sábado, 8 de marzo de 2014

La hipótesis de la sabana reformulada

M. Domínguez-Rodrigo revisa la vigencia de la hipótesis de la sabana.

Darwin había propuesto que la bipedación surgió cuando nuestros ancestros, debido a un cambio en la forma de recoger alimento o a un cambio en las condiciones ambientales, pasaron a vivir menos en los árboles y comenzaron a hacerlo más en el suelo. La bipedestación pudo surgir para alcanzar los frutos de las ramas desde el suelo y sería una pre-adaptación a la bipedación.
Basándose en las propuestas de Darwin, Dart (1925) sostuvo que la bipedación y el uso de herramientas permitieron al Australopithecus africanus colonizar los nuevos ambientes de las sabanas abiertas en Sudáfrica, luego del enfriamiento del planeta. La utilización de sus manos para el asalto y la defensa permitió una reducción en los caninos. Estos elementos se apoyaron mutuamente (feed-back).
En la década de 1960, cuando los enfoques ecológicos al estudio de la evolución humana fueron prosperando (Ardrey, 1961, 1976; Cole, 1965; DeVore y Hall, 1965; Howell y Bourliere, 1963; Howells 1962; Tanner 1981) se propuso que las sabanas proporcionaron las condiciones naturales para la evolución humana, identificada por la aparición de la bipedación. Los paisajes más abiertos y la disminución de los recursos alimenticios, obligaron a los homínidos a moverse a través de mayor diversidad de biotopos, con mayor exposición a los depredadores. 

En la segunda mitad del siglo XX, surgieron dos versiones de la hipótesis de la sabana:
  • Una versión representaba las sabanas como prados. La investigación ha demostrado que esta versión no es sostenible.
  • La otra, como entornos de mosaico de temporada, incluyendo un fuerte componente arbolado. Una cantidad creciente de información paleoecológica, proporciona apoyo convincente para esta versión (Pruetz, 2006; Pruetz y Bertolani, 2007)
Sin embargo, las recientes reconstrucciones de los entornos en los que vivían los homínidos tempranos parecen arrojar dudas sobre el grado en que estos biomas jugaron un papel significativo en la aparición del linaje humano (White, Asfaw et al, 2009; White, Suwa y Asfaw, 1994; WoldeGabriel et al, 2009). El descubrimiento de Ardipithecus ramidus a mediados de la década de 1990, asociado a vegetación cerrada y madera fósil llevó al cuestionamiento de la versión "pradera" de la hipótesis de la sabana, favoreciendo en cambio un escenario en el que los primeros homínidos y la bipedación surgieron en ambientes boscosos, antes de la propagación de las sabanas de pastizales (White, Suwa y Asfaw, 1994). Esto fue posteriormente apoyado por la reconstrucción paleoecológica de Orrorin tugenensis (Pickford y Senut, 2001; Senut 2006). Incluso se ha argumentado que algunos australopitecinos podrían haber vivido en los bosques (Rayner et al 1993).

Las sabanas (y más específicamente, las sabanas arboladas) son muy diferentes de los bosques tropicales en términos de productividad. Los bosques tropicales pueden contener cientos de especies de árboles por hectárea cuadrada, mientras que en las sabanas, la diversidad puede ser tan baja como una o dos especies, que producen un menor número de frutos. Las presiones selectivas son, por tanto, radicalmente diferentes y de ahí la importancia de conocer el entorno ecológico de los homínidos tempranos.

