viernes, 12 de junio de 2015

Cueva de Nerja

Localización y plano de la Cueva de Nerja. Jordá y Aura, 2008.

Localización

En el extremo oriental de la provincial de Málaga (pedanía de Maro, municipio de Nerja). El complejo cárstico que acoge la Cueva de Nerja se emplaza en el sector meridional de la Sierra de Almijara (2000 metros de altura) a 158 m.s.n.m. y a 1 km de la línea de costa actual.

Plano topográfico de la Cueva de Nerja. Lozano-Francisco et al, 2002.

Descubrimiento

La Cueva de Nerja fue descubierta el 12 de enero de 1959 por cinco jóvenes mareños de entre 13 y 21 años: Francisco Navas Montesinos, José Torres Cárdenas, Miguel y José Luis Muñoz Zorrilla y José Luis Barbero de Miguel. El 22 de abril de 1959 la noticia del descubrimiento apareció publicada en el diario SUR de Málaga y el 22 de enero de 1960 se constituyó el Patronato de la Cueva de Nerja con la encomienda de abrirla al público, lo que sucedió el 14 de abril de 1960.
Cueva de Nerja. Cronoestratigrafía, litoestratigrafía y estratigrafía arqueológica de las secuencias sedimentarias de las salas del Vestíbulo y de la Mina. Jordá y Aura, 2009.

Descripción

Es una gran cavidad con potentes depósitos arqueológicos en sus salas externas: salas del Vestíbulo, de la Mina y de la Torca. Contiene también un importante conjunto de arte paleolítico y neolítico y restos de prácticas funerarias, incluyendo un sinfín de manifestaciones rupestres distribuidas en las Galerías Bajas y Altas. La totalidad de la gruta posee un desarrollo horizontal de 7.000 metros y un desnivel de 67 metros. De todo este volumen subterráneo sólo un tercio es accesible para el público visitante (las Galerías Bajas).
Se han recuperado útiles de tipología musteriense y de prácticamente todos los tecnocomplejos prehistóricos, incluyendo materiales tardorromanos y medievales.

Las secuencias litoestratigráficas y arqueológicas de la Mina (NM) y el Vestíbulo (NV) muestran doce etapas de sedimentación y erosión que corresponden a siete unidades litoestratigráficas y a cinco discontinuidades estratigráficas que las separan, con cuarenta y una fechas radiocarbónicas calibradas válidas:
  • Etapa Nerja 12 (Unidad 7)
    • Brecha coronada por un espeleotema bandeado desarrollado al final del Subboreal o al inicio del Subatlántico, durante una pulsación templada ya en el Holoceno superior, bien representado en NM y con apenas vestigios en NV.
  • Etapa Nerja 11 (Unidad 6, NM6 a NM2)
    • Depósitos con materiales del Neolítico reciente que se extienden entre hace 6900-5060 años cal BP, en el tramo final de la cronozona Atlántico y comienzo de la Subboreal, dentro del Holoceno Medio. A techo de esta unidad se encuentran los niveles del Calcolítico, que en la Torca tienen una cronología comprendida entre hace 4830-3600 años cal BP en la cronozona Subboreal.
  • Etapa Nerja 10
    • Fase erosiva detectada en NM.
  • Etapa Nerja 9 (Unidad 5, NV3, NV2 y NV1, NM11 a NM7)
    • La base de esta unidad presenta restos poco definidos del Mesolítico geométrico y está situada en la horquilla hace 8550-7950 años cal, en pleno óptimo térmico del Holoceno medio, en la base de la cronozona Atlántico. La parte media y alta de esta unidad corresponde a niveles que contienen materiales del Neolítico antiguo y medio situados entre hace 8190-6940 años cal BP, en la parte media-superior de la cronozona Atlántico.
  • Etapa Nerja 8
    • Fase erosiva responsable de un hiato estratigráfico que se extiende durante 4430 años desde el Holoceno inferior hasta el enfriamiento del evento 8.2.
  • Etapa Nerja 7 (Unidad 4, NV4, NM13 y NM12).
    • Se caracteriza por la gran acumulación de restos de Mytilus edulis que llega a configurar en NV un auténtico conchero de origen antrópico. Esta unidad se extiende entre hace 12990-11360 cal BP y coincide con el GS 1 (últimos momentos del Pleistoceno superior) y los primeros años del OIS 1, ya en el inicio del Holoceno. 
    • Contiene restos de ocupación del Epipaleolítico.
  • Etapa Nerja 6
    • Fase erosiva de carácter fluvial que elimina unos 600 años de registro, entre el GI 1a y el GS 1 o Dryas reciente.
  • Etapa Nerja 5 (Unidad 3, NV7, NV6 y NV5, NM16, MN15 y NM14)
    • Detectada en NV, NM y NT, está comprendida entre hace 14920-13570 años cal. Esta etapa coincide con el GI 1 o interestadio Tardiglacial de características climáticas templadas. El nivel NM15, que se caracteriza por la gran acumulación de gelifractos, es uno de los momentos más fríos de la secuencia de Nerja y podría correlacionarse con el episodio frío GI 1b o Intra-Alleröd Cold Period (IACP) de breve duración. Estas características más frías se verifican con la identificación de una vegetación arbustiva abierta y por la aparición de especies ornitológicas de ambientes igualmente fríos. La etapa Nerja 5 finalizaría con la sedimentación del NM14 y NV5, de características templadas, durante el GI 1a. 
    • La etapa Nerja 5 presenta una ocupación humana del Magdaleniense superior mediterráneo con arpones. Producción laminar cuidada, con la mayor densidad de industrias líticas y óseas de toda la secuencia. Cinco fragmentos de arpón. Adornos.
  • Etapa Nerja 4
    • Hiato estratigráfico producido por el desarrollo de procesos erosivos unidos a una posible ausencia de sedimentación, que conducen a la inexistencia de un máximo de 4000 años del registro de NV. Corresponde a la pulsación fría del inicio del estadio GS 2a.
  • Etapa Nerja 3 (Unidad 2, niveles NV10, NV9, NV8)
    • Detectados en NV, son depósitos de características frías, pero no rigurosas cuya cronología se extiende entre hace 25570-18810 años cal. La sedimentación de los dos niveles inferiores (NV10 y NV9) está en relación con el episodio frío GS 3; entre NV9 y NV8 se reconoce un contacto erosivo y la formación de NV8 también se produjo bajo un clima ligeramente frío y húmedo con tendencia a la aridez hacia el techo. Este hiato intra Unidad 2 puede relacionarse con el