viernes, 11 de octubre de 2013

Evolución independiente de la bipedación y la fabricación y uso de herramientas.

Forma de la mano y el pie en Macaca fuscata, izquierda y Homo sapiens, derecha. Los colores indican la representación de los dedos en la corteza somatosensorial.
Se ha especulado sobre la influencia de la bipedación en el uso de herramientas, al liberar las manos o si, por el contrario, fue la necesidad de fabricar y usar herramientas la que alentó la marcha erguida.

Teruo Hashimoto, Kenichi Ueno, Akitoshi Ogawa, Takeshi Asamizuya, Chisato Suzuki, Kang Cheng,Michio Tanaka, Miki Taoka, Yoshiaki Iwamura, Gen Suwa y Atsushi Iriki han examinado las representaciones neurales de los dedos de las manos y los pies en el cerebro de humanos vivos y monos.
  • Tanto en los humanos como en los monos, cada dedo de la mano se representa por separado en la corteza sensomotora primaria. Esto refleja la capacidad de utilizar de forma independiente cada dígito, tal como se requiere para la manipulación compleja involucrada en el uso de herramientas.
  • En cuanto a los dedos de los pies, en los monos la representación somatotópica se ha fusionado, por lo que los dígitos funcionan predominantemente como una unidad, en general, de agarre. Los humanos, por el contrario, muestran una representación neurológica independiente del dedo pulgar, lo que sugiere asociación con la bipedación.
Por consiguiente, aun cuando nuestros ancestros primates eran todavía cuadrúpedos arbóreos generales, los circuitos del cerebro para la mano habían avanzado más allá del simple agarre. En los homínidos, se produjo una adaptación independiente, con la bipedación, que implica la separación de los nervios del dedo gordo del pie.

Los resultados sugieren que las adaptaciones al uso de herramientas evolucionaron independientemente de las requeridas para la bipedación.

La separación entre humanos y chimpancés se estima sucedió hace 5-6 Ma, aunque también se ha sugerido una divergencia temprana hace 7-9 Ma. La fuente más importante de información sobre la mano y el pie de los homínidos tempranos, proviene del esqueleto parcial y otros fósiles de Ardipithecus ramidus (4,4 Ma), que incluyen una mano bien conservada y elementos del pie que permiten la evaluación de las estructuras funcionales clave.

En comparación con la de los chimpancés, la mano de Ardipithecus ramidus mostraba dedos más cortos y una palma mucho más corta. Esto unido a la falta de fortaleza de la articulación de carpo y metacarpo indica que el ramidus no estaba especializado en la locomoción suspensiva ni en el nudilleo.

El pie de Ar. ramidus tiene un pulgar totalmente oponible, adaptado a la escalada, comparable al de los monos del Viejo Mundo y al de los simios extintos y existentes, mientras que otras características del pie indican bipedación. Ardipithecus ramidus se interpreta como un bípedo de transición que conserva considerables capacidades arbóreas con caderas y rodillas totalmente adaptadas a la bipedación.

La adquisición anatómica en el Australopithecus de un pulgar del pie aducido y un arco longitudinal, fue un todo un acontecimiento evolutivo al cobrar mayor importancia la locomoción bípeda terrestre que la capacidades arbóreas Esto a pesar de cierta variación residual evidente en el pie de los fósiles de Australopithecus que sugiere un cierto grado de comportamiento arbóreo. Este escenario supone una rápida transición de la anatomía del pie hace aproximadamente 4,4-4,2 Ma o antes, dependiendo de la fecha de la cladogénesis entre Australopithecus y Ardipithecus.

Este cambio estructural drástico del pie debe haber precedido a los cambios en la mano (acortamiento de los dedos, alargamiento del pulgar, ampliación palmar) sucedidos entre 4,4-2,0 Ma.

Con la mejora en el uso de herramientas hace 2 Ma, parecen haber ocurrido cambios morfológicos adicionales en la mano.

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Reseña de Juliette Savin

martes, 8 de octubre de 2013

El desgaste dental explica la variación en las mandíbulas de Dmanisi.

Mandíbulas
Mandíbulas de Dmanisi. La flecha de arriba a la izquierda señala una lesión producida por el uso continuado de palillo.
Ann Margvelashvili, Christoph P. E. Zollikofer, David Lordkipanidze, Timo Peltomäki y Marcia S. Ponce de León han cuantificado el desgaste dental y la consiguiente remodelación ósea en las mandíbulas de Dmanisi. Usando las poblaciones modernas de cazadores-recolectores como referencia, las variaciones en características como la forma de la arcada dental, la altura del corpus mandibular o la inclinación de la sínfisis, permanecen dentro del rango normal. Los autores identificaron un patrón consistente de alteración morfológica mandibular, lo que sugiere que el desgaste dental y los mecanismos compensatorios de remodelación se mantuvieron bastante constantes a lo largo de la evolución del género Homo. Con el desgaste dental oclusal e interproximal, la dentición posterior tiende a derivar en una dirección mesial, y los dientes frontales son más verticales. Los cambios resultantes en tamaño y forma son sustanciales, acentúan la variación individual y deben tenerse en cuenta en los análisis comparativos de mandíbulas de homínidos. Según las conclusiones, el desgaste excesivo de los dientes conduce a la ruptura de los mecanismos normales de remodelación, lo que resulta en patologías, pérdida de dientes y pérdida de la función masticatoria. Sin embargo, es poco probable que ello haya limitado la duración de la vida de los primeros Homo porque este efecto fue probablemente paliado por la preparación de alimentos blandos.

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Comentarios de Monte Morin
Comentarios de Charles Q. Choi
Homo georgicus

lunes, 7 de octubre de 2013

Armas de hueso de ballena circulaban por los Pirineos en el Magdaleniense.

Gruta de Espélugues, Lourdes: Artefactos de hueso de ballena.
La importancia de los recursos costeros de Europa occidental a finales del Paleolítico Superior ha sido reevaluada en los últimos años gracias a un creciente cuerpo de evidencia arqueológica, incluida la identificación de más de 50 implementos de hueso de ballena en el nivel Magdaleniense de la cueva de Isturitz (Pirineo Occidental).

Jean-Marc Pétillon ha revisado los hallazgos de veintitrés yacimientos magadalenienses del lado norte de los Pirineos. En once de ellos, se hallaron un total de 109 artefactos de hueso de ballena, en su mayoría cabezas de proyectil de grandes dimensiones. Su distribución geográfica muestra que el hueso de ballena era exclusivamente de origen atlántico, y que los objetos hechos de este material fueron transportados a lo largo de los Pirineos hasta la parte central con distancias de viaje de al menos 350 km desde la costa. Este fenómeno parece haber tenido lugar durante la segunda mitad del Magdaleniense Medio y la primera mitad del Magdaleniense Tardío, ca 17,5-15 ka. Se demuestra así la existencia de una red de interacción duradera que incluía la circulación de las herramientas habituales. Además, las diferencias en las cabezas de los proyectiles de hueso entre el Magdaleniense Medio y el Superior indican un proceso evolutivo en el diseño de armas de caza.

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Magdaleniense

viernes, 4 de octubre de 2013

Homo rudolfensis


El homo erectus tenía compañía
ER 1470 combinado con ER 60000

Homo rudolfensis, Alexeev, 1986.

Hallazgos en Kenia (Koobi Fora), Malawi, y Etiopía (Hadar).
En 1972 Bernard Ngeneo, del equipo de Richard Leakey halló ER 1470, con un cerebro mayor, esqueleto facial más grande, ancho y plano, torus poco marcado y mandíbula y dientes mayores con grandes muelas de esmalte grueso, similares a las de los parántropos. Junto a él, ER 1472 (un fémur derecho)  ER 1475 (fragmento proximal de fémur derecho), un fémur izquierdo, fragmentos distales y proximales de una tibia izquierda y ER 1481, una fíbula distal izquierda. Leakey los atribuyó a Homo sp. indet. (Leakey, 1973). Posteriormente se atribuyó a Homo habilis.
Para algunos, constituye un nueva especie (Homo rudolfensis o Kenyanthropus rudolfensis). Para Alexeev (1967) y Wood (1993) los individuos de Olduvai serían habilis mientras el resto serían de otra especie que Alexeev llamó Homo rudolfensis (de Lago Rodolfo, nombre colonial del Lago Turkana, en cuya cuenca se encontraron la mayor parte de los fósiles). Rudolfensis es más grande que habilis.
Rightmire (1995) no acepta rudolfensis, pero defiende la presencia de una especie más pequeña Homo sp., tanto en Olduvai como en Koobi Fora. Una revisión de 2007 situó los hallazgos atribuidos a rudolfensis dentro del rango del habilis.
En 2012 Meave Leakey et al, relacionaron tres fósiles hallados recientemente (ER 60000, ER 62000 y ER 62003) con ER 1470. Estos hallazgos suponen una confirmación de la especie.
Situación de Koobi Fora
Josephine C.A. Joordens et al (2013) han datado las áreas 105 y 131 (miembro Burgi Superior) de las Cordilleras Karari y Koobi Fora (cuenca este de Turkana, Kenia) por magnetoestratigrafía y estratigrafía isotópica de estroncio, identificando la base del subcrón Olduvai además de un breve intervalo aislado de polaridad constante normal que han interpretado como un evento Pre-Olduvai.
Según los resultados, la edad de los fósiles allí hallados de Homo rudolfensis, está limitada entre 1,945 ± 0,004 y 2,058 ± 0,034 Ma. Por otra parte, hallaron una raya de origen marino en los depósitos de 2,058 ± 0,034 Ma, lo que muestra la conexión de la cuenca del Turkana con el Océano Indico, posibilitando la migración de la fauna entre estas áreas y apoyando el origen de Homo en la franja costera.
Datación de las áreas 105 y 131 de Koobi Fora
Litoestratigrafía del Área 131 de Koobi Fora

Holotipo

KNM-ER 1470. 1972. Koobi Fora, Kenya. 1,9 Ma. Bernard Ngeneo, del equipo de Richard Leakey. Se trata del cráneo de rudolfensis más completo por ahora. Su capacidad craneal es de 750 cc, grande para un habilis. En un principio se le estimó una edad de 3 Ma y se confundió con un australopiteco. Su bóveda craneal es más grande y menos robusta que la de los australopitecos. Carece de cresta craneal. Su cara es prominente y robusta.  Una reconstrucción por ordenador realizada en 2007 determinó que el cráneo no se había reconstruido de forma adecuada y redujo su volumen a 575 cc, por lo que no tendría nada de especial y estaría dentro del rango de habilis

Cráneos

  • KNM-ER 1470.
  • KNM-ER 1590. Wood, 1991. Incluye una parte importante de la calvaria, que se parece mucho a la de 1470 en tamaño y forma, y restos dentales de gran tamaño que, por ser dientes diferentes o en distinto grado de desarrollo, no pueden ser comparados con los de 1470.
  • KNM-ER 3732. Wood, 1991. Cráneo parcial, robusto, con la parte superior de la cara y cigomático izquierdo. Los huesos frontal y parietal proporcionan una indicación general de mayor capacidad. En las regiones supraorbital y orbital difiere de 1470.
  • KNM-ER 3891. Wood, 1991. Fragmentos craneales incluyendo fragmentos de maxilar.
Estos fósiles muestran un esqueleto facial es marcadamente ortognático, con una enorme e inclinada anteriormente superficie malar (Wood, 1991). KNM-ER 1470 presenta además un clivus maxilar plano por debajo de la nariz. Esta morfología facial contrasta con la de Homo habilis.
  • KNM-ER 62000. Cráneo bien preservado de un joven de unos ocho años, con algunos dientes. Cara larga y aplanada. Datado entre 1,95-1,78 Ma.

Mandíbulas

Los restos que a continuación se detallan son consistentes con KNM-ER 1470, pero no puede establecerse una relación directa. En algunas características, son similares a Paranthropus boisei.
  • KNM-ER 819. Wood, 1991. Fragmento de mandíbula.
  • KNM-ER 1482. Wood, 1991. Mandíbula.
  • KNM-ER 1483. Wood, 1991. Fragmento de mandíbula.
  • KNM-ER 1801. Wood, 1991. Fragmento de mandíbula.
  • KNM-ER 1802. Wood, 1991. Está razonablemente completa. Muestra marcado relieve en el cuerpo externo y eversión de la base. 
  • KNM-ER 60000 Mandíbula inferior casi completa de un adulto, con varios dientes y raíces. Datada entre 1,95-1,78 Ma. 
  • KNM-ER 62003 Fragmento de mandíbula inferior, con varios incisivos. Datado entre 1,95-1,78 Ma. 
Estos dos últimos fósiles ofrecen una arcada dental corta anteroposteriormente y plana hacia delante con pequeños incisivos.

UR 501

  • UR 501. Chiwondo Beds, Uraha, Malawi, ca. 2.5-1.9 Ma?. Mandíbula relativamente completa con sus dientes, de edad incierta. Premolares más pequeños que KNM-ER 1802. La inclusión en Homo se basa en la morfología molar y premolar y en la anatomía mandibular. Ha sido relacionada con KNM-ER 1802 (Homo rudolfensis; Bromage et al, 1995) basándose en el gran tamaño de los dientes anteriores y poscaninos, el esmalte molar relativamente grueso, y las raíces del P4 dobles, planas y bajas.
La dieta de los primeros Homo procedía en un 35% de hierba y juncias, en parte a través de la carne de los herbívoros (Wynn, Cerling y Sponheimer, 2013).

Restos poscranelaes

Relacionados con KNM-ER 1470 solo en base a su tamaño.
  • KNM-ER 813. Astrágalo.
  • KNM-ER 1472 (Wood, 1992). Fémur.
  • KNM-ER 1473. Húmero proximal.
  • KNM-ER 1481 A/B (Wood, 1992). Fémur izquierdo completo, ambas terminaciones de la tibia izquierda y la terminación inferior del peroné izquierdo, similares a los de los humanos modernos.
  • KNM-ER 3228 (McHenry y Coffing, 2000). Coxis.
PRINCIPALES FÓSILES
YACIMIENTOS
CRÁNEOS
MANDÍBULAS
POSCRÁNEOS
Koobi Fora, Lago Turkana, Kenia
ER 1470
ER 1590
ER 1813
ER 3732
ER 3891
ER 62000
ER 819
ER 1482
ER 1483
ER 1501
ER 1801
ER 1802
ER 1805
ER 1813
ER 60000
ER 62003
ER 813
ER 1472
ER 1481

Malawi

UR 501


No está muy clara la clasificación de la mandíbula de Malawi (2,4 Ma) y dientes aislados de Omo.

Morfología

Las características morfológicas se parecen en unos aspectos a habilis y en otros a los parántropos (Wood, 2000).
  • Cerebros grandes. Capacidad media 750 cc. El cráneo de KNM-ER 1470 muestra un ligero torus supraorbital sin sulcus y una constricción retroorbital moderada. La fosa glenoide y el meato acústico externo están en una posición más avanzada que en los Australopithecus y se observa una cara larga con la parte superior estrecha. El maxilar es cuadrado, con un paladar plano y muy corto que presenta una gran anchura que contrasta con la de los australopitecos. Los rebordes del orificio piriforme son redondeados y están inclinados. El arranque del arco cigomático se inclina hacia delante.
  • Dentición poscanina bastante grande, con un cociente de megadoncia de 1,5, similar a erectus. Grandes coronas y raíces más complejas que en habilis, con el último molar más grande que el segundo. Grandes alveolos sugieren potentes caninos e incisivos.
  • Los escasísimos materiales poscraneales sugieren una bipedación más lograda que la de habilis (Picq, 2004).


Diferencias principales entre rudolfensis y habilis. Niguna de estas especies puede ser la antecesora de los últimos Homo, ya que no presentan simultáneamente rasgos derivados en el cráneo, aparato masticatorio y postcráneo.


Homo rudolfensis
Homo habilis
Espesor de la bóveda craneal
espesa
delgada
Depresión trasera en la región orbital
ausente
presente
Depresión postorbital lateral
ausente
presente
Posición de las líneas curvas en los temporales
mediana
alta
Forma de la porción escamosa del hueso temporal
alta y redonda
baja y triangular
Orientación del borde anterior de la porción escamosa del hueso temporal
anterior
vertical
Unión de crestas mastoideas y supramastoideas
presencia de unión
ausencia de unión
Inclinación de la región nucal
débil
fuerte
Torus occipital
ausente
desarrollo medial
Forma de la raíz del proceso cigomático del hueso temporal
plana
elíptica
Anchura de la cara superior / cara media
más ancha
idéntica
Posición del punto frontomaxilar respecto a la fila de dientes
P4-M1
M1
Tamaño del hueso cigomático
grande
corto
Fosa cigomático-maxilar
ausente
presente
Individualización de la región de los incisivos con respecto a la abertura nasal
la región de los incisivos participa en la abertura nasal
la región de los incisivos es independiente
Forma de las órbitas
cuadrada
rectangular con alargamiento supero-inferior
Posición del borde superior de la órbita con respecto al borde inferior
en el mismo plano
en posición anterior
Superficie oclusal del tercer molar / segundo molar
>1
<1
Tamaño de los incisivos
grande
pequeño
Forma de la región mentoniana
subrectangular
convexidad medio-lateral
Paralelismo del eje largo de la mandíbula y de la fila de dientes
paralelos
< 15°


Discusión filogenética

  • Wood y Collar (1990) han propuesto incluir Homo habilis y Homo rudolfensis en el género Australopithecus: El esqueleto postcraneal de OH 62 es prácticamente idéntico al del Australopithecus afarensis, con conservación de la conducta trepadora. Podría incluirse también Kenyanthropus platyops (Cela y Ayala, 2003, consideran que deben clasificarse juntos).
    • Cela y Ayala (2006) entienden que sería convertir Australopithecus en un cajón de sastre imposible de ordenar.
  • Otra alternativa es incluir estos taxones en el género Kenyanthropus.
  • La tercera, recomendada por Cela y Ayala, es incluirlos en el género Homo. Platyops sería la species germinalis.
  • El parecido con Paranthropus robustus en el aparato masticatorio y la dentición hace que algunos paleoantropólogos hayan vinculado a rudolfensis con los parántropos. Otros consideran que estos parecidos son homoplasias.

Otros hallazgos de cronología similar pero difícil clasificación

  • KNM-ER 1805, The Mystery Skull1973. Koobi Fora, Kenya. 1,85 Ma. Paul Abell. Buena parte de un cráneo incluyendo muchos dientes. 600 cc. Con una cresta sagital parecida a la de P. boisei, pero con los dientes demasiado pequeños para pertenecer a esta especie. 
    • Podría ser asignado a casi cualquier especie pero parece más similar a Homo habilis (Wood, 1991).
    • Un reciente estudio cladístico, lo colocó dentro de los australopitecinos robustos si bien diferente a cualquier especie descrita.
Reconstrucciones virtuales de KNM-ER 1805 (A) y OH 24 (B). En B las partes grises representan elmentos completados por espejo. Escala 5 cm. David Lordkipanidze et al, 2013.

  • KNM-ER 1813. 1973. Koobi Fora. 1,9-1,8 Ma. Kamoya Kimeu. Similar al 1470, pero mucho más pequeño. 510 cc, muy pequeño para habilis. Algunos creen que es un caso de dimorfismo sexual otros creen que es una especie diferente de Homo y otros que es un australopitecino. Sorprendentemente moderno, sin cresta sagital y con prominencia nasal pequeña.
    • Ferguson (1995) lo convirtió en el holotipo de Homo microcranous. Candidatos a paratipos serían KNM-ER 1501, 1805, 3735, 42703; OH 13, 24, 62 y 65.
    • Para Howell (1998) y Wood (1991) pertenece a Homo habilis.
Reconstrucción digital de KNM-ER 1813. Stefano Benazzi et al (2013)
  • KNM-ER 3735. 1975. Área 116, Koobi Fora. 1,9-1,88 Ma. Kamoya Kimeu. Esqueleto de adulto, posiblemente macho: 14 fragmentos craneales, clavícula, escápula, radio, ulna, dos falanges de la mano, sacro, fémur y tibia. Brazos muy grandes en relación al cuerpo y potente cintura escapular, lo que parece implicar la retención de rasgos simiescos (Haeusler y McHenry, 2007).
    • Tobias (1989), lo incluyó en Homo habilis. 
    • Para Bernard Wood (1991) se trata de Homo sp. indet.
  • KNM-ER 5881. En 1980, Koobi Fora proporcionó un fragmento de fémur de Homo datado en 1,88 Ma. En 2009 se recuperaron otro fragmento y un  fragmento de ilion del mismo individuo.
  • KNM-ER 42703. 2000. Área O, Ileret. 1,44 Ma. John E. Kaatho. Maxilar derecho que incluye parte del palatino, proceso cigomático, la mayor parte del proceso alveolar y dientes de C a M3 superior. Con unos molares más pequeños y un M3 superior mas corto mesodistalmente, se separa claramente de habilis erectus.
  • William L. Jungers et al han comunicado en la 84a Reunión Anual de la Asociación Americana de Antropólogos Físicos (2015) el hallazgo de nuevos fósiles de homínidos en Kolom Odiet, Ileret, cuenca del Turkana, Kenia, durante las expediciones de campo de 2012-2013:
    • KNM-ER 64060.
      • Una dentición inferior con todos los dientes salvo el incisivo central derecho. 2,3-2,2 Ma.
      • Se atribuye al género Homo, sobre la base de la morfología y la métrica. Posiblemente, Homo habilis.
      • Presenta unos caninos de los más grandes registrados en los primeros Homo.
    • KNM-ER 64061.
      • Esqueleto parcial. 2,3-2,2 Ma. Conserva la mayor parte de ambas diáfisis humerales, un cúbito derecho casi completo, gran parte de la clavícula derecha y la cavidad glenoidea de la escápula derecha.
      • Los huesos largos son relativamente gráciles pero poseen corticales gruesos en sección transversal.
      • En general, la morfología sugiere que su pertenencia a un Homo temprano. Posiblemente erectus.
    • KNM-ER 64062.
      • Esqueleto parcial. 1,86-1,82 Ma. Conserva un húmero distal, un escafoides izquierdo y un pie derecho parcial que incluye un calcáneo, astrágalo, cuboides, navicular, cuneiformes intermedios y laterales, el metatarso hallucal y su falange proximal, y partes de los cuatro metatarsianos menores. 
      • El escafoides se asemeja al de otros homínidos tempranos (por ejemplo, STW 618, LB 1). Los huesos de los pies muestran una mezcla de características primitivas y derivadas. El hallux y el astrágalo son similares a los de Dmanisi; el escafoides luce una gran tuberosidad y está aplastado lateralmente. El calcáneo tiene un tubérculo inflado con ambos procesos plantares y al igual que el cuboide tiene un aspecto moderno. 
      • En general, la morfología sugiere su pertenencia a un Homo temprano. Posiblemente erectus.

Adam van Arsdale

Bibliografía:
  • Leakey, Richard E. Koobi Fora research project. Clarendon Press, 1978. 
  • Walker, Alan, and RICHARD E. Leakey. "The hominids of East Turkana." Scientific American 239.2 (1978): 54. 
  • Feibel, Craig S., Francis H. Brown, and Ian McDougall. "Stratigraphic context of fossil hominids from the Omo Group deposits: Northern Turkana Basin, Kenya and Ethiopia." American Journal of Physical Anthropology 78.4 (1989): 595-622. 
  • Wood, B. A. "Koobi Fora Research Project IV: Hominid Cranial Remains from Koobi Fora." Oxford: Oxford University Press.——(1992)‘Origin and evolution of the genus Homo’, Nature 355 (1991): 783-90.
  • Schrenk, F., et al. "Early hominid diversity, age and biogeography of the Malawi-Rift". Human Evolution 17.1-2 (2002): 113-122.
  • Feibel, Craig S., Christopher J. Lepre, and Rhonda L. Quinn. "Stratigraphy, correlation, and age estimates for fossils from Area 123, Koobi Fora." Journal of human evolution 57.2 (2009): 112-122. 

Te puede interesar:

jueves, 3 de octubre de 2013

Los coprolitos de las hienas revelan ocupación humana en el interior de África del Sur durante el Pleistoceno Medio

La imagen a tamaño completo (65 K)
Contexto arqueológico de los coprolitos de hiena de la Cueva Gladysvale utilizados para el estudio.
Phillip Taru y Lucinda Backwell han analizado 48 pelos fósiles extraídos de 12 coprolitos de hienas marrones (Parahyaena brunnea) hallados en la cueva Gladysvale en el Valle Sterkfontein, Sudáfrica, datados en 257-195 ka. De la identificación de estos pelos fósiles, se desprende que las hienas marrones, asociadas con prados de sabana, compartían el valle con los homínidos, jabalíes, impalas, cebras y kudus.

Estos resultados proporcionan evidencias adicionales relativas a la ocupación de estos territorios del interior de África del Sur por el Homo sapiens arcaico, Homo rhodesiensis o humanos modernos durante el Pleistoceno Medio, un periodo escasamente representado en el registro fósil y arqueológico.

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miércoles, 2 de octubre de 2013

Gorilas de montaña y gorilas occidentales, hablan distinto “idioma”

Kusu
Kusu. Gorilla gorilla gorilla del Centro de Investigación Mondika.
Roberta Salmi, Kurt Hammerschmidt y Diane M. Doran-Sheehy han realizado un estudio cuantitativo del repertorio vocal, número y uso de llamadas en los gorilas occidentales de las tierras bajas (Gorilla gorilla gorilla) y lo compararon con un trabajo previo (Schaller y Fossey) sobre el comportamiento vocal del gorila de montaña. Registraron observaciones de comportamiento y vocalizaciones de ocho individuos del Centro de Investigación Mondika (República del Congo) durante 1.572 horas y los complementaron con los registros oportunistas de un macho adulto adicional.

Según sus conclusiones, el repertorio vocal de los gorilas occidentales está compuesto por 17 tipos de llamadas. Doce de estos tipos se dieron principalmente en un solo contexto. Los resultados son similares a estudios previos de gorilas de montaña según los cuales los gruñidos y quejas se utilizan con más frecuencia y los machos de espalda plateada vocalizan con más frecuencia que los otros miembros del grupo, pero los autores destacan algunas diferencias. Comparados con los gorilas de montaña, los gorilas occidentales utilizan:
  • Un tipo de llamada adicional (sex-whinny, un relincho justo antes de practicar sexo).
  • Llamadas hoot series en un contexto completamente diferente.
    • En los gorilas occidentales, las utilizan ambos sexos, a cualquier edad.
    • En los gorilas de montaña, las utilizan solo los machos.
  • Tipos de llamada en contextos más específicos.
    • Los cantos y tarareos solo mientras comen. Los gorilas de montaña los utilizan de forma rutinaria.
Esto sugiere que aunque la producción vocal está muy limitada por la morfología y la filogenia, las diferentes condiciones sociales y ecológicas pueden producir diferencias en el uso y la función de las llamadas, incluso entre dos subespecies estrechamente relacionadas como los gorilas occidentales y los gorilas de montaña.

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martes, 1 de octubre de 2013

Nueva evidencia de automedicación en bonobos.

Barbara Fruth, Nono Bondjengo Ikombe, Gaby Kitengie Matshimba, Sonja Metzger, Désiré Musuyu Muganza, Roger Mundry y Andrew Fowler han observado la ingesta de hojas de Manniophyton fulvum (Euphorbiaceae) por los bonobos del LuiKotale, Salonga National Park, DR Congo, entre octubre de 2007 y febrero de 2010.
Los autores han probado 4 de los 6 requisitos dados por Huffman para la ingesta como automedicación.
A pesar de la disponibilidad y abundancia durante todo el año, M. fulvum se ingiere sólo en momentos específicos, en cantidades muy pequeñas, y por una pequeña proporción de individuos.
En presencia de lluvia y alta temperatura, los parásitos infestan a los bonobos, que usan M. fulvum por sus propiedades para la purga.
Chimpancés