Domínguez Rodrigo repasa las evidencias a favor de una hipótesis de sabana con fuerte componente arbolado:
  • Cerling et al (2010) y  Cerling, Wynn et al (2011), con base en el análisis comparativo de los isótopos del suelo en los paleobasins Awash y Omo-Turkana, han sugerido que Ardipithecus ramidus vivió dentro del bioma de sabana, con menos de un 25% de terreno cubierto por el arbolado.
  • En su publicación original, White, Suwa y Asfaw (1994) informaron de la presencia de abundantes semillas fosilizadas de Canthium. Esto podría indicar un bosque de sabana. Otra flora y fauna identificadas, pueden ser indicativas de un ecosistema de sabana de bosques en lugar de un bioma más denso o un bosque de ribera.
  • Los datos de fitolitos indican también un bosque semideciduo o sabana con arbolado (WoldeGabriel et al, 2009) y sugieren fuertemente que las gramíneas eran un componente muy importante de la vegetación en Aramis.
  • Los restos de Ardipithecus ramidus encontrados en Gona, estaban en asociación con fauna de sabana. Los análisis isotópicos indicaron que las dietas C4 eran más comunes que las dietas C3. Los isótopos del suelo, indican la presencia de una pradera arbolada. La mayoría de los paleosuelos en Gona en este período de tiempo son vertisoles, típicos de ambientes tropicales con bajas precipitaciones estacionales (Semaw et al, 2005; Levin et al, 2008).
  • Las reconstrucciones paleoambientales de las localidades con restos de Ardipithecus kadabba sugieren que aquellos homínidos se adaptaron a un mosaico de ambientes que iban desde el bosque cerrado y abierto a la planicie de pastizales (Su et al, 2009).
  • En Lothagam, la mayor parte de los taxones de macrofauna son típicos de las sabanas (Leakey et al, 1996). Los análisis de isótopos de carbono indican una combinación de plantas C3 y C4. La combinación de todos los indicadores paleoecológicos sugiere un bosque abierto a lo largo de un río (Leakey et al, 1996; Cerling, Wynn et al, 2011).
  • En Tugen Hills (Kenia), los depósitos sedimentarios donde apareció Orrorin tugenensis (Senut et al, 2000) contenían también abundancia de impala, lo que sugiere un bosque de sabana (Pickford y Senut, 2000) o un bosque estacional.
  • Toros Menalla (Chad), la localidad donde se encontró Sahelanthropus tchadensis, proporcionó una gran cantidad de información paleoecológica que indica que Sahelanthropus vivía cerca de un lago, pero no muy lejos de un desierto. La macrofauna es típica de sabana abierta. (Vignaud et al, 2002).
Por consiguiente, en todos los sitios con con restos fósiles de homínidos tempranos, los indicadores sugieren una combinación de plantas C3 y C4, mostrando un patrón de bosque estacional seco. La información disponible sugiere que los homínidos del final del Mioceno se adaptaron a varios entornos de temporada, algunos de ellos claramente reconstruidos como sabanas (por ejemplo, Toros Menalla). La asociación de Ardipithecus a bosque denso fue apoyada con la evidencia de una sola área fosilífera (Aramis), que es muy controvertida y proporciona datos para admitir escenarios de sabana alternativos (Cerling et al, 2010).

La edición adjunta algunos comentarios, entre los que destaca el de Tim D. White, quien acusa a Domínguez-Rodrigo de resucitar la hipótesis de la sabana sin investigación original ni nuevos datos. White repasa las evidencias de que Ardipithecus ramidus vivía en un bosque cerrado, lo que falsaría la hipótesis de la sabana:
  • Aramis cuenta con uno de los mayores conjuntos faunísticos del Plioceno africano, que lleva un sello claro de arbolado. Las especies más sensibles y abundantes indican un entorno cerrado. Se prodigan la madera fósil y las semillas de árboles.
  • La morfología de manos, pies, extremidades y pelvis de Ardipithecus constituye un patrón esquelético funcional para la trepa, pero que habría limitado el desplazamiento bípedo por entornos abiertos. Los patrones de desgaste dental, la anatomía del diente y el aparato masticatorio indican el consumo de alimentos más suaves y menos abrasivos que el de cualquier otro homínido. Los isótopos del esmalte se ajustan a condiones arbóreas.
En su respuesta, M. Domínguez-Rodrigo insiste en las dudas sobre el componente arbolado del paisaje de Aramis y recuerda que el entorno físico no se corresponde necesariamente con la anatomía. El patrón trepador de Ardipithecus puede ser una adaptación a una parte marginal del mendio ambiente. Por otra parte, aunque la dieta de Ardipithecus era relativamente blanda, su grado de  abrasión era más alto que el de la dieta de los chimpancés que viven en los bosques y su señal isotópica recuerda la de los chimpancés de sabana.

