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miércoles, 22 de julio de 2015

Clasificación de los Hominini del Pleistoceno Inferior por la forma de la diáfisis humeral distal

Aunque los húmeros fósiles de Hominini son relativamente abundantes, la morfología articular humeral ha ofrecido hasta ahora un valor limitado para diferenciar Paranthropus de Homo, aunque la morfología diafisaria del húmero distal se ha utilizado para justificar tales distinciones genéricas en Swartkrans, donde la asignación de algunos huesos no asociados con  restos craneales es incierta. Esta confusión se mantuvo por la ausencia de restos postcraneales de Paranthropus boisei bien documentados, hasta el hallazgo de OH 80 (Domínguez-Rodrigo et al, 2013).
  • Susman, de Ruiter y Brain (2001) atribuyeron húmeros distales de Swartkrans con diáfisis anteroposteriormente planas (amplias mediolateralmente) a P. robustus (es decir, SKX 19495, SK 24600 y SK 2598) y otros con secciones más redondeadeas a Homo (es decir, SKX 10924, SKX 34805), pero recientes evidencias a partir de la superficie articular distal, sugieren que SK 24600 y SKX 10924 (los únicos especímenes de Swartkrans que conservan la articulación del codo) pertenecieron a Homo y Paranthropus respectivamente (Lague, 2014). La sección de OH 80-10 es aplanada.
Michael R. Lague (2015) ha analizado la variación de la forma de la diáfisis humeral distal entre los Hominini fósiles (ca 2-1 Ma), cuantificando la forma de la sección transversal en una ubicación estandarizada de la diáfisis humeral (proximal a la fosa del olécranon)  para poner a prueba la hipótesis de que las muestras se pueden dividir en morfotipos distintos.

Esta es la muestra estudiada:
  • Sur de África:
    • TM 1517. Member 3 (Kromdraai). P. robustus. Broom (1938); Straus Jr (1948). Asociado con restos craneodentales.
    • SKX 10924. Member 3. ?? Homo. Susman, de Ruiter y Brain (2001).
    • SKX 19495, Member 3. ?? P. robustus. Susman, de Ruiter y Brain (2001).
    • SK 2598. Member 1 (HR). ?? P. robustus. Susman, de Ruiter y Brain (2001).
    • SKX 34805. Member 1 (LB). ?? Homo. Susman (1989); Susman, de Ruiter y Brain (2001).
    • SK 24600. Member 1 (LB). ?? P. robustus. Susman, de Ruiter y Brain (2001).
  • Este de África:
    • Asociados a restos craneales:
      • OH 80. Bed II (Olduvai). P. boisei. Domínguez-Rodrigo et al, (2013).
      • OH 62. Bed I (Oludvai). Homo habilis. Johanson et al. (1987).
      • KNM-WT 15000. Natoo. Homo ergaster. Walker y Leakey (1993).
      • KNM-ER 3735. Upper Burgi. Homo habilis. Leakey y Walker (1985).
      • KNM-ER 1808. KBS. Homo ergaster. Leakey (1974); Leakey y Walker (1985).
    • Sin asociación con restos craneales:
      • KNM-ER 739. Okote. ?? P. boisei. Leakey, Mungai y Walker (1972). McHenry (1973).
      • KNM-ER 1504. Upper Burgi. ?? P. boisei. Leakey (1973).
      • KNM-ER 1591. KBS. ?? Homo. Leakey (1973).
      • KNM-ER 6020. KBS. ?? P. boisei. Leakey y Walker (1985).
El exogrupo fue formado con ejemplares de Australopithecus anamensis (1), Australopithecus afarensis (4), Australopithecus africanus (1), Australopithecus sediba (2), Homo sapiens (21), Pan troglodytes (21), Gorilla gorilla (12) y Pongo pygmaeus (11).
División de los húmeros en morfotipos de acuerdo con la forma diafisaria.

