanus y varios hominini del Pleistoceno, que se considera que no fabricaron herramientas, tienen un patrón de hueso trabecular en el pulgar y los metacarpianos consistente con la oposición enérgica que el pulgar y los otros dedos adoptan normalmente durante el uso de la herramienta.  El hueso trabecular remodela rápidamente durante la vida y puede reflejar el comportamiento real de los individuos. Estos resultados apoyan la evidencia arqueológica del uso de herramientas de piedra en los australopitecinos. (Pero Almécija et al, 2015).
Lejos de Ser Las Criaturas torpes, Vistazo de la ONU A los Fósiles de Australopithecus africanus REVELA las Especies tenian manos de Apariencia humana, CAPACES de agarre "exprimir".  En la Foto, ONU patrón de Distribución de hueso trabecular - la instancia de parte esponjosa de la mano - en Australopithecus africanus (izquierda), los neandertales (centro) y el Homo sapiens (Derecha)
Patrón de distribución del hueso trabecular
Las manos de Homo floresiensis son sorprendentemente primitivas. La falta de características que facilitan la ventosasa de la mano humana, que están presentes incluso en los australopitecinos, es lo más desconcertante. Sin embargo, hay una secuencia arqueológica bien documentada en Flores demostrando claramente que la fabricación de herramientas de piedra y el uso fueron parte del repertorio conductual del H. floresiensis ya desde hace 840 ka. Esto pone en cuestión nuestras suposiciones tradicionales acerca de las características morfológicas para la producción de herramientas de piedra y las consecuencias biomecánicas.
    La morfología de la mano neandertal refleja diferencias interesantes con la de los HAM en la orientación y forma de la articulación carpometacarpiana y en las proporciones de las falanges del pulgar, que pueden reflejar diferencias en el rendimiento.

    Muestras de huesos de la mano de Hominini tempranos. Kivell, 2015.

    Tracy L. Kivell (2015), revisa el registro fósil de manos de Hominini tempranos. Además de Ardipithecus ramidus, solo se han recuperado tres manos relativamente completas:
    • STW 573, Little Foot, Australopithecus prometheus. Observaciones preliminares de la morfología de la mano, describen una articulación trapecio primer metacarpiano diferente a la de los seres humanos y los chimpancés, un pulgar humano robusto y falanges proximales tan curvadas como las de Au. afarensis. No hay inferencias acerca de su capacidad manipuladora, pero las falanges curvadas sugieren el uso de la mano para la locomoción y la ausencia de herramientas de piedra en el miembro 2 de Sterkfontein puede indicar que la evolución de las capacidades de manipulación pudo estar relacionada con el uso de herramientas no líticas.
    • MH2, Australopithecus sediba. Aunque no se hallaron herramientas líticas en asociación directa, la fabricación de herramientas (de piedra y hueso) se ha documentado en otros yacimientos contemporáneos locales, como Sterkfontein y Swartkrans. Los huesos de la mano presentan un mosaico único de características. Las falanges proximales e intermedias son ligeramente curvadas, como en Au. africanus y OH 7 y muestra un desarrollo de la envoltura sinovial del flexor que indica un poderoso agarre. Los huesos de la muñeca también muestran más similitudes con otros australopitecinos que con Homo y los ejes metacarpianos, sobre todo el del primer metacarpiano, son notablemente gráciles (aunque el tercer metacarpiano del juvenil masculino MH1 es más robusto, lo que sugiere un fuerte grado de dimorfismo sexual en la morfología mano). El pulgar es largo en relación con los otros dedos y relativamente más largo que el de los HAM, cayendo fuera del rango de variación. La longitud del pulgar pudo permitir un mayor control para la manipulación de los objetos pequeños. 
    • Homo naledi. Se ha recuperado una mano derecha completa (falta solo el pisiforme). La muñeca está notablemente derivada y muestra la mayor parte de las características clave que se consideran ventajosas para hacer frente a la alta carga del pulgar durante la manipulación de herramientas. Las articulaciones carpal radial y carpometarcarpal muestran signos de reorientación a una alineación proximodistal más parecida a la humana, incluyendo la forma y expansión del trapecio. Sin embargo, la articulación trapecio primer metacarpal es notablemente pequeña y no existe un proceso estiloides en el tercer metacarpiano. El pulgar es largo en relación con los dedos, aunque no tanto como en MH2, H. naledi cae dentro de la variación de los varones HAM pero fuera del rango de variación de las hembras. La morfología de la mano sugiere una eficiente capacidad de manipulación y agarre de precisión que solo se han encontrado en neandertales y sapiens. En contraste con la morfología derivada de la muñeca y de la palma, los dedos de H. naledi están fuertemente curvados, más que los de los australopitecinos, incluyendo Au. afarensis lo que sugiere locomoción arbórea, trepa y suspensión. Por consiguiente, este Homo era capaz de usar sus manos para una manipulación mejorada y al mismo tiempo para la locomoción arbórea.
    Ejemplos de la capacidad de un gorila y un ser humano para agarrar y mover un objeto. El modelo cinemático de Feix et al (2015) estima la capacidad de agarrar y manipular un objeto circular. Los puntos indican posiciones en las que el objeto puede ser agarrado.