Primeros miembros de la familia Hominidae
Interpretaciones 
Hipótesis acerca de las ventajas adaptativas de la bipedación

viernes, 7 de marzo de 2014

La desaparición de las plantas con flores pudo causar la extinción de la megafauna

Eske WillerslevJohn Davison, Mari Moora, Martin Zobel, Eric Coissac, Mary E. EdwardsEline D. Lorenzen, Mette Vestergård, Galina Gussarova, James Haile, Joseph CraineLudovic Gielly, Sanne Boessenkool, Laura S. Epp, Peter B. Pearman, Rachid CheddadiDavid Murray, Kari Anne Bråthen, Nigel Yoccoz, Heather Binney, Corinne Cruaud, Patrick Wincker, Tomasz Goslar, Inger Greve Alsos, Eva Bellemain, Anne Krag Brysting, Reidar Elven, Jørn Henrik Sønstebø, Julian Murton, Andrei Sher, Morten Rasmussen, Regin RønnTobias Mourier, Alan Cooper, Jeremy Austin, Per Möller, Duane Froese, Otorgar ZazulaFrançois Pompanon, Delphine Rioux, Vincent Niderkorn, Alexei Tikhonov, Grigoriy Savvinov, Richard G. Roberts, Ross D. E. MacPhee, M. Thomas P. Gilbert, Kurt H. KjærLudovic OrlandoCristiano Brochmann y Pierre Taberlet presentan el primer estudio genético a gran escala de la diversidad vegetal circumpolar en los últimos 50 ka y de la diversidad de nematodos, como un indicio del modelo de cubierta vegetal, la calidad del suelo y la dieta de los herbívoros que componían la megafauna, muchos de los cuales se extinguieron hace 10 ka.
  • Durante gran parte del período investigado, la vegetación ártica consistió en una estepa-tundra seca dominada por hierbas (plantas vasculares herbáceas no graminoides, plantas con flores).
  • Del análisis de las heces, se deduce que el alimento dominante de la megafauna eran las plantas con flores y no los pastos.
  • Entre 25-15 ka, la diversidad disminuyó notablemente, aunque se mantuvo el dominio de las herbáceas. También fue desapareciendo la megafauna.
  • Después de 10 ka, aparece la tundra húmeda dominada por plantas leñosas y gramíneas.
La desaparición de la megafauna y la de las plantas con flores coinciden en el tiempo:
  • Es posible que la megafauna posibilitase una mayor diversidad ecológica, gracias al pastoreo y al abono del suelo con sus deposiciones. Según esta teoría, la desaparición de la megafauna produjo el empobrecimiento ecológico.
  • Por el contrario, los autores consideran que la desaparición de las flores fue un producto del cambio climático y causó a su vez la extinción de la megafauna.
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La extinción de los grandes herbívoros

jueves, 6 de marzo de 2014

Dataciones de la Gruta da Oliveira

Estratigrafía y dataciones de la Gruta da Oliveira

D. Richter, D.E. Angelucci, M.I. Dias, M.I. Prudêncio, M.A. Gouveia, G.J. Cardoso, C.I. Burbidge y J. Zilhão han datado por termoluminiscencia (TL) las piedras calentadas de las capas 13 y 14 de la estratigrafía musteriense de Gruta da Oliveira (Torres Novas, Portugal) y la han comparado con las obtenidas por radiocarbono (carbón de leña y hueso quemado) y U/Th (carbonatos secundarios).
  • Las dataciones por TL han proporcionado una antigúedad de 55 ka para la capa 13 y 77 ka para la capa 14.
  • Estas edades son estratigráficamente consistentes con la cronología radiocarbónica para las capas 9-11 y con el ante y post quem termini proporcionado por las series de uranio para el comienzo y el final de la acumulación de los depósitos.
  • Los resultados corroboran que todas las fechas de radiocarbono por debajo de la capa 11 son mínimas.
  • Los autores concluyen que estos resultados, junto con los de los estudios de los sedimentos, pueden interpretarse de acuerdo con tres diferentes escenarios:
    • (A) De acuerdo con la falta de discontinuidades estratigráficas visibles de significado cronológico importante y con las dataciones de radiocarbono para las capas 8-9 y las de U/Th para la capa 26, un modelo colocaría la capa 8 a mediados/finales de MIS 3, las capas 9-14 en la primera parte de MIS 3 (57-42 ka), las capas 15-25 en MIS 4 (71-57 ka), y las capas 26-27, la base del relleno, en el final de MIS 5.
    • (B) Priorizando las dataciones por TL para las capas 13 y 14, un modelo alternativo sería situar las capas 8-10 a mediados/finales de MIS 3, las capas 11-13 a principios de MIS 3, la capa 14 en MIS 4, y la secuencia subyacente a principios de MIS 4 y finales de MIS 5.
    • (C) Pero también, las capas 8-12 podrían pertenecer a MIS 3, las 13-14 a MIS 4 y la secuencia subyacente a principios de MIS 4 y finales de MIS 5.
    • El escenario (A) no tendría en cuenta la estimación por TL para la capa 14, mientras que (B) y (C) implican tasas de sedimentación muy lentas.
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Yacimientos neandertales

Diversos escenarios para interpretar las dataciones de la Gruta da Oliveira

miércoles, 5 de marzo de 2014

Nueva confirmación de la ausencia de patologías en el Niño de Nariokotome

Vértebras de KNM -WT 15000
Regula SchiessThomas BoeniFrank Rühli y Martin Haeusler confirman, en un nuevo estudio, que KNM -WT 15000 pertenece a un joven normal de H. erectus sin evidencia de escoliosis idiopática de adolescente u otras patologías graves del esqueleto axial.


Jarama VI. Se confirma la antigüedad de la ocupación neandertal.

Estratigrafía de Jarama VI
Martin KehlChristoph Burow, Alexandra HilgersMarta NavazoAndreas PastoorsGerd-Christian Weniger, Rachel Wood y Jesús F. Jordá Pardo han estudiado los sedimentos de  Jarama VI, con el fin de precisar su datación. 
Se descarta de forma tajante que el yacimiento fuera una de las últimas moradas de los neandertales en la península. Se confirma una ocupación neandertal de más de 50 ka antigüedad.
Asimismo, se descarta una ocupación del HAM.

Yacimientos neandertales

martes, 4 de marzo de 2014

Los hominoideos de la Península Ibérica.

Primates en la Península Ibérica

J. Marigó, I. Susanna, R. Minwer-Barakat, J. Madurell-Malapeira, S. Moyà-Solà, I. Casanovas-Vilar, J. M. Robles y D.M. Alba han publicado un resumen del registro fósil primate en la Península Ibérica.

En lo que se refiere a los hominoideos, el ejemplar más antiguo (12,3-12,2 Ma) es un individuo representado por dos series poscaninas (ACM/C1-E) hallado en Abocador de Can Mata (Barcelona) cuya asignación taxonómica está en estudio.

De la subfamilia Dryopithecinae, se han recuperado varios dientes y un fragmento mandibular en Hostalets de Pierola, Can Mata 1, Sant Quirze, Abocador de Can Mata y Can Vila (12,05-11,02 Ma). Además:
  • Dryopithecus fontani Lartet, 1856. 
    • Abocador de Can Mata. Una cara parcial de un individuo adulto de sexo masculino (ACM/C3-Ae; 11,9 Ma). Un canino superior de macho (ACM/C4-Ap; 11,9 Ma). Un fragmento proximal de fémur´(ACM/C3-Az; 11.9 Ma, atribuido provisionalmente a D. fontani en base a su gran tamaño. 
    • Castell de Barberà (ca. 11.2-10.5 Ma) dos fragmentos de falanges pollicales y una diáfisis humeral parcial. Asignación dudosa.
  • Pierolapithecus catalaunicus Moyà-Solà et al, 2004. 11,9 Ma. Abocador de Can Mata. Barranc de Can Vila 1. Cara y parcial y más de 80 huesos o fragmentos de un individuo masculino (ACM/BCV1). Este individuo representa la evidencia más antigua de locomoción ortrógada, combinada con una morfología craneal más derivada que la de los hylobatides. Sobre esta base, Pierolapithecus ha sido interpretado como un miembro basal del clado de los grandes simios y humanos, aunque otras caracterísiticas sugieren que se trata de un taxón hermano de los Pongini asiáticos. A pesar de su diseño corporal ortógrado, Pierolapithecus conserva adaptaciones para el agarre poderoso y para el desplazamiento sobre las ramas.
  • Anoiapithecus brevirostris Moyà-Solà et al, 2009. 11,9 Ma. Abocador de Can Mata. Cara parcial y mandíbula asociada (ACM/C3-Aj). Restos dentales de un segundo individuo, no publicados.
  • Hispanopithecus laietanus Villalta, Comella y Crusafont Pairó, 1944. 10,0-9,5 Ma. Plan corporal ortgrógado con adaptaciones suspensorias y retención de características relacionadas con el desplazamiento por encima de las ramas.
    • Fue definido originalmente sobre la base de una mandíbula inferior y restos dentales de La Tarumba 1.
    • Restos dentales en varias localidades, aunque la muestra más grande proviene de Can Llobateres 1. Además, en este yacimiento, algunos huesos aislados.
    • Cráneo parcial de Can Llobateres 2. Esqueleto parcial de alrededor de 60 elementos.
    • Restos inéditos de la Estación Depuradora de Agusas Residuales del Ripoll (EDAR).
    • Esqueleto parcial Can Feu.
  • Hispanopithecus crusafonti Begun, 1992. 10,4-10,0 Ma. Especie muy discutida.
    • La mayor parte de los restos, provienen de Can Poncic 1.
    • Mandíbula parcial de Teuleria del Firal.
Entre estos fósiles y los que corresponden a la subfamilia Homininae, median varios millones de años. Los homínidos más antiguos de la Península hallados en la Sima del Elefante TE9 (Atapuerca, Burgos; mandíbula parcial) están pendientes de asignación taxonómica. Los autores consideran que los hallazgos de Venta Micena no están actualmente aceptados como correspondientes a homínidos. Otros hallazgos:
  • Homo heidelbergensis Schoetensack, 1908. Hallazgos en Gran Dolina TD6 y Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos); Cueva Negra del Estrecho del Quípar (Murcia ); Galeria Pesada - Gruta da Aroeira (Ribatejo); Cova de Mollet I ( Gerona). La clasificación de estos restos es dudosa. Los restos de la Gran Dolina TD6 (ca. 0,88-0,78 Ma) han sido asignados a Homo antecessor.
  • Homo neanderthalensis King, 1864. Restos en Banyoles (Girona), Cova del Gegant (Barcelona), Cova del Tossal de la Font (Castellón) ; Cova Negra, Cova del Bolomor y Cova Foradà (Valencia); El Salt (Alicante ; Sima de las Palomas del Cabezo Gordo (Murcia); Cueva de los Moros de Gabasa ( Huesca); Pinilla del Valle (Madrid); Valdegoba (Burgos); Cueva del Castillo, Cueva del Esquilleu, Cueva de Covalejos y Cueva del Castillo (Cantabria); Cueva del Sidrón (Oviedo); Arrillor (Álava); Axlor (Vizcaya); Lezetxiki VII , IV (Guipúzcoa); Cueva de los Casares y Cueva de los Torrejones (Guadalajara), Cueva del Boquete de Zafarraya (Málaga), Cueva de La Carihuela (Granada); Cantera de Forbes, Torre del Diablo y Cueva Genista (Gibraltar); Gruta da Figueira Brava (Setúbal), Gruta de Salemas (Lisboa); Gruta da Oliveira (Santarém); Gruta Nova da Columbeira (Leiria); Lapa da Rainha (Lisboa). Hasta la fecha, no se han hallado esqueletos parciales o totales. Varias de estas localidades han acogido a los últimos neandertales.
  • Homo sapiens Linnaeus, 1758. Los hallazgos más antiguos corresponden a la Gruta do Caldeirão (Santarém), Lagar Velho (Leiria) y Malladetes (Valencia).
La edad dorada de los hominoideos

lunes, 3 de marzo de 2014

Las fisiones en las comunidades de chimpancés son infrecuentes

Comunidades de chimpancés estudiadas
Kevin E. Langergraber, Carolyn Rowney, Grit Schubert, Cathy Crockford, Catalina HobaiterRomano de Wittig BRichard W. WranghamKlaus Zuberbühler y Linda Vigilant han calculado la fecha para el antepasado más reciente de ocho comunidades de chimpancés, una especie altamente filopátrica. Según los resultados, las fisiones en estas comunidades son eventos raros ya que este antepasado más reciente vivió entre hace varios cientos de años y más de dos mil años.
Estas estimaciones genéticas son similares a las obtenidas en grupos humanos patrilineales.

Chimpancés