De acuerdo con los resultados, la variación de la forma diafisaria es consistente con la hipótesis de tres morfotipos distintos (Paranthropus, Homo erectus, Homo temprano no erectus), en África Oriental y Meridional.
  • En el Homo temprano no erectus, destaca el relativo aplanamiento anteroposterior, inusual entre los Hominini.
    • En los fósiles de Sudáfrica, SK 24600, SKX 19495 y SK 2598, atribuidos hasta ahora a Paranthropus robustus.
      • SK 24600 está asociado al radio proximal SK 24601 (Susman, de Ruiter y Brain, 2001). 
    • En el Este de África: ER 3735, OH 62.
    • El estudio no ha encontrado base morfológica para diferenciar el Homo temprano de África del Sur del Homo habilis del Este de África, aunque los estudios de material craneodental, sí lo sugieren (Grine et al, 1993; Grine et al, 2009).
  • La morfología de erectus es más similar a la de los HAM, quizás indicando un cambio hacia un modelo más moderno en la utilización de las extremidades superiores (es decir, el aumento de la habilidad manipuladora en un bípedo terrestre plenamente comprometido). 
    • En Sudáfrica, SK 34805.
    • En el Este de África, WT 15000 y ER 1808.
    • Similar a estos, el húmero de Melka Kunturé MK3, atribuido originalmente a Homo sp. (Chavaillon et al 1977; Di Vincenzo, 2015), pertenece probablemente a H. erectus
  • Paranthropus se caracteriza por una morfología intermedia, aunque también inusualmente aplanada.
    • En Sudáfrica, SKX 10924, TM 1517. Paranthropus robustus.
    • En el Este de África, ER 1504, ER 6020, OH 80, ER 1591, ER 739. Paranthropus boisei.
      • ER 739 y ER 1504 fueron atribuidos inicialmente a Australopithecus. ER 1591, a Homo.
      • El grado intermedio de aplanamiento anteroposterior está acompañado por un alto grado de convexidad en la superficie posterior (en particular medialmente) que es evidente en la inspección visual (en contraste con la superficie posterior plana observada generalmente en Homo). La morfología de la diáfisis del P. boisei aumenta una lista de características anatómicas del húmero bastante distintivas, incluyendo epicóndilos lateral y medial altamente sobresalientes, un zona conoidea mediolateralmente estrecha, pilares amplios medial y lateralmente y una fosa del olécranon poco profunda  (Leakey, 1973; Senut, 1981c; Lague y Jungers, 1996).
      • El húmero de OH 80 se caracteriza por un hueso cortical que es considerablemente más grueso que en los H. sapiens modernos (Domínguez-Rodrigo et al, 2013).
      • Las diáfisis bien conservados de KNM-ER 739 y ER 1591 muestran pronunciadas marcas musculares.
      • P. boisei mostraba unos brazos inusualmente grandes y poderosos en comparación con los Hominini anteriores y contemporáneos, en el extremo superior o más allá del rango de tamaño de los humanos modernos. El rango de tamaño del cuerpo del P. boisei sigue siendo especulativo. Se desconoce la fuerza femoral. Las poderosas extremidades superiores del P. boisei son consistentes con la escalada arbórea frecuente.
      • Es teóricamente posible que uno o más húmeros de Koobi Fora sin asociación con restos craneodentales correspondan a H. rudolfensis en lugar de a P. boisei (Lague y Jungers, 1996). Sin embargo, los fósiles atribuidos a H. rudolfensis son raros por encima de la tufa KBS (Antón, Potts y Aiello, 2014; Joordens et al, 2013), por lo que la única muestra examinada aquí que podría pertenecer a rudolfensis es KNM-ER 1504. Por otra parte, la gran similitud entre los húmeros de Koobi Fora y la naturaleza distintiva de su morfología articular y diafisaria sugiere que todos ellos pertenecen al mismo género, si no a la misma especie. Dado que KNM-ER 739 es mucho más joven (ca 1,5 Ma) que cualquier H. rudolfensis conocido, y que todos los especímenes Koobi Fora se asemejan a OH 80 en la forma de la diáfisis, lo más probable es que todos estos especímenes representen a P. boisei. Una alternativa (pero menos probable) es que los húmeros de H. rudolfensis sean indistinguibles de los de P. boisei.
      •  KNM-ER 1504  está asociado con dos fragmentos de fémur: ER 1503 y ER 1505 (Leakey, 1973). El fragmento proximal ER 1503 muestra una morfología primitiva común en los asutralopitecinos y en Orrorin tugenensis: cabeza femoral pequeña, cuello femoral largo y estrecho anteroposteriormente, bajo ángulo cuello-eje, y amplio eje proximal (Richmond y Jungers, 2008; Harmon, 2009; Richmond y Jungers, 2012).
Mientras que las dos especies de parántropos son similares con respecto a la forma diafisaria, los dos grupos de Homo se diferencian claramente, reflejando la presencia de al menos dos morfotipos postcraneales (Ward et al, 2015) en un momento de diversificación temprana a modo de "experimentación morfológica" (Antón, Potts y Aiello, 2014). Además de en la forma diafisaria, las diferencias son evidentes a lo largo de la superficie anterolateral, que es ligeramente cóncava en H. erectus, pero ligeramente convexa en el Homo temprano no-erectus.