    lunes, 23 de noviembre de 2015

    La causa de la muerte de MH1 y MH2 (Australopithecus sediba)

    Fractura en la mandíbula de MH1
    El yacimiento de Malapa se encuentra 15 km al nordeste de Sterkfontein, Sudáfrica. Los restos de Australopithecus sediba (MH1 y MH2), aparecieron al excavar un pozo de 3,3 m x 4,4 m y 4 m de profundidad, con sedimentos resultado de la erosión de un sistema antiguo de cuevas profundas, en la Facies D, datada en 1,977 ± 0.002 Ma, formada por un flujo de escombros, mientras que los sedimentos suprayacentes pertenecientes a las facies E y F se depositaron en forma de acumulaciones de barro a lo largo del suelo de la cueva, con la afluencia ocasional de material arenoso, como resultado de una corriente de agua. Durante gran parte de su historia deposicional, los sedimentos de las facies E y F fueron anegados. En términos de composición, los sedimentos de las facies D, E y F, representan una mezcla de depósitos mal ordenados autóctonos y alóctonos que contienen una alta proporción de material peloidal rico en manganeso, derivado de la reelaboración de sedimentos fangosos por insectos. En general, los sedimentos van haciéndose más finos, con arenas gruesas con bloques en la base de la facies E, hasta barro puro en la parte superior de la facies F, con bloques de dolomita aislados y fósiles incrustados. Según el estudio tafonómico de Aurore Val et al (2015), la diversidad del espectro de fauna, la presencia de animales con inclinaciones de escalada, la abundancia de especímenes completos y/o articulados y la falta de huesos modificados por carnívoros, indican que los animales se acumularon a través de una trampa en el sistema de cuevas sin acceso a los carroñeros. La co-ocurrencia de fósiles bien conservados, coprolitos de carnívoros, dientes de leche de hiena marrón, y algunos restos muy fragmentados y mal conservados apoya la hipótesis de una mezcla de sedimentos procedentes de cámaras distintas, recogidos en el fondo del sistema de cuevas por la acción de las corrientes de agua. Esta combinación de características tafonómicas explica el notable estado de conservación de los fósiles de Hominini, así como parte del material de la fauna asociada. Los restos no están asociados a herramientas.

    Lee R. Berger y otros, estudiaron los restos de Hominini, pertenecientes a una hembra adulta y a un joven (Karabo = La Respuesta), sin poder encuadrarlos en taxones existentes. Por ello, establecieron una nueva especie, Australopithecus sedibaSediba significa manantial inagotable en la lengua seSotho.

    Ericka N. L’Abbé, Steven A. Symes, James T. Pokines, Luis L. Cabo, Kyra E. Stull, Sharon KuoDavid E. Raymond, Patrick S. Randolph-Quinney y Lee R. Berger han evaluado todas las fracturas evidentes en MH1 y MH2. La mayor parte de las fracturas son post-deposicionales, pero las del miembro superior derecho de la hembra adulta junto con posibles fracturas en la mano, indican claramente la resistencia activa a un impacto, mientras que las de la mandíbula del juvenil son consistentes con un golpe en la cara. La presencia de estos traumatismos apoya la hipótesis de la caída y suministra la primera evidencia de muerte de un australopitecino por causas diferentes a la depredación o la muerte natural, si bien en el caso de MH1 no se puede descartar la violencia interpersonal.

    Los Hominini de Malapa pudieron haber caído en un hoyo en la piedra caliza, posiblemente entre 5-10 m de profundidad. La superficie de impacto estuvo formada probablemente por grava, arena y guano de murciélago, con una moderada a alta capacidad de absorción de energía. Si bien las fracturas perimortem observadas en MH2 no son fatales por sí mismas, no se observan signos macroscópicos de curación, por lo que la muerte llegó poco después de las lesiones. Después de la deposición, un entierro natural rápido impidió el acceso de los carnívoros y la dispersión de los restos lo que añadido a un pH favorable, puede explicar la excelente conservación. La ubicación de MH1 y MH2 sugiere que entraron en la cueva y murieron en un lapso temporal breve. Posteriormente, el techo de la cámara se derrumbó y se sucedieron repetidas caídas de rocas. Más tarde, la cueva se llenó de barro y de otros materiales paleontológicos.

    Enlace
    Comunicado de la Universidad Mercyhurst
    Australopithecus sediba

    Chimpancés: aprendizaje de la vocalización referencial.


    Una característica sobresaliente del lenguaje humano es la capacidad de hacer referencia a objetos y eventos externos con símbolos socialmente aprendidos, o palabras.

    Ammie K. Kalan, Roger Mundry y Christophe Boesch (2015) han demostrado la utilización de llamadas referenciales para alimentos en chimpancés salvajes.

    Stuart K. Watson, Simon W. Townsend, Anne M. Schel, Claudia Wilke, Emma K. Wallace, Leveda Cheng, Victoria West y Katie E. Slocombe (2015) han encontrado que, tras la integración de dos grupos de chimpancés adultos (procedentes de Holanda y Escocia), la estructura acústica de gruñidos referenciales producidos para un alimento específico convergió en tres años. La convergencia acústica surgió independientemente de la preferencia por la comida, y los análisis de red social indicaron que esto sólo ocurrió después de que se establecieron fuertes relaciones de afiliación entre los subgrupos originales.

    Cueva de El Mirón

    Localización de la Cueva de El Mirón. Stevens et al, 2014.

    Localización

    Cara oeste del Monte Pando, en el valle del río Asón en su confluencia con los ríos Calera y Gándara, al este de Cantabria, a los pies Cordillera Cantábrica, a 260 m sobre el nivel del mar y a 25 km de la costa pleniglacial, en un punto geoestratégico norte-sur y este-oeste que conecta la costa cantábrica con la meseta castellana y el País Vasco.

    Plano de la Cueva de El Mirón y Zonas de Excavación. Straus y Morales, 2015.

    Descubrimiento

    Es conocida también como Cueva del Francés y Cueva de los Gitanos. El descubrimiento de El Mirón como yacimiento arqueológico, junto con Covalanas y La Haza, fue realizado por Hermilio Alcalde del Río y Lorenzo Sierra en 1903, quienes documentaron industria lítica en superficie.
    Estratigrafía de la Cueva de El Mirón. Área del Corral. Straus y Stauber.

    Descripción

    Cueva con una ancha boca de 16 m de ancho y 20 m de altura desde la que se divisa todo el valle del Ruesga. Fue usada por los humanos del Paleolítico como residencia habitual. La Cueva contiene representaciones gráficas y grabados.

    El vestíbulo mide entre 7-11 m de ancho, unos 30 m de fondo y entre 12-20 m de altura. Al final del vestíbulo se encuentra la base de un empinado depósito de limos arenosos y arcillosos y de cantos rodados que se eleva hacia la galería interior de la cueva, con un conducto de 3-4 m de ancho y 20 m de longitud que conecta con una galería interior relativamente recta, de suelo nivelado y por lo general de unos 7-8 m de ancho y unos 3 m de altura máxima.  El desarrollo total accesible es de unos 130 m.

    En el vestíbulo se han excavado dos áreas de unos 9-10 m2 conectadas por una trinchera:
    • La Cabaña en la parte anterior. 
      • Nivel 1: Nivel gris de relleno final de cueva, compuesto por materia orgánica procedente de la cabaña reciente y bloques de la caliza de las paredes y techo de la cueva. Nivel de ocupación actual.
      • Niveles 2-3. Bronce Inicial.
      • Niveles 4-7. Calcolítico.
      • Niveles 8-10. Neolítico.
      • Nivel 10.1. Mesolítico. Arqueológicamente pobre.
      • Niveles 11-11.2. Aziliense.
      • Niveles 12-19. Magdaleniense.
        • Magdaleniense Superior
          • Nivel 12. Contenía cantos y gravas así como huesos, un arpón Magdaleniense, y artefactos líticos, especialmente a techo.
        • Magdaleniense Medio
          • Nivel 13:  Casi estéril en cuanto a contenido arqueológico, a excepción de algunos huesos y sílex, que podrían ser contaminación por percolación. En la base se encuentran cantos de gran tamaño con algunos sílex asociados. 
          • Nivel 14: Mayor concentración de sílex.
        • Magdaleniense Inferior
          • Nivel 15: Rico en elementos arqueológicos.
          • Nivel 16: Contenía artefactos, huesos triturados y cantos redondeados, de tamaño centimétrico. 
          • Nivel 17: Rico en sílex y utensilios de hueso; astas y abundantes huesos largos y cráneos de cabra montesa. Algunas áreas, de color más oscuro, presentan acumulaciones de cantos redondeados, muchos rotos y/o rubefactados a causa del fuego.
        • Magdaleniense Inicial. Niveles 18 y 19.
    • Trinchera: 
      • Nivel 300
        • Nivel de relleno, con gravas, cantos angulosos y redondeados, de tamaños variados, en una matriz limosa, de color marrón oscuro rica en materia orgánica. Contenía madera y mezcla de artefactos de diferentes niveles culturales. 
      • Nivel 301
        • Nivel de relleno.
      • Nivel 302.
        • Nivel de relleno. Neolítico.
      • Nivel 303. Neolítico.
      • Nivel 304. Mesolítico. Arqueológicamente pobre.
      • Niveles 305-306 Aziliense. Datación hace 10,27 ka.
      • Niveles 307-313. Magdaleniense Inicial (313), Inferior (312), Medio y Superior (308).
    • El Corral en el fondo, utilizado hasta fechas recientes como cuadra para ganado ovicaprino. Las paredes están desgastadas por el roce de animales y manchadas por pintadas y humo, y el suelo estaba recubierto por paja y excrementos al iniciarse la excavación. Incluye un gran hoyo expoliado por cazadores de tesoros. En una zona de 3 m2 entre la pared de la cueva y un gran bloque grabado se halló un enterramiento humano magdaleniense. La secuencia de El Corral se estructura en dos sectores.
      • Sector superior
        • Niveles 99-102.
          • Arqueológicamente muy pobres.
        • Nivel 102.1. 
          • Lentejón de hogar datado en hace 11,95 ka (Magdaleniense Terminal).
        • Niveles 103-106. Discontinuos, con pocos restos arqueológicos del Magdaleniense Superior.
          • Nivel 103. Algo de sílex y huesos.
          • Nivel 104. Contiene cantos angulosos de tamaño pequeño a medio, cenizas y materiales calcinados.
          • Nivel 105. Estéril.
          • Nivel 106. Contiene huesos y sílex quemados. Grandes cantos angulosos y bloques.
        • Nivel 107.
          • Parcialmente alterado por madrigueras fácilmente reconocibles.
        • Nivel 107.1
          • Restos arqueológicos y huesos.
        • Nivel 107.2
          • Capa de ocre rojo.
        • Niveles 108-119.
          • Magdaleniense Inicial e Inferior-Medio.
          • Extremadamente ricos en industria lítica, ósea y en fauna (en especial cabra montés y ciervo, con numerosos restos de salmón). 
          • De los hogares y estructuras se dispone de 19 fechas C14 entre hace 17-13,7 ka. 
          • Nivel 108.  Magdaleniense Medio. Contenía abundantes huesos ennegrecidos, sílex, algunos cantos redondeados con evidencias de haber sido quemados.
          • Nivel 109. Sin clastos ni huesos quemados.
          • Niveles 110-116. Magdaleniense Inferior.
            • Nivel 110.  Rico en materia orgánica y huesos ennegrecidos, piedras y sílex.
            • Nivel 111.  Rico en huesos ennegrecidos y sílex. Cantos angulosos alterados.
            • Nivel 112. Menos cantos angulosos que en 111 pero rico en artefactos y fauna.
            • Nivel 113. Huesos pero poco sílex, con características del Magdaleniense Inferior Cantábrico.
            • Nivel 114. Cantos, pero en menor cantidad que en 113.
            • Nivel 115. Grandes cantos angulosos de caliza.
            • Nivel 116. Cantos redondeados y esquirlas de cantos, huesos ennegrecidos e industria en sílex. Menos cantos angulosos que en 115.
          • Niveles 117-119. Magdaleniense Inicial.
            • Nivel 117. Abundantes evidencias de fuegos, como algunos huesos calcinados, carbón y piedras quemadas.
            • Nivel 118. Abundantes huesos.
            • Nivel 119. Abundantes huesos.
        • Sector NE.
          • Zona removida de unos 15-20 m2 , por la actuación de clandestinos. 
          • Niveles arqueológicos con escasos materiales.
          • Nivel 120 (=400). No se encuentran cerámica ni artefactos “modernos”.
          • Niveles 121-127. Solutrense.
            • Nivel 121 (=400.1). Materia orgánica e industrias líticas.
            • Nivel 122 (=401): Algo de sílex y huesos. 
            • Nivel 123 (=401.1): Huesos y sílex en forma de puntas Solutrenses. 
            • Nivel 124 (=401.2): Arqueológicamente estéril. 
            • Nivel 125 (=402): Sílex (puntas Solutrenses) y huesos, de 10 a 12 cm. 
            • Nivel 126 (=403): Numerosos huesos, artefactos líticos (puntas Solutrenses) y óseos (caninos y astas de ciervo perforados). 
            • Nivel 127 (=404): Fragmentos de rocas, grandes lascas y otros artefactos y abundantes restos de grandes mamíferos (cabra montesa) representados por huesos y dientes aislados. 
          • Nivel 128 (=405): Algunas lascas de sílex (Paleolítico Superior Temprano). Rico en restos óseos. 
          • Nivel 129 (=406): Rodeando grandes bloques de caliza. 
          • Nivel 130: Lascas, dos denticulados, huesos y carbón disperso.
    El Mirón. Áreas de excavación interiores y localización del enterramiento. Martín-Arroyo, 2015.

    Excavaciones y estudios

    En los años 1950 se realizó una excavación, no publicada, bajo la dirección del ingeniero A. García Lorenzo, con motivo de la construcción de un camino de acceso a Covalanas, que produjo la destrucción de varios niveles arqueológicos.
    También ha quedado afectada por antiguas prácticas de extracción de abono que determinaron la remoción de la capa superficial en la mayor parte de su extensión. Este hecho, unido a la nivelación del suelo para la instalación de corrales de ganado y las catas clandestinas, han provocado la desaparición de los hipotéticos niveles de la Prehistoria reciente en la zona del fondo del vestíbulo.
    Las investigaciones sistemáticas de El Mirón se realizaron entre 1996 y 2013, dirigidas por Manuel González Morales y Lawrence G. Straus.
    • Los niveles musteriense y gravetiense representan visitas esporádicas.
    • Los niveles solutrenses indican visitas repetidas de grupos humanos, probablemente asociadas a incursiones en la zona de montaña en verano, desde campamentos base de la zona costera. El conjunto de útiles líticos típicos está acompañado de un conjunto muy numeroso de conchas y dientes perforados, así como numerosas cuentas de collar hechas en hueso y piedra.
    • El Magdaleniense Inicial se caracteriza por la desaparición de puntas solutrenses, que dan lugar a azagayas de sección redonda realizadas en asta. En el material lítico destaca la presencia de hojitas en sílex alóctono de excelente calidad. La cueva consituye un asentamiento estable con estancias a largo plazo evidenciada por la gran cantidad de restos de fauna, herramientas líticas y hogueras. Hay que destacar el hallazgo de un colgante de pizarra fragmentado con una cabeza de caballo grabada.
    • Las ocupaciones intensivas continuaron durante el Magdaleniense Inferior, con restos abundantes de ciervo, cabra montés y salmón y múltiples ejemplos de industria ósea incluyendo diferentes tipos de azagayas, agujas y un propulsor. Entre los materiales líticos, destacan los núcleos de hojitas y los raspadores nucleiformes de materiales alóctonos y herramientas macrolíticas de material local. Se hallaron muchos hogares a menudo reutilizados y rodeados de piedras, con gran cantidad de huesos largos fragmentados. También omóplatos de ciervo grabados.
      • Se excavó un enterramiento humano (la Dama Roja) cercano a un grabado sobre un gran bloque de caliza. Los huesos, después de haber pedido de forma natural la carne, fueron espolvoreados o teñidos de ocre rojo. También se utilizaron ocre rojo y hematita para cubrir los huesos y teñir el grabado.
    • Los conjuntos de ungulados hallados en los niveles del Magdaleniense Medio y Superior y el Aziliense están compuestos en su mayoría por ciervos y cabras monteses, cazados en el periodo cálido del año, lo que induce a pensar en un patrón de movilidad estacional de poblaciones residentes en la zona costera. Entre los escasos restos materiales hallados, destaca un arpón en asta de ciervo del Magdaleniense Superior y un canto rodado pintado en ocre del Aziliense.
    • En el Mesolítico, la cueva fue frecuentada esporádicamente.
    • En el Neolítico el yacimiento fue ocupado intensamente. Se hallaron cerámicas a mano sin decoración, bien manufacturadas y restos de fauna doméstica.
    • Durante el Calcolítico y la Edad del Bronce, fue una lugar residencial, con hogares de grandes dimensiones.
    Cueva de El Mirón. Dataciones por radiocarbono. Stevens et al, 2014.

    Bibliografía