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jueves, 30 de agosto de 2018

Cova Eirós

Localización de Cova Eirós. Lazuén et al, 2011.

Localización

Cancelo, Triacastela, Lugo. La entrada a la cavidad está ubicada en la ladera NNW del Monte Penedo, Serra do Ouribio, a 780 m de altitud, entre las sierras de Os Ancares y O Courel.
Topografía de la Cueva Eirós y cuadrículas de las excavaciones de 1991. Grandal, 1993.

Descubrimiento

Miembros del G.E.S. ARTABROS levantaron su topografía en 1977. A mediados de los 80, un grupo de espeleólogos  halló restos de oso cavernario (Ursus spelaeus).

Perfil estratigráfico W del área de intervención de Cova Eirós.

Formación

El sistema cárstico de Cova Eirós se desarrolla en las calizas de la Serie de Cándana (Lotze, 1957). La cavidad tiene una longitud de 104 m con una boda de entrada de 2 m de altura y 3,5 m de anchura en la actualidad. La entrada se estrecha tras los siete primeros metros de recorrido dando paso a una gatera de 15 m de longitud. Se accede entonces a la Sala Principal o del Mamut de 15 m de longitud, una anchura máxima de 6 m y una altura máxima de 5 m. La cueva se adentra luego en dirección NNW por un pasillo que conduce a la Primera Galería, Sala de los Sacos y Segunda Galería.

Se han identificado seis niveles arqueológicos que responden a diferentes tipos de dinámica:
  • Los niveles 2,3 y 4 se deben a aportes gravitacionales.
  • Los niveles 1A y 1B, a aportes eólicos.
  • Los niveles B y C están ligados a la dinámica del exterior de la cueva.
En la entrada, la potencia de los rellenos es de 3,4 m. Hasta el momento las intervenciones han llegado solamente hasta los 1,4-1,2 m por lo que cabe esperar hallazgos de ocupaciones anteriores.



Excavaciones y estudios

  • 1988, 1989 y 1991. La Universidade de A Coruña realizó varias campañas de excavación en la parte media y final de la cueva, hallando nuevos restos de oso cavernario.
  • 1990. Prospección. Aurora Grandal d'Anglade.
    • Se recuperan restos de Ursus spelaeus en el Pasillo y la Segunda Galería.
  • 1991. Excavación. Aurora Grandal d'Angalde.
    • Se excavaron varias caudrículas en el Pasillo, la Segunda Galería y la Sala de los Sacos, hallando nuevos restos de Ursus spelaeus.
  • 1993. Sondeo de 1 m2 en la boca de entrada.
    • Se identifican cinco niveles arqueológicos y se recuperan 550 artefactos líticos que se asignan al PM y PS.
  • 1994. Excavación. Aurora Grandal d'Anglade.
  • 2008-2015. Campañas de excavación. Ramón Fábregas Valcarce. Proyecto de investigación “Ocupacións humanas durante el Pleistoceno de la cuenca Media del Miño” (Ministerio de Ciencia e Innovación, HUM/2007-63662), llevado a cabo desde la Universidade de Santiago de Compostela, junto al Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES, Universitat Rovira i Virgili, Tarragona) y Arizona State University (ASU).
    • 2008. Restos de fauna y herramientas líticas.
    • 2009. Diente de zorro usado como colgante, datado en más de 26 ka.
    • 2010. Los sondeos con georradar revelaron una potencia ssedimentaria de 3,4 m. Restos óseos de lince.
    • 2011. Entre los artefactos recuperados, destaca una punta de lanza o azagaya decorada de hueso. Se localizaron un centenar de motivos en el interior de la gruta, pero no todos son de origen paleolítico. Hay pinturas en color negro realizadas con carbón vegetal, así como líneas de puntos, marcas y grabados.
    • 2012. Hallazgo de dos hogares.
    • 2013. Restos de fauna y materiales líticos.
    • 2014. Restos de fauna y materiales líticos.
    • 2015. Se recuperaron unas 1.800 piezas líticas y de fauna de los niveles 3 (45-40 ka) y 4 (cuya edad no se conoce con precisión). Los poblamientos más antiguos (nivel 4) parecen haber sido más frecuentes y prolongados que en las ocupaciones posteriores. Aparecieron numerosos desechos de talla, ausentes en los niveles más recientes. Una parte de los artefactos se tallaron en cuarzo de buena calidad procedente de ríos a pocos kilómetros de la cueva. Otros artefactos se elaboraron a partir de cuarcita de origen desconocido, incluyendo puntas y lascas Levallois. Primeras pruebas de fotogrametría de objeto cercano para visualizar los grabados rupestres.
    • 2016. En el nivel 3, se recupera un colgante hecho en canino de zorro datado en hace 26 ka.
    • 2017. Nuevos hallazgos de herramientas y fauna en el nivel 3.
    • 2018. Finaliza el estudio del nivel 3, con la recuperación de 1.900 piezas líticas y de fauna. Se recogieron muestras del nivel 4. Comenzó la excavación del nivel 5.

Descripción.

    • Nivel Superficial. 10-15 cm de potencia.
      • Material arqueológico removido.
      • Empedrado perimetral que delimita el espacio de dos silos medievales.
      • Uso funerario: Cerámicas campaniformes y resto humano hallado en el pasillo datado en 3,151 ka.
    • Nivel B.
      • En la parte inferior, se ha identificado un capa con numeroso material arqueológico. Se dispone de una datación radiocarbónica C14 AMS de 12,06 ka (Fábregas et al, 2012).
      • Conjunto lítico.
        • Magdaleniense final.
        • Materia prima: cuarzo, cristal de roca (40,6 %).
        • Métodos de talla:
          • Producción de lascas en cuarzo y cuarcita mediante estrategias longitudinales, ortogonales y en menor medida bipolares.
          • Prismas de cristal de roca para la producción de laminillas y elementos de dorso.
        • Está representada la totalidad de la cadena operativa lo que indica la producción in situ.
      • Escasos restos faunísticos.
    • Nivel C.
      • Presenta una marcada pendiente sur que sigue la topografía del talud y corta los niveles 1, 2, 3 y 4. Se interpreta como un removido de los niveles del interior de la cueva.
      • Alta densidad de materiales líticos y óseos. Los materiales presentan mezcla de características indicativas del carácter removido del conjunto.
    • Nivel 1. 10-23 cm de potencia.
      • 1A. Estéril desde el punto de vista arqueológico. Probablemente estuvo desocupada por los animales durante los momentos más rigurosos del Último Máximo Glaciar.
      • 1B.
        • Conjunto lítico
          • Gravetiense final.
          • 729 artefactos.
          • Materia prima: cuarzo (86,1 %), cristal de roca (6,1 %) y sílex (4,8 %).
          • Componente laminar y microlaminar.
          • Métodos de talla:
            • En cuarzos y cuarcitas locales se aplican estrategias de explotación expeditivas (longitudinales o centrípetas) para la obtención de soportes lascares.
            • En el cristal de roca y sílex la producción se centra en los soportes laminares.
        • Colgante sobre un canino de un pequeño carnívoro.
        • Varios restos de industria ósea incluyendo una azagaya biapuntada decorada en ambas caras.
    • Nivel 2. 34-45 cm de potencia.
      • Datación radiocarbónica C14 AMS de 31,69 ka.
      • Conjunto lítico.
        • Paleolítico Superior Inicial.
        • Alto porcentaje de industria en cuarzo de pequeño tamaño (93,3 %).
        • Escasa densidad.
        • Los hallazgos no comprenden la totalidad de la cadena operativa.
      • Presencia de carnívoros.
      • La ocupación humana estuvo relacionada con estancias cortas pero reiteradas.
    • Nivel 3. 20-35 cm de potencia.
      • Datado en hace 45-40 ka.
      • Conjunto lítico.
        • Modo 3.
        • Materia prima: cuarzo de origen local (90 %) y cuarcita de grano fino de origen desconocido (8 %). Gestión diferencial de los recursos líticos.
        • Métodos de talla: Levallois (especialmente en cuarcita), Discoidal y Ortogonal, con alguna evidencia de explotación Kombewa.
        • Fases finales de la talla sobrerrepresentadas con un 9,9 % de retocados especialmente en cuarcitas de grano fino.
        • Identificación de actividades de caza, carnicería y tratamiento de pieles.
      • Huesos con restos antrópicos.
      • Restos de carnívoros, lo que indica alternancia de uso de la cueva.
    • Nivel 4. Nivel actual de excavación de potencia desconocida.
      • Se trata del nivel arqueológico más rico.
      • Conjunto lítico
        • Modo 3.
        • Materia prima: cuarzo (90,1 %) y cuarcita (9,7 %).
        • Fases finales de la talla sobrerrepresentadas.
        • Métodos de talla: Longitudinales y Ortogonales. Discoidales y Levallois en los cuarzos de mayor calidad y especialmente en las cuarcitas de grano fino.
      • Estructura de combustión de pequeñas dimensiones y morfología ovalada asociada a una gran concentración de artefactos y restos óseos, bastantes de ellos con evidencias de impacto térmico.
    • Se han descubierto once paneles parietales decorados en mal estado, correspondientes al Paleolítico Superior. Los motivos son de pequeñas dimensiones.

Bibliografía

Recursos web


viernes, 8 de septiembre de 2017

Cova del Toll y Cova de les Teixoneres



Ubicación y estratigrafía de la Cova de les Teixoneres. Carlos Sánchez-Hernando et al, 2014.

Localización

Cova del Toll y Cova de les Teixoneres están situadas 4 km al este de Moiá (Bages, Barcelona), en el fondo del valle del Torrente del Mal. Están separadas por una distancia de unos 50 m.

Complejo de la Cova del Toll y la Cova de les Teixoneres

Descubrimiento

A finales de la década de los cuarenta, varios miembros del Grup Muntanyenc de Barcelona (J. M. Thomas y Franz Rovira Luitz) y del Grup Espeleològic del Moianès dieron con unas cerámicas neolíticas en buen estado de conservación. Durante la década de los cincuenta, se realizaron las primeras excavaciones. En Teixoneres, las excavaciones realizadas en las décadas de 1950 y 1970 revelaron una importante secuencia del Holoceno y un registro paleontológico del último Pleistoceno.
Plano de la Cova de les Teixoneres. Bustos, 2014. Modificado de Serrat, 1998.

Descripción

La Cova del Toll se extiende por 2 km de recorrido.
  • La entrada actual está en la Galería Sur, de forma rectilínea y 108 m de longitud. y 3-4 m de ancho. En esta zona se han recuperado la mayor parte de los restos arqueológicos y paleontológicos. 
  • Al final de la Galería Sur hay una bifurcación, a la derecha está la Galería Este y a la izquierda la Galería Oeste o de la Surgencia.
  • La Galería Este mide 72.55 m y discurre por encima de un río intermitente. A medida que se va avanzando, se hace más estrecha y dificultosa, sifonada en numerosos puntos.
  • La Surgencia tiene un recorrido de 543 m, El caudal del río subterráneo aflora por la Boca de la Surgencia.
  • Sima del Bassot. 12 metros de profundidad. En su fondo comunica con la Galería Este.
La Cova de les Teixoneres es de menores dimensiones.
  • La entrada principal (Sala X) está abierta hacia el sur y da lugar a un corredor de 30 m por 6-8 m de ancho.
  • En el fondo del pasillo, al este, se encuentra la sala Y, prácticamente vaciada durante los cincuenta.
  • Un estrecho conducto comunica la sala Y con otra muy reducida (sala Z) que también se comunica con el exterior por el sur. Esta segunda entrada es probablemente más reciente.
Estratigrafía original de la Cata B de la Cova del Toll

Excavaciones y estudios

  • Primeras excavaciones patrocinadas por el industrial moianés S. Oller. Se descubrieron las secuencias del pleistoceno.
    • 1954 Excavación de les Teixoneres por Sebastià Oller y Josep de C. Serra i Ràfols.
    • 1955-1957 Excavación en el Toll por J.F. Villalta y Miquel Fusté.
    • 1956-1958 Excavación en les Teixoneres por J.F. Villalta y Miquel Fusté.
    • Toll
      • Nivel 1 (o A). Depósito superior 0,5-1 m de potencia. Neolítico y Bronce.
      • Nivel 2 (o B). 25-30 cm. Arenas gruesas y gravas.
      • Por debajo (C-N), 9 m de sedimentos pleistocenos con elevado contenido en restos faunisticos, en especial Ursus spelaeus.
      • La cueva fue interpretada como un lugar de hibernación de osos, alternado con cubiles de otros carnívoros. La localización de una pieza musteriense y de algunos huesos de oso con marcas de corte, sugieren que la cavidad fue utilizada puntualmente por humanos.
    • Teixoneres
      • Sondeos A, B y D, que no alcanzaron la base de la cueva, y realización de una trinchera en forma de Y que se extiende por casi toda la Sala X. La realización de estos trabajos documentó la presencia de restos de la Edad del Bronce, del Neolítico, un cubil de hienas e industria lítica del Paleolítico Medio, y proporcionó la primera caracterización estratigráfica de la cueva. Esta caracterización dividía la secuencia de la cueva en tres niveles.
      • Nivel I corresponde a los restos de Edad del Bronce y del Neolítico, habiéndose documentado enterramientos en la sala Z (se hablaba de la presencia de dos posibles enterramientos). En la actualidad este nivel esta desaparecido y se desconoce la localización de estos restos.
      • Nivel II, correspondiente a la plancha estalagmítica que separa ambos niveles y en cuya parte superior se localizó un hogar lavado por el agua y restos correspondientes a un cubil de hienas. 
      • Nivel III, donde se localizaron restos de fauna y piezas de industria musteriense.
      • La cueva fue interpretada como un cubil de hienas con esporádicos eventos de ocupación humana.
  • 1970. Cata E en les Teixoneres. Montserrat Castellví. Presencia de hogares.
  • 1971. Estudio de la industria lítica. H. de Lumley.
  • 1974. Trabajo de campo en les Teixoneres en busca de datos sobre la fauna cuaternaria. Castellví.
  • 1976-1977. Excavaciones en el Toll para conocer la secuencia cronocultural. J. Guilaine.
  • 1985. Limpieza del Toll tras las inundaciones de 1982. M. A. Petit. Se recoge material sin  contexto estratigráfico.
  • 1995. Limpieza de la cata B abierta en los cincuenta el el Toll. H. de Lumley y D. Serrat.
  • 2003-2017. Excavaciones. IPHES y CNIEH. J. Rosell, R. Blasco y F. Rivals. El proyecto en el Toll tiene como principal objetivo obtener datos sobre el comportamiento de los grandes carnívoros durante el final del Pleistoceno Medio y Superior, así como esclarecer la posible interacción de estos animales con los grupos humanos del Paleolítico Medio. En les Teixoneres, se excava el nivel III (sala X) en toda su superficie, tratando de esclarecer la topografía originaria y recuperar los objetos en su contexto.
    • Se ha establecido una nueva secuencia estratigráfica para les Teixoneres:
      • Nivel I: La costra estalagmítica de entre 20 y 30 cm que cubría toda la superficie de la cueva, debido a las intervenciones anteriores, solo es observable en los testigos laterales de la Sala X y en restos en la pared de la Sala Z. Se trata de un nivel estéril.
      • Niveles II y III. Con una potencia entre 1-1,5 m. Con abundantes restos faunísticos e industria lítica (45 objetos en el nivel II y 2.123 en el III). Los objetos de la unidad II no han podido ser atribuidos, mientras que los de la unidad III corresponden probablemente a neandertales (musteriense). Se han obtenido las siguientes dataciones:
        • Fin unidad II: hace 34,82-33,06 ka cal.
        • Transición unidad II/III: hace 44,84-44,21 ka cal.
        • Comienzo unidad III: hace 45,87-45,07 ka cal.
      • Nivel IV. Costra estalagmítica de 20-30 cm de potencia con algunos restos faunísiticos.
      • Niveles V-VII. Escasa matriz de lutitas estratificadas probablemente debido a la caída de grandes bloques del techo (de dimensiones superiores a los 10 cm y en algunos casos superiores al metro). Abundante presencia faunística y algún resto de industria lítica.
      • Niveles VIII-IX. Sedimentos limosos y arenosos que reflejan una importante actividad fluviolacustre. Muy ricos en fauna.
      • Bajo estos niveles la cavidad aún no ha sido explorada.
    • La excavación de la Sala X muestra un mayor índice de presencia humana, sobre todo en el nivel III, con hogares planos relacionados con abundante industria lítica y restos de fauna de origen antrópico.
      • La materia prima lítica incluye fuentes locales y alóctonas. En el primer caso se utilizan estrategias ortogonales y discoides y están presentes todas las fases de la cadena operativa. En el segundo se utilizan estrategias Levallois y solo constan ejemplares de las últimas fases de la cadena operativa.
      • Los restos faunísticos corresponden en general a las extremidades.
      • La cueva fue ocupada por grupos pequeños, de forma intermitente, durante sus desplazamientos por el territorio interrumpiendo su uso como cubil de carnívoros, en un contexto de constantes oscilaciones climáticas, dentro de un periodo frio dominado por un paisaje boscoso.
      • En el nivel inferior excavado en 2015, la ocupación humana, de hace unos 50 ka, es más intensa y posiblemente en la cueva se asentase un campamento de cazadores: se recuperaron más de veinte puntas de lanza, muchas de ellas con las puntas rotas. La materia prima es autóctona. Hay pocos indicios de presencia de carnívoros. En 2016 se halló un incisivo atribuido a un infantil neandertal y en 2017 tres nuevos dientes, dos que podrían ser del mismo individuo y otro de un adulto de edad avanzada.
      • Un sondeo en un nivel de hace 100 ka ha revelado la presencia de industrias líticas.
Estratigrafía de la sala X de les Teixoneres. Talamo et al, 2016.

Bibliografía

Recursos web


viernes, 3 de junio de 2016

Kanjera Sur. El yacimiento olduvaiense más antiguo.

Ubicación y estratigrafía de Kanjera.
Thomas W. Plummer y Laura C. Bishop han estudiado los hallazgos de Kanjera Sur, Península de Homa, suroeste de Kenia, el yacimiento olduvaiense de más antigua datación, en el que se trabaja desde 1995 (Behrensmeyer et al, 1995; Ditchfield et al, 1999; Plummer et al, 1999, 2009 a,b; Bishop et al, 2006; Braun et al, 2008, 2009 a,b; Ferraro et al, 2013; Lemorini et al, 2014). Los artefactos aparecieron en capas consecutivas en una secuencia de casi 3 m de sedimentos, divididos en tres niveles, KS-1 el más joven, KS-2 y KS-3, que probablemente representan cientos de años de deposición hace 2 Ma (Plummer et al., 1999; 2009). La actividad de los Hominini fue el agente primario de acumulación por detrás de las lentes de conglomerado (Plummer et al, 1999; Ferraro et al, 2013).
De acuerdo con los resultados:
  • El yacimiento estaba situado en un hábitat abierto dentro de un ecosistema dominado por pastizales (Plummer et al., 2009b). Se trata del yacimiento de Hominini más antiguo en este tipo de entorno e indica que los Hominini eran capaces de competir por el alimento con los grandes carnívoros.
    • Otros yacimientos olduvaienses muestran entornos más boscosos, lo que implica que los Hominini buscaban alimento en un amplio espectro de hábitats.
  • Los materiales del 30% del conjunto lítico fueron transportados a largas distancias (por lo menos 10 km; por ejemplo, la cuarcita, más dura que la caliza local; Braun et al, 2008). Se utilizaron varios tipos de materias primas, con mayor diversidad que en otros conjuntos olduvaienses (Braun et al, 2008; 2009a, b; Braun y Plummer, 2013).
    • Los objetos líticos confeccionados con materiales alóctonos fueron ocasionalmente reafilados, una práctica poco común en el olduvaiense.
    • Da la impresión de que los núcleos eran transportados por los Hominini para su uso según fuese siendo necesario. Este esfuerzo indicaría la gran importancia de los artefactos en su vida diaria.
  • El aprovechamiento lítico se realiza mediante diferentes estrategias tecnológicas.
  • Los artefactos se utilizaron para tareas varias, incluyendo el despiece de pequeños antílopes, probablemente cazados, muchos de ellos inmaduros (Ferraro et al, 2013; Parkinson, 2013; Lemorini et al, 2014), el trabajo de la madera y otros materiales vegetales blandos y el procesamiento de órganos animales almacenados bajo el suelo.
    • Podría tratarse de la prueba más antigua de caza por parte de los Hominini.
Los comportamientos evidenciados en Kanjera, algo anteriores a la primera aparición de erectus, pueden ser la expresión arqueológica de que la utilización de herramientas posibilitó un cambio hacia la búsqueda de alimentos de alta calidad dentro de un grupo cooperativo.

Enlace
Olduvaiense

miércoles, 11 de mayo de 2016

Quinçay y el origen del Chatelperroniense

Cueva Quinçay: Ubicación, estratigrafía y plano.
El Chatelperroniense debe su nombre a la población de Châtelperron (Allier, Francia), donde fue identificado por primera vez por Breuil en 1906.

Inicialmente fue interpretado como una cultura del Paleolítico Superior. La aparición en los yacimientos franceses de Arcy sur Cure y Saint Cesaire de restos de neandertal asociados a niveles chatelperronienses abrió un intenso debate acerca de su naturaleza y de su significado en el proceso de tránsito del Paleolítico Medio al Superior y de extinción de los neandertales.

Para que un conjunto sea atribuido al Chatelperroniense, se requiere la presencia del útil director (la Punta de Chatelperron) y de una tecnología claramente laminar. El Chatelperroniense se caracteriza por una industria lítica muy avanzada, que combina una tecnología volumétrica de cuchilla con la presencia de puntas de Chatelperron y herramientas del Paleolítico Superior como raspadores, junto con la aparición esporádica de hojitas, herramientas de hueso y ornamentos. Las hojas se separan por percusión directa con un martillo blando y son relativamente estandarizadas en sus dimensiones y morfología.

Solo se dispone de dataciones recientes de muestras de hueso por AMS con ultrafiltración de tres yacimientos, Saint-Césaire, Grotte du Renne y Les Cottés (Hublin et al, 2012; Talamo et al, 2012; Higham et al, 2014). Estas dataciones sugieren un rango entre hace cal 44-40 ka, lo que incluye los interestadiales 11-9 y el comienzo del evento Heinrich 4 (Wolff et al, 2010). No se pueden excluir fechas más jóvenes o más antiguas para otros yacimientos.

La naturaleza del Chatelperroniense, es objeto de debate:
  • Bordes (1972), Pelegrin (1995), d'Errico et al (1998) y Zilhao y d'Errico (1999), plantean que el Chatelperroniense es un producto original de los neandertales, cuyas sociedades están cambiando antes de la llegada de los HAM, resultado de la evolución del Musteriense de Tradición Achelense tipo B (MTA B).
  • P. Mellars y Hublin, piensan que el Chatelperroniense es una especie de imitación del Auriñaciense, resultado del contacto y aculturación entre HAM y neandertales (Demars y Hublin, 1989; Harrold, 1989; Hublin et al, 1996; Mellars, 1996, 2005; Hublin et al, 2012; Karen Ruebens, Shannon J.P. McPherron y Jean-Jacques Hublin, 2015).
    • Se observan similitudes conceptuales en las cuchillas musterienses y chatelperronienses en la selección de positivos y modificación de los bordes, que están casi ausentes en otros tecnocomplejos contemporáneos.
    • Los escasos restos humanos relacionados con el Chatelperroniense corresponden con hallazgos neandertales (Grotte du Renne y Saint-Césaire).
    • El escenario más parsiomonioso indica que los neandertales son los autores del Chatelperroniense, pero los cambios tecnológicos con el Musteriense parecen estar provocados por la llegada de los primeros HAM después de hace ca cal 43-42 ka.
      • La presencia simultánea de cuchillas, hojitas, herramientas de hueso y adornos parece indicar un cierto grado de influencia humana moderna, ya sea indirecta, a través de la difusión, o directa, tras la llegada del Auriñaciense a Europa occidental.
  • J-G. Bordes y O. Bar-Yosef (2010) plantean la posibilidad de que la asociación entre restos de neandertal y niveles Chatelperronienses sea falsa y que este tecnocomplejo sea, de hecho, un producto de los primeros HAM que alcanzaron el occidente europeo.
Reconstrucción esquemática de la producción de hojas en Quinçay
M. RousselM. Soressi y J.-J. Hublin han estudiado los artefactos tecnológicos líticos de las tres capas chatelperronienses de la Cueva Quinçay y los han comparado con los musterienses de MIS 5, el Musteriense de tradición Achelense tipo B, y el Proto-Auriñaciense.
Quinçay es el único yacimiento chatelperroniense con adornos personales sin una capa superpuesta del Paleolítico Superior, lo que permite descartar una mezcla post-deposicional.
De acuerdo con los resutlados:
  • La divergencia con las industrias del Paleolítico Medio, justifica la clasificación del chatelperroniense dentro del Paleolítico Superior, con un enfoque en la producción de hojas y hojitas. 
  • El chatelperroniense de Quinçay  incluye hojitas retocadas semejantes a las del Proto-Auriñaciense, pero que se produjeron de una manera diferente. 
Los autores sugieren que las hojitas retocadas se difundieron desde el Auriñaciense de más al norte. La transmisión de la morfología, pero no de su proceso de fabricación, puede apuntar hacia un bajo grado de intimidad social entre estos dos grupos.

Chatelperroniense

lunes, 7 de marzo de 2016

Gademotta y Kulkuletti: Cambios graduales dieron paso al MSA en el Este de África.

Ubicación y estratigrafía de Gademotta y Kulkuletti
Gademotta y Kulkuletti (Rift, Etiopía) son conocidos por haber proporcionado una de las secuencias más ricas del MSA temprano en el Este de África.

Katja Douze y Anne Delagnes han estudiado la evolución tecnológica entre hace ca 280-100 ka en los tres sitios principales. Según sus conclusiones, hay evidencia de cambios diacrónicos importantes en el proceso de fabricación de herramientas triangulares o apuntadas y en el proceso de reducción del núcleo:
  1. Desarrollo de métodos Levallois específicos para la producción de puntas (producción clásica de puntas Levallois y reducción de núcleo tipo Nubio 1).
  2. En herramientas triangulares o apuntadas, cambio desde un retoque uni-bifacial invasivo a un retoque ligero en puntos predeterminados.
Estos cambios revelan la aparición gradual de un nuevo conjunto de comportamientos tecnológicos que pueden ser considerados específicos al MSA.

Middle Stone Age (MSA o Modo 3)
Gademotta y Kulkuletti. Esquema de los cambios a lo largo del tiempo en la fabricación de herramientas convergentes (triangulares o apuntadas). Douze y Delagnes (2016).

jueves, 25 de febrero de 2016

Los bifaces achelenses, ¿resultado del instinto o del aprendizaje?

Hachas de mano de Boxgrove, de hace ca 500 ka. Miden entre 12-15 cm. W. Roebroeks.
Los bifaces achelenses introducen un elemento que debemos examinar con mucha atención: se trata de objetos de una belleza indudable. Son hachas de mano de una simetría sorprendente si atendemos a su edad y cuya elaboración cuidadosa parece reflejar un propósito estético, sin dejar de mantener su filo y su eficacia para cortar. Los bifaces más antiguos se han datado en ca 1,76 Ma y los más recientes entre 300-200 ka. Han aparecido a lo largo de millones de kilómetros cuadrados, cubriendo múltiples regiones ecológicas y cientos de miles de generaciones y se atribuyen a dos grados diferentes, erectus heidelbergensis y a Homo rhodesiensis.

La medida en que la simetría de los bifaces achelenses puede aclarar cuestiones relativas a la evolución cognitiva ha sido motivo de controversia (Derek Hodgson, 2015Corbey et al, 2016). En Boxgrove, se utilizaron martillos blandos para dar forma a las herramientas (Wenban-Smith, 1999), lo que sugiere un nivel de aprendizaje prolongado y una considerable habilidad que recluta a áreas particulares del cerebro anterior (Stout et al, 2006; Stout, 2011; Stout et al, 2015).

¿Constituyen una categoría precisa y útil?

Hay acuerdo generalizado en considerar los bifaces como un tipo a pesar de las diferencias en forma, tamaño y materia prima (Para la variabilidad, Machin, 2009). Por el contrario, Nicoud (2013) considera que se trata de una agrupación artificial sobre la base de similitudes morfológicas y tecnológicas superficiales.

Para John McNabb y James Cole (2015), la clave para entender la cultura material achelense es la variabilidad y la simetría y refinamiento en hachas de mano es probable que sean características locales.
  • Shipton (2013) encontró incrementos en el tamaño del cerebro de los Homo al principio y el final del achelense, precisamente, cuando se produjeron cambios importantes en el refinamiento y la tipología de las herramientas vinculados a un control motor fino mejorado. Si la simetría no aparece en todos los conjuntos, puede deberse, por ejemplo, a fluctuaciones en los niveles de las poblaciones. 

Su simetría y belleza, ¿fue buscada intencionadamente por los autores?

Goren-Inbar y Sharon (1999, 2006), Klein (2000), Wynn (2002), Stout (2011), Shipton (2013) y otros, sostienen que la simetría de los bifaces es importante para entender el comportamiento humano. Varios estudios han demostrado la preferencia por la simetría en los conjuntos achelenses (por ejemplo Saragusti et al, 2005; Grosman et al, 2008; Couzens, 2012, Beyene et al, 2013 o Beyene, 2013) y una tendencia a lo largo del tiempo hacia bifaces más simétricos, delgados y estandarizados (Goren-Inbar y Sharon, 1999, 2006); Klein, 2000; Couzens, 2012; Shipton et al, 2013; Sahnouni et al, 2013). Las conductas necesarias para su fabricación se han copiado de otros individuos y, por tanto, son objetos culturales (Mithen, 1994).
Por el contrario, McPherron (2009) y McNabb (2013), entre otros, consideran que la simetría puede ser explicada por las limitaciones funcionales o sostienen que no existe una tendencia apreciable hacia herramientas simétricas o refinadas.
  • Foley (1987) y Richerson y Boyd (2005) señalan que el aprendizaje cultural en grupos pequeños, relativamente aislados, debería haber dado lugar a tradiciones rápidamente divergentes en lugar de a la desconcertante estabilidad geográfica y temporal exhibida por el hacha de mano achelense. Sugieren que este conservadurismo puede ser una prueba de transmisión genética.
    • La objeción más obvia a este argumento es que ignora la posibilidad de que la estabilidad en la forma estuviese ligada a una función específica. 
    • Enquist y Arak (1994) sostienen que la preferencia por la simetría aparece, en términos filogenéticos, como un subproducto de la necesidad de reconocer objetos al margen de su posición respecto del campo visual; existe una tendencia, fijada durante el proceso evolutivo, hacia la elección de formas simétricas. Los bifaces podrían ser una primera manifestación de esa tendencia hacia la simetría lateral.
  • Para Washburn y Lancaster (1968) un mejor comportamiento aerodinámico que permitiese alcanzar a distancia las presas explicaría por sí sola la forma simétrica. Añaden que la capacidad de apreciar el producto debió evolucionar junto con la competencia en la manufactura y el uso, hasta que el útil simétrico se convierte en un símbolo, más allá de la simple herramienta. Esta hipótesis es completamente especulativa y sin el menor soporte empírico.

¿Tenían una utilidad práctica o eran objetos simbólicos?

¿Qué distingue un objeto simbólico? Los objetos que no tienen utilidad directa alguna pueden ser considerados como simbólicos. Pero esta definición tiene puntos débiles. A menudo no resulta fácil saber cuál es la función de un objeto.

Para algunos, su función es meramente práctica (herramienta de corte o arma). Otros apuntan a una función social o simbólica.
Según la hiótesis del bifaz sexy (Kohn y Mithen, 1999) dedicar tiempo y energía a un utensilio delicadamente simétrico supuso un hándicap para su creador. Siguiendo el principio del hándicap (Zahavi, 1997) su producción habría sido un indicio claro de que el macho poseía buena salud genética y fisica, cualidades que cualquier madre desearía para sus hijos. Por otra parte, los machos estarían aprovechando una preferencia de las hembras por la simetría. Si esta hipótesis es correcta, la mayoría de los bifaces serían construidos por machos.
  • Esta hipótesis explica la abundancia de bifaces en el registro arqueológico, muchos de ellos sin rastros de haber sido utilizados y algunos de un gran tamaño, demasiado grande para su uso real (Hodgson, 2008).
Mimi Lam (2013) ha propuesto que los bifaces pudieron haber sido objeto de comercio y seña de distinción social entre los grupos humanos gracias a su durabilidad, utilidad y estandarización del diseño. La investigadora distingue tres fases en el tiempo para la construcción de los bifaces: una primera fase en la que el bifaz se contextualiza como elemento práctico multifuncional, una segunda fase en la que la producciónn del bifaz estaba estandarizada y configurada para convertirse en objeto de intercambio de productos básicos en las redes sociales y asumir un significado simbólico, y una tercera fase en la que se convierte en un símbolo de poder cultural y objeto de intercambio como regalos entre distintos clanes. Pope et al (2006) sugieren que los bifaces fueron utilizados como una marca visual del territorio y Thorsten Uthmeier (2016) como marcadores de identidad social.

Línea Movius. Romanowska et al, 2016.
Hasta la fecha, la posibilidad de que los bifaces y otras herramientas de corte achelenses tuviesen un origen genético no ha sido considerada seriamente por los arqueólogos. Raymond Corbey, Adam Jagich, Krist Vaesen y Mark Collard, revisan algunas líneas de evidencia en favor de esta hipótesis y en contra de la transmisión cultural.
  • A lo largo de casi 1,5 Ma, un error de copia de un 3% -5%, esperable en la transmisión cultural, habría producido un considerable variación en formas y tamaños. Por otra parte, la influencia de diferentes ambientes ecológicos debería de haber producido también variaciones en la transmisión cultural.
  • Los bifaces se dejaron de fabricar hace 300-200 ka dejando paso a cambios relativamente rápidos en las tecnologías líticas. Este marcado aumento en la velocidad de cambio se ha intentado explicar mediante hipótesis poco convincentes:
      • Un cambio cognitivo heredable que permitió acervos culturales más complejos.
      • Un mayor tamaño de la población.
    • Una hipótesis prometedora liga el tempo de la evolución cultural con los mecanismos de atención, percepción y motivación desarrollados durante la ontogenia gracias por ejemplo a la aparición de nuevos tipos de organización social que favoreciesen el contacto entre maestros y discípulos. Aumentaría entonces la importancia del aprendizaje cultural en relación al determinismo genético (Heyes, 2012).
  • Movius (1948) señaló que se habían hallado bifaces en el este y el sudeste de Asia, pero recientemente han aparecido en varios lugares de China, a unos 1.500 km al nordeste de la línea Movius. Pero, ¿cómo se transmitieron culturalmente estos comportamientos?: Una posibilidad es que los Homo chinos mantuviesen contactos con grupos del Oeste productores de bifaces. La otra es que transmitiesen el conocimiento aunque no produjesen los bifraces durante muchas generaciones. Ninguno de los dos escenarios parece probable. Por el contrario, el control genético sí explicaría la fabricación de bifaces en el momento en que estuvo disponible una materia prima de suficiente calidad. Otra explicación menos parsimoniosa, es la evolución convergente.
  • Poniendo a prueba las predicciones de la teoría neutral  de la evolución en relación a los cambios en la simetría, Lycett (2008) sostiene que la variabilidad disminuye con la distancia desde África de una manera que es incompatible con efecto fundador iterativo. Sobre esta base, sostiene que los aspectos de la simetría estaban sujetos a fuerzas selectivas y menciona la posibilidad de que la genética influyera en el diseño de los bifaces.
  • Los humanos podemos medir las intenciones y sentimientos y copiar y predecir las acciones de los demás gracias a las neuronas espejo. Estudios recientes han comenzado a vincular las neuronas espejo con una pre-programación genética específica. Del Giudice, Manera, y Keysers (2008) sostienen que es razonable esperar que una habilidad crucial para la supervivencia como el reconocimiento de la acción y el aprendizaje mediante la observación se convirtiera en innata durante la historia filogenética.
  • Los circuitos neuronales responsables de la producción del lenguaje se solapan considerablemente con áreas que controlan la manipulación y está bajo fuerte control genético. Stout et al (2008; 2009) sostienen que tanto la fabricación de herramientas como el habla están soportadas por capacidades humanas para una actuación compleja dirigida a objetivos y coevolucionaron a la vez que la lateralización funcional y la expansión de la corteza de asociación.
  • La producción de bifaces puede compararse con algunos comportamientos de los pájaros (canto, uso de herramientas, construcción de nidos), sometidos a un sustancial control genético. Cuando los animales no humanos muestran un comportamiento complejo, el supuesto por defecto es que está bajo control genético. Para un comportamiento complejo en humanos y otros homínidos. Para los Homo, sin embargo, la posición por defecto es invocar la cultura y no los genes.
  • Es posible que estemos ante la presencia de resultado debido al efecto Baldwin (Sterelny, 2004; Weber y Depew, editores, 2003): Respuestas aprendidas a los estímulos ambientales pueden ser sustituidas por comportamientos controlados genéticamente que se producen con poco o ningún aprendizaje como resultado de la presión de selección sobre las capacidades técnicas de la especie. La acumulación de modificaciones genéticas en la dirección marcada por la tecnología lítica pudo haberse traducido en un comportamiento innato.
El Achelense

miércoles, 3 de febrero de 2016

Hallazgos en Quranwala, India. Los Hominini poblaron Asia hace 2,6 Ma.

Ubicación de la aldea Masol

El Homo georgicus de Dmanisi es la evidencia más temprana aceptada de humanos fuera de África (hace ca 1,85 Ma), si bien otros hallazgos en Longgupo han sido datados en hace 2,48 Ma.

Anne Dambricourt Malassé, directora del equipo franco indio que desarrolla desde 2008 el programa de investigación en la cordillera Siwalik (estribaciones del Himalaya, noroeste de la India), bajo el patrocinio del profesor Yves Coppens, del Collège y la Academia de las Ciencias de Francia, comunica el hallazgo en la formación fluvial Zona Quranwala, anticlinal de Chandigarh, cerca de la aldea Masol de:
  • Huesos fósiles de bóvidos con marcas de corte.
  • Más de 200 artefactos líticos asociados (choppers simples y escamas) en cuarcita.
Los materiales fueron recuperados de estratos por debajo de la inversión de polaridad de Gauss-Matuyama (2,58 Ma), desmantelados recientemente por efecto de la erosión.

Estos hallazgos apoyan una salida temprana de África de los Hominini o un segundo foco de hominización en Asia.


  • En un conjunto de unos 1.500 huesos, solo unos pocos muestran marcas de corte. Las trazas se aprecian especialmente en tres ejemplares.
  • Su tamaño y organización espacial indican gestos enérgicos e intencionales de una muñeca ágil actuando con precisión, y de un buen conocimiento de la anatomía de los bóvidos.
Out of Africa del erectus
Hallazgos líticos en Quranwala, India.

Estratigrafía de Quranwala

lunes, 28 de diciembre de 2015

Cronología de Ksâr ’Akil

Localización de Ksar Akil
Katerina Douka et al (2013) habían datado por radiocarbono los contextos donde fueron hallados dos fósiles de HAM en Ksar Akil (Líbano) y los niveles superior e inferior:
  • Egbert, un esqueleto juvenil completo, actualmente extraviado y
  • Ethelruda, un maxilar porcedente de la capa XXV, redescubierto recientemente y que fue clasificado en un principio como “neandertaloide” Ewing (1963). Metni (1999) subrayó que todas las mediciones publicadas de este espécimen están dentro del rango de variación de los humanos modernos.
Junto con unos diez dientes de los niveles IUP y Ahmariense Temprano de Üçağızlı Cave en el sur de Turquía, Egbert y Ethelruda son los únicos fósiles del sur de Asia Occidental relacionados con conjuntos del Paleolítico Superior Temprano (EUP) y Paleolítico Superior Inicial (IUP) respectivamente.

Para la datación, los autores utilizaron principalmente cuentas de concha marina, consideradas como un indicio del comportamiento moderno. El modelo estimó unas dataciones entre 40,8–39,2 ka para el lugar donde fue hallado Egbert y 42,4–41,7 ka para el de Ethelruda. Por consiguiente, Egbert tendría una antigüedad comparable a la de los restos de HAM de Peştera cu Oase y Ethelruda a la de los dientes de HAM de Cavallo.

Esta datación de las capas del Paleolítico Superior Temprano indicaba que el paso desde el Paleolítico Medio al Superior en Ksar Akil, y posiblemente en toda el área geográfica habría sucedido más tarde de lo que se pensaba, y arrojaba dudas sobre el papel de la región como un locus para la dispersión humana a Europa.

Yacimientos del Paleolítico Superior y fósiles humanos. Localización y datación.
* Restos humanos asociados con materiales del PS.
1, Boker Tachtit; 
2, Kebara Cave; 
3, Manot Cave; 
4, Ksâr ’Akil; 
4a, Ethelruda; 
4b, Egbert; 
5, Üçag˘ ızlı I; 
5a, Üçag˘ ızlı I IUP, diente; 
5b, Üçag˘ ızlı I EUP, diente; 
6, Brno-Bohunice 2002; 
7, Brno-Kejbaly; 
8, Isturitz; 
9, Riparo Mochi; 
10, Românes¸ti-Dumbravit ˘ ¸a I; 
11a Cavallo B; 
11b, Cavallo C; 
12, Pes¸tera cu Oase; 
13a, Kostenki 14 Layer IVb, diente; 
13b, Kostenki 14 enterramiento; 
14, Kostenki 1 Layer III; 
15, Kostenki 17 Layer II; 
16, Ust’-Ishim.
Marjolein D. Bosch, Marcello A. Mannino, Amy L. Prendergast, Tamsin C. O’Connell, Beatrice Demarchi, Sheila M. Taylor, Laura Niven, Johannes van der Plicht y Jean-Jacques Hublin han datado por radiocarbono AMS conchas de otra especie diferente de gasterópodo marino. En este caso, han utilizado conchas de Phorcus turbinatus, consumidos por los humanos.
De acuerdo con los resultados:
  • La capa del EUP que contenía los restos de “Egbert” quedan fechadas entre hace 43,2-42,9 ka cal.
  • La capa del IUP que contenía el maxilar “Ethelruda” data de antes de hace ∼45,9 ka cal.
Dataciones de algunos tecnocomplejos del PS
Esta cronología está en línea con las de otros yacimientos de la región y demostraría que la presencia de HAM con herramientas del Paleolítico Superior es anterior en el Levante Mediterráneo que en Europa, cuya colonización se realizó de forma rápida.
  • El Ahmariense Temprano de Kebara III-IV se ha datado entre hace 46-34 ka cal y corresponde arqueológicamente a Ksâr ’Akil XIX–XV.
  • El Ahmariense Temprano de la Unidad 7 (Área C) de Manot, entre hace 46–42 ka cal y corresponde a las capas XX–XVI.
  • El EUP de Üça˘gızlı I B-B4, entre hace 39,8-32,2 ka cal, es similar pero más joven que las capas XVI–XVII.
  • El EUP de los cuatro yacimientos se superpone, aunque el inicio en Manot y Kebara precede al de Üça˘gızlı I y Ksâr ’Akil en algunos milenios.
Dataciones de los fósiles humanos más antiguos relacionados con el PS. Marajolein D. Bosch et al, 2015.
Katerina Douka, Thomas F. G.Higham y Christopher A. Bergman acusan a Bosch et al (2015) de una incorrecta aplicación de la estadística bayesiana y de una mala comprensión de la estratigrafía del yacimiento

miércoles, 23 de diciembre de 2015

El estudio del Uluzziense de Fumane apoya un origen en el Musteriense

Herramientas de hueso de Fumane
El uluzziense llegó a Italia y Grecia poco antes de hace 46 ka años y su fase final se sitúa hace ~ 39,5 ka, al mismo tiempo o un poco antes de la erupción Campaniano Ignimbrita. El Musteriense aparece separado del Uluzziense por una ruptura sedimentaria. Las escasa dataciones existentes parecen indicar que no existe un solapamiento significativo entre los neandertales tardíos y los primeros humanos modernos en esta región (Katerina Douka et al, 2014Higham et al, 2014).

Es una industria de láminas con producción no-Levallois. Microlitos y medias lunas, con dorso curvo y retoque abrupto, similar a la de Chatelperron pero más pequeña (Baffier, 1999), exclusivos del uluzziense.
Entre sus características tecnológicas destaca la mayor producción de lascas. Numerosas raederas, escotaduras y denticulados, como elementos del sustrato anterior musteriense, y escasos buriles, raspadores y abundantes piezas de esquirlas. Talla discoide y seudo-prismáticos. Materias primas locales. La industria en hueso u otro material de origen animal es muy escasa, los pocos restos trabajados parecen ser punzones y fragmentos de gruesas puntas de las cuevas de La Fabbrica, de Castelvicita y de Cavallo. También se han encontrado unos pocos elementos con un importante matiz simbólico, se trata de conchas perforadas y el uso de colorantes amarillo (limonita) y rojo (ocre), presentes en la Grotta del Cavallo (Kuhn y Bietti, 2000; Palma di Cesnola, 1993).

Los únicos restos humanos asociados al uluzziense (aunque la correspondencia está sujeta a discusión; Zilhão et al, 2015; Ronchitelli et al, 2015) son dos dientes de Grotta del Cavallo, clasificados como pertenecientes a HAM (Bauer, 2015). De todos modos, al ser concluyente el sustrato musteriense, esta industria se asocia a los neandertales, si bien podemos deducir un proceso de aculturación por influencia auriñaciense, una tecnología contemporánea y de la existen yacimientos próximos.

Los yacimientos uluzzienses presentan una importante variedad tecnológica, lo cual indica un repertorio conductual asimismo variado.

En Grotta di Fumane, la evidencia faunística indica que la caza humana se centraba en el ciervo y la cabra montesa, ciervos gigantes, corzos, bisontes y gamuza. También se explotaron el lobo, el zorro y el oso pardo y las aves como el urogallo negro, la chova alpina piquirroja, y grandes rapaces como el águila real. La presencia de ungulados jóvenes sugiere que la cueva fue utilizada durante todo el año. El conjunto faunístico de las capas finales del uluzziense revelan un enfriamiento climático con respecto al período Musteriense anterior, y modificaciones en la caza comparables a las características de la ocupación Auriñaciense (Antonio Tagliacozzo et al, 2013).

Marco PeresaniEmanuela Cristiani y Matteo Romandini han estudiado las tecnologías líticas y óseas de los conjuntos recuperados en Fumane. Los resultados confirman que el Uluzziense es una industria dominada por la producción de lascas. El Levallois es el método más utilizado en la fase inicial, que se sustituye por procedimientos descamación más variados y un aumento en hojitas y escamas foliares. Las raederas y puntas también se asemejan a las musterienses en la fase inicial, mientras que en la fase posterior aumentan las piezas en astilla, cuchillos respaldados y otras herramientas del Paleolítico Superior.

Estos resultados apoyan la hipótesis de que el Uluzziense tiene sus raíces en el Musteriense.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Olduvai Bed II FLK- West. Nuevo yacimiento del achelense temprano.

Se ha recurrido frecuentemente a fórmulas porcentuales para determinar si un yacimiento corresponde al olduvaiense evolucionado o al achelense.

Los restos achelenses más antiguos fueron datados en ~1,75 Ma, localizados en Kokiselei-4, Nachukui (West Turkana, Kenia) por Christopher Lepre y su equipo (2011) coexistiendo con restos olduvaienses.

Los conjuntos de Konso (KGA6-A1; Etiopía Meridional) han sido datados por Yonas Beyene el al (2013), en ~1,75 a <1,0 Ma. Las herramientas más antiguas son cronológicamente indistinguibles de las de Kokiselei. El conjunto de las herramientas más antiguas de Konso se caracteriza por la presencia de grandes puntas y toscos unifaces y bifaces.

Los comienzos del achelense pueden rastrearse en Koobi Fora, con lo que se llamó Industria Karari (1,7 Ma), en más de 50 yacimientos. El morfotipo está constituido por los hallazgos del complejo FxJj18. Ludwig y Harris (1998) conciben esta industria como una variente local contemporánea de las industrias olduvaienses de la parte inferior del Lecho II en Olduvai. Lo más distintivo de esta industria es la aparición de los raspadores Karari, núcleos estandarizados sobre grandes lascas cuyas caras ventrales son usadas como plataforma para realizar secuencias largas de producción de lascas. Se disponía por tanto de la capacidad técnica para obtener lascas de gran tamaño si bien no se usaban aún como soportes para útiles formales.

YACIMIENTOS MÁS RELEVANTES DEL ACHELENSE INICIAL
ÁREA ARQUEOLÓGICA
LOCALIZACIÓN
CRONOLOGÍA MA
Kokiselei KS4, Nachukui Formation, West Turkana, Kenya
1,76
Gomboré I, Garre I y Garba IV
<1,7
Rietputs Formation, Windsorton, Northern Cape Province, South Africa
1,61
Gona (Etiopía)
BSN-12, OGS-5, OGS-12
>1,6
KGA 4. Kayle Member.
1,56
Barkly West, Northern Cape Province
>1,51
1,5
Nyabusosi (Uganda)
NY 18 (lascas de reducido tamaño)
1,5
Sterkfontein (Sudáfrica)
Miembro 5
1,5-1
Peninj (Tanzania)
Mugulud (grandes soportes retocados), Bayasi, Maritanane (núcleos y lascas de pequeño tamaño con pocos retocados)
1,5-1,1
Olduvai (Tanzania)
EF-HR (extracción de soportes y manufactura de artefactos), FCWest (obtención de lascas de pequeño tamaño y objetos de percusión; gran variabilidad técnica y enorme diversidad de materias primas), TK (explotación del cuarzo para yunques de percusión, con materias primas procedente de 2-10 km), BK
1,5-1,4
Gadeb (Etiopía)
2B, 2C y 2E
<1,5
Chesowanja (Kenia)
GnJi 1/6E
1,4
Kuruman Hills, entre Danielskuil y Kuruman al norte de Cape Province, South Africa
1,37
Winam Bay, Lake Victoria, cerca de Mount Homa, Kenya
1,35
Kilombe Volcano, entre el Lago Victoria y Nairobi, Kenya
1,30
Gona, Dikika, Hadar, Ethiopia
1,15
Humbu Formation, West Lake Natron, Tanazia
1,15
Upper Webi Shebele Basin, Etiopía
1,07
Middle Awash area, Bouri Formation, Etiopía
1,01



Figure 1
Estratigrafía de FLK-West. D. Uribelarrea.
F. Diez-MartínP. Sánchez YustosD. UribelarreaE. BaquedanoD. F. MarkA. MabullaC. FraileJ. DuqueI. DíazA. Pérez-GonzálezJ. YravedraC. P. EgelandE. Organista y M. Domínguez-Rodrigo presentan el descubrimiento de Olduvai Bed II FLK-West un nuevo yacimiento achelense temprano, el más antiguo con asociación de de explotación de fauna. Los hallazgos incluyen grandes herramientas de corte (LCT) simples y elaboradas y hachas de mano bifaciales y huesos con marcas de corte, de bóvidos, suidos y équidos.
  • FLK-West está justo encima de la Tufa IIA, datada en ca 1,7 Ma.
La muestra lítica recuperada de FLK-West asciende a 2.120 artefactos, distribuidos a lo largo de las 6 unidades arqueoestratigráficas reconocidas en la secuencia de excavación. El grueso de la colección está elaborado en cuarzo de Naibor Soit (73,67%), seguido a distancia por rocas volcánicas (18,2%) y sílex (7,07%). En todos los niveles estratigráficos se encontró una representación variable de guijarros no modificados, elementos de percusión, fragmentos indeterminados y herramientas. La producción de escamas, medianas en su mayoría, se efectuó mediante una variedad de estrategias unifaciales, bifaciales y multifaciales y modelos lineales, ortogonales y centrípetos. También se documenta reducción bipolar. 
  • En general, los artefactos difícilmente pueden atribuirse a los tipos achelenses clásicos (como hachas de mano, cuchillas y picos triédricos), son toscos y carecen de cualquier tipo de simetría. Proceden de una reducción bifacial y preferentemente no invasiva. Sin embargo, han sido recurrente y eficientemente formados o retocados para producir zonas puntiagudas distales contundentes y filos. 
  • Estas formas LCT simples coexisten en el mismo conjunto con hachas de mano muy sofisticadas.
Figure 3
LCTs de FLK-West. Díez Martín.
Los rasgos achelenses más significativos se observan en los dos niveles inferiores, en especial en L6, donde se han documentado 35 grandes escamas de cuarzo de Naibor Soit, 4 núcleos masivos dedicados a la producción de grandes lascas y 28 grandes herramientas de corte (LCT), incluyendo hachas de mano verdaderamente bifaciales. Estos artefactos son particularmente grandes en longitud, la anchura y grosor. En contraste con Kokiselei y Konso, FLK West proporciona evidencia de que las habilidades de talla relativamente avanzadas estuvieron presentes desde el inicio del Achelense.

Figure 5
Hacha de mano bifacial de FLK-West L6. 310 mm x 140 mm x 83 mm x 3660 g. Foto por F. Diez Martín y D. Uribelarrea.
La mayoría de los elementos faunísticos corresponden (por orden de abundancia) a huesos largos, dientes y axiales (costillas). La preservación de los restos es buena, aunque varias superficies han sido afectados por la exposición al agua. Las modificaciones de la superficie del hueso incluyen marcas de corte (4 huesos), de percusión (13) y de dientes (14), todas ellas en huesos largos.

Los grandes cambios climáticos hacia la aridez se documentan en Olduvai hace ca 1,7 Ma (cama inferior II) y ca 1,3 Ma (cama superior II). También se registran en la cuenca del Omo y en la Formación Busidima. La coincidencia en el tiempo de estos cambios climáticos y la aparición de los primeros conjuntos achelenses sugieren que el clima actuó como un detonante de la innovación tecnológica.

La transición olduvaiense achelense