Dos de los húmeros de Swartkrans (SKX 10924 y SKX 19495) proceden del Miembro 3. No ha sido atribuido a Homo ningún resto craneodental de esta capa, pero sin embargo, las evidencias humerales indican que tanto Homo como Paranthropus están presentes en estos depósitos.

La presente evidencia indica que la forma diafisaria de Australopithecus se caracteriza por un patrón de estabilidad a largo plazo. Entre las especies de Australopithecus, sólo es inusual en Au. sediba. Además, la morfología diafisaria distal de P. robustus se asemeja a la de los Australopithecus no-sediba. Este patrón homogéneo a largo plazo entre los australopitecinos no es exclusivo de la diáfisis humeral, ya que también se ha observado para la morfología articular del codo (Lague y Jungers, 1996; Lague, 2014) y para la morfología femoral proximal (Richmond y Jungers, 2008; Richmond y Jungers, 2012). Vale la pena señalar, sin embargo, que aunque el fémur proximal de P. boisei no parece diferir considerablemente del de otros australopitecinos (basado ​​en KNM-ER 1504), el húmero distal de P. boisei se aparta de la pauta general para los australopitecinos tanto en la morfología articular como en la forma de la sección transversal diafisaria.

Con respecto a la morfología distal diafisaria del húmero, las similitudes generales observadas entre Australopithecus (no sediba), P. robustus, y múltiples Hominini, sugieren que la morfología de los Australopithecus no sediba representa una condición primitiva. La marcada variación en la morfología diafisaria observada entre las especies posteriores a Australopithecus puede reflejar un aumento de la diversidad de uso de la extremidad anterior en el Pleistoceno Inferior, quizás asociada a la heterogeneidad más pronunciada en el hábitat y los recursos (Antón, Potts y Aiello, 2014).

miércoles, 11 de marzo de 2015

KNM-ER 5881 confirma la diversidad de los Homo tempranos

1.9 million-year-old pelvis and femur bone fossils of an early human. Image: MU News Bureau
KNM-ER 5881
En 1980, Koobi Fora proporcionó un fragmento de fémur de Homo datado en 1,88 Ma: KNM-ER 5881. En 2009 se recuperaron otro fragmento y un  fragmento de ilion del mismo individuo.

Carol V. WardCraig S. FeibelAshley S. HammondLouise N. LeakeyElizabeth A. MoffettJ. Michael PlavcanMatthew M. SkinnerFred Spoor y Meave G. Leakey presentan estos hallazgos.

Según sus conclusiones, la geometría de la diáfisis femoral y el contorno de la entrada de la pelvis no se parecen a los de H. erectus, lo que confirma la presencia de al menos dos morfotipos postcraneanos dentro del Homo temprano.
Homo rudolfensis

Estratigrafía asociada a KNM-ER 5881

lunes, 7 de julio de 2014

Rasgos definitorios y taxonomía del Homo temprano

Evolución de los homínidos entre 3-1,5 Ma.
Pa: Paranthropus aethiopicus.
Pb: P. boisei.
Pr: P. robustus.
A afr: Australopithecus africanus.
Ag: A. garhi.
As: A. sediba.
H . sp.: Homo temprano.
1470 y 1813: grupos que representan una nueva interpretación de los tradicionalmente reconocidos H. habilis y H. rudolfensis.
He: H. erectus.
He(D): H. erectus de Dmanisi.
Los iconos indican, desde la parte inferior, la primera aparición de las herramientas de piedra (olduvaiense, ~ 2,6 Ma), la dispersión de Homo por Eurasia (~ 1,85 Ma), y la aparición de la tecnología achelense (~ 1.76 Ma).
El número de taxones de homínidos contemporáneos durante este período refleja diferentes estrategias de adaptación a la variabilidad del hábitat. Los hitos culturales no se correlacionan con las primeras apariciones conocidas de cualquiera de los taxones actualmente reconocidos.

El origen del género Homo es oscuro. Los primeros miembros reconocibles aparecen aproximadamente hace 2,3 Ma, pero no contamos con una evidencia sustancial anterior a 2 Ma. Se suele argumentar que una mayor calidad de dieta, incluyendo carne posiblemente cocinada y una mayor flexibilidad de comportamiento, en un periodo de cambios climáticos, son los factores principales que explican el origen y la evolución de Homo antes del Out of Africa. A esto se suele añadir el aumento de tamaño del cerebro y del cuerpo en general, la disminución del dimorfismo sexual, una ontogenia ampliada, el incremento de los requerimientos energéticos y una mayor cooperación entre los individuos.

Durante la última década, los nuevos descubrimientos de fósiles y nuevas líneas de interpretación han alterado sustancialmente esta interpretación. Nuevos conjuntos de datos ambientales sugieren que Homo evolucionó en un contexto de largos períodos de imprevisibilidad superpuestos a la tendencia subyacente de aridez. Nuevos fósiles apoyan la presencia de varios grupos de Homo temprano que se superponen en la morfología del cuerpo, el cerebro y el tamaño dental y desafían la interpretación tradicional de H. habilis y H. rudolfensis como representantes de los morfos pequeños y grandes, respectivamente.

Primera dispersión humana fuera de África
Susan C. AntónRichard Potts y Leslie C. Aiello han revisado las recientes pruebas y argumentos acerca de la evolución del Homo temprano, datos paleoclimáticos, nuevos fósiles, restos arqueológicos y estudios biológicos de una gran variedad de mamíferos (incluidos los humanos) y han llegado a las siguientes conclusiones y propuestas:
  • La inestabilidad y fragmentación del hábitat imponen una fuerza selectiva importante. Los factores clave para el éxito y la expansión del género se basaron en la flexibilidad de la dieta en ambientes impredecibles, la cría cooperativa y flexibilidad en el desarrollo, ampliación de entornos ecológicos y riesgo de mortalidad reducido. La diversificación temprana del género Homo fue un periodo de experimentación morfológica, en el que varias especies del linaje Homo vivieron al mismo tiempo.
    • La Hipótesis Potts de la Selección de Adaptaciones a la Variabilidad (1996, 1998) aboga por el papel de la imprevisibilidad del medio ambiente en la selección de un comportamiento flexible. Enfatiza la importancia de los sistemas fluctuantes para la introducción de
      • pluralidad genética.
      • selección natural.
      • respuesta adaptativa e innovaciones faunísticas.
      • Esta hipótesis difiere sustancialmente de aquellas que defienden que la evolución está relacionada con un tipo específico de hábitat.
    • Potts propone la existencia de unas adaptaciones a la variabilidad consistentes en estructuras y comportamientos que proporcionan la necesaria flexibilidad para dar respuesta a cambios complejos en el entorno y que son uniformes dentro de las especies, pero que son capaces de mediar rasgos fenotípicos secundarios variables. Estas adaptaciones surgen en poblaciones aisladas y la selección organísmica las promueve o al menos las conserva.
    • Cuando se producen cambios climáticos bruscos, los organismos con estas adaptaciones sobreviven a los extremos climáticos. La variabilidad climática en ciclos largos se convierte así en un agente de selección de adaptaciones a la variabilidad.
  • Los rasgos definitorios del Homo temprano y el H. erectus, no surgieron juntos.
    • Algunas características pudieron surgir hace 4-3 Ma y ya se encuentran en Australopithecus (por ejemplo, las extremidades traseras largas).
    • Otras no se presentan hasta mucho más tarde en el tiempo (por ejemplo, pelvis estrechas y ontogenia extendida).
  • Los restos hallados se pueden dividir en varios grupos, en base a la anatomía facial y mandibular y no al tamaño, en todo caso mayor que el de Australopithecus.
    • Primeros Homo (más de 2,1 Ma): 
      • Con respecto a Australopithecus, se diferencia por la reducción en el tamaño de los dientes, la forma y tamaño de la mandíbula y la reorganización del paladar. Esta reorganización se produce de diferentes maneras: 
        • En AL 666-1 (~2,33 Ma) se reduce el tamaño del molar, las raíces de los caninos son pequeñas, el paladar relativamente profundo y las arcadas dentarias posteriores amplias y parabólicas. 
    • 1470. 2,09-1,78 Ma.
      • KNM-ER 1470, es similar pero mucho más grande que la cara parcial KNM-ER 62000. La forma del paladar y de la arcada los vinculan a la mandíbula KNM-ER 60000. Características mandibulares y proporciones dentales enlazan KNM-ER 60000 con KNM-ER 1482. La forma de la arcada excluye definitivamente KNM-ER 1802 y Uraha 501. 
      • Forma de la cara: El esqueleto facial es bastante derivado, pero no en la dirección que más tarde seguirá Homo. La cara es plana, sin angulación entre el canino y el incisivo y los procesos cigomáticos surgen relativamente delante. Los nasales, sobresalientes. La cara es relativamente alargada, y la amplia rama mandibular se encuentra bastante por encima de la fila de dientes. El corpus mandibular es relativamente alto en comparación con la anchura y la parte posterior de la mandíbula es mucho más amplia (ancho bigonial/bicondilar) que la anterior, en parte como resultado de la divergencia hacia los dientes posteriores. Como resultado, el surco extramolar es amplio. 
      • Dentición: Las coronas inferiores de los incisivos son estrechas con raíces relativamente cortas y la raíz canina también se reduce en tamaño en comparación con la de Australopithecus. La fila de los dientes posteriores es relativamente corta debido a la reducción de los premolares, pero no a la de los molares, que son grandes. Los premolares son relativamente mesiodistalmente comprimidos y no excesivamente molarizados. No hay reducción del tercer molar. 
      • Bóveda craneal: Solo se conoce a partir de KNM-ER 1470. La bóveda está relativamente redondeada en vista sagital con un frontal fuertemente ascendente que carece de canaleta supratoral. Moderada constricción postorbital. No es evidente cresta sagital o nucal. La mayor amplitud se encuentra en la región de la cresta supramastoidea, pero las paredes se levantan casi verticales a partir del canalón supramastoideo en lugar de inclinadas medialmente y por lo tanto la mayor amplitud parietal es sólo un poco inferior a la máxima. 
      • Tamaño del cuerpo y el encéfalo: Sólo es posible determinar la capacidad craneal y estimar la masa corporal de KNM-ER 1470. Restos fragmentarios están dentro de un rango de tamaño ocupado en su extremo superior por KNM-ER 1470 y en su inferior por KNM-ER 62000, alrededor del 75-80% del tamaño de KNM-ER 1470. El rango de tamaño de cuerpo y encéfalo se solapa con el del grupo 1813. 
      • Postcráneo: Los rasgos y proporciones postcraneales se desconocen debido a la ausencia de evidencias. 
    • 1813. 2,09-1,44 Ma.
      • La cara de KNM-ER 1813, es anatómicamente similar a la de OH 13 y KNM-ER 1805. El paladar anterior, se vincula con el de OH 65, sin embargo esta última muestra es de tamaño sustancialmente mayor, con algunas diferencias de forma. La forma de la mandíbula y arcada es consistente con la de KNM-ER 1802 y UR 501; Sin embargo, como esta morfología es relativamente primitiva, esta coherencia no supone identidad. 
      • Forma de la cara: El esqueleto facial es bastante primitivo y relativamente prognático en comparación con 1470. El paladar anterior es redondeado y más sobresaliente (los incisivos y caninos forman un ángulo) y las filas de dientes posteriores son más paralelas (menos divergentes) y relativamente estrechas. Sin embargo, el rostro carece de las características que se observan en Australopithecus incluyendo pilares faciales y prominencia glabelar. Es más prognático que 1470 pero menos que Australopithecus. Además, los nasales son más sobresalientes. Las mandíbulas tienden a tener cuerpos más proporcionados en su altura y ancho que en 1470, que muestra corpus bastante altos para la anchura. No se han recuperado ramus completos pero los fragmentos sugieren que el surco extramolar no es tan amplio y probablemente, que las anchuras bicondilares/bicoronoidales no son tan grandes comparadas con la arcada de 1470, lo que también se puede deducir de unas arcadas posteriores más paralelas y estrechas. 
      • Dentición: El tamaño de la dentición anterior es algo más primitivo que en 1470, con coronas en los incisivos inferiores y raíces caninas más grandes. No hay reducción de la superficie oclusal del tercer molar. El tamaño de premolares y molares se reduce con relación a Australopithecus
      • Bóveda y Base craneales: La bóveda es redondeada en vista sagital con un frontal que muestra un surco posttoral continuo. Moderada constricción postorbital moderada. La cresta es aparente en algunos ejemplares. La anchura máxima se produce abajo, en la región supramastoidea, pero la mayor amplitud en los parietales es sólo ligeramente inferior. La base del cráneo es más corta que en Australopithecus y la fosa mandibular es más derivada, pero ambos carecen de los rasgos específicos de H. erectus
      • Tamaño: Las estimaciones del tamaño del cuerpo y el encéfalo se superponen sustancialmente con las de 1470. 
      • Postcraneo: La evidencia en OH 62 de una sección transversal humeral relativamente grande en relación a la femoral, se ha utilizado para argumentar a favor de un componente arbóreo sustancial en el repertorio locomotor de este grupo. 
    • H. habilis. 1,84 Ma.
      • Representado únicamente por OH 7, excluido de erectus sobre la base de su anatomía dental. Sin embargo, el daño tafonómico sufrido por la mandíbula hace que desconozcamos la forma de su arcada, por lo que no puede ser definitivamente afiliado en ninguno de los grupos. 
      • Tamaño y Postcráneo: OH 7 conserva los dos parietales lo que ha permitido calcular una capacidad craneal de 680 cc, lo cual es coherente con cualquiera de los otros grupos. El espécimen también conserva elementos de la mano que no tienen referencias en los otros grupos pero que nos permiten inferir que el individuo retiene una cantidad significativa de comportamiento arbóreo en su repertorio locomotor. Se diferencia en esto de H. erectus y se asemeja a 1813, aunque puede también ser coherente con el grupo 1470, del que no disponemos de referencias poscraneales.
    • Homo temprano no-erectus sin afiliación.
      • Muestras clasificadas en Homo sobre la base de diversas características craneodentales, que carecen de la anatomía de la arcada y no pueden ser asignados a ningún grupo. 
    • H. erectus:temprano. En África Oriental 1,89-0,90 Ma.
      • Existe considerable variación regional de tamaño. Dmanisi es la población de talla más pequeña conocida hasta la fecha. 
      • Cara: La cara carece de la anatomía derivada del grupo 1470 y es menos alargada. El paladar anterior es redondeado y los grandes incisivos son más similares a los de 1813. Sin embargo, H. erectus muestra una arcada parabólica más amplia y derivada. La amplitud bigonial/bicondilar, no es tan grande como en 1470. La mandíbula es más grácil que en 1813 y tiene un surco extramolar estrecho a diferencia del grupo 1470. Probablemente la rama no es tan alta como en el grupo 1470. 
      • Dentición: Los caninos y premolares son más reducidos que en Australopithecus o 1813, (aunque los premolares no son estrechos, como en 1470). A diferencia de ambos grupos, H. erectus muestra reducción de la superficie oclusal del tercer molar. La posición del vértice de la cúspide moral está más cerca del margen exterior del diente. 
      • Bóveda y Base craneales: La bóveda es más angular en vista sagital y posterior. Están presentes o incipientes el torus supraorbital continuo y el surco posttoral. A menudo, está presente el trígono frontal. Constricción postorbital moderada. La anchura máxima se produce abajo, en la región supramastoidea, y la vista posterior es heptangular en lugar de redondeada. La fosa mandibular es relativamente menos alargada mediolateralmente, la base del cráneo es más flexionada, y hay angulación entre el temporal petroso y el timpánico, desconocida en los no-erectus
      • Postcráneo: Bien conocido gracias al subadulto KNM-WT 15000 y al adulto KNM-ER 1808. Ambos son individuos relativamente grandes. Los restos no-africanos de Java, China y Georgia revelan variación regional en el tamaño y tal vez patrones ecogeográficos. También sugieren un aplanamiento antero-posterior y una ampliación medio-lateral de la parte proximal del fémur, que podría relacionarse con el uso. Las proporciones transversales sugieren que los húmeros de H. erectus son relativamente menos fuertes en comparación con sus fémures que en 1813, reflejando tal vez la pérdida de la condición arbórea.

Principales especímenes atribuidos a Homo temprano.
a – puede ser más joven de 2.0 Ma 
b – es o puede ser más joven de 1.5 Ma 
c – puede ser más antiguo a 2.0 Ma
El problema de la clasificación de los Homo tempranos
Causas de la especiación homínida 

La morfología, la variación y el comportamiento de nuestros antepasados ​​se representa.  Además de estudiar el clima y los datos fósiles, el equipo también revisó la evidencia de antiguas herramientas de piedra, los isótopos encuentra en los dientes y cortar marcas encontradas en los huesos de animales en África oriental
Cambios de los homínidos en la morfología y comportamiento.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Reconstrucción tridimensional del cráneo KNM-ER 1813 (Homo microcranous)

KNM-ER 1813. Cráneo digitalmente reconstruido (gris transparente) sobreimpuesto al especimen original (en rojo) en vista frontal.


Modelo digital tridimensional de KNM-ER 1813 (porción facial en amarillo; neurocráneo en gris) en vistas frontal y lateral.

Stefano Benazzi, Giorgio Gruppioni, David S. Estrecho y Jean-Jacques Hublin han publicado una reconstrucción digital del cráneo KNM-ER 1813 (Homo de difícil clasificación). Basándose en el estado del arte del modelado tridimensional digital y de los métodos morfométricos, la porción facial fue alineada al neurocráneo, se eliminaron las distorsiones y se restauraron las regiones perdidas. La reconstrucción de KNM-ER 1813 permite el ajuste antropométrico del fósil original y su utilización en análisis morfométricos o de elementos finitos con la finalidad de explorar las mecánicas de comportamiento y dieta de los Homo tempranos.

Enlace
Comentarios de Adam Benton
Homo tempranos de difícil clasificación

Reconstrucción digital de KNM-ER 1813 en vista posterior (a), superior (b) fronto-lateral (c) y basal.

Vista mediosagital del original (a) y reconstrucción digital (b) del cráneo KNM-ER 1813.

martes, 15 de octubre de 2013

Acotada la antigüedad del Homo rudolfensis

Situación de Koobi Fora
Josephine C.A. Joordens, Guillaume Dupont-Nivet, Craig S. Feibel, Fred Spoor, Mark J. Sier, Jeroen H.J.L. van der Lubbe, Trine Kellberg Nielsen, Monika V. Knul, Gareth R. Davies y Hubert B. Vonhof han datado las áreas 105 y 131 (miembro Burgi Superior) de las Cordilleras Karari y Koobi Fora (cuenca este de Turkana, Kenia) por magnetoestratigrafía y estratigrafía isotópica de estroncio, identificando la base del subcrón Olduvai además de un breve intervalo aislado de polaridad constante normal que han interpretado como un evento Pre-Olduvai.

Según los resultados, la edad de los fósiles homínidos allí hallados, clasificados habitualmente como Homo rudolfensis, está limitada entre 1,945 ± 0,004 y 2,058 ± 0,034 Ma.

Por otra parte, se ha hallado una raya de origen marino en los depósitos de 2,058 ± 0,034 Ma, lo que muestra la conexión de la cuenca del Turkana con el Océano Indico, posibilitando la migración de la fauna entre estas áreas y apoyando el origen de Homo en la franja costera.

Enlace
Homo rudolfensis

Datación de las áreas 105 y 131 de Koobi Fora
Litoestratigrafía del Área 131 de Koobi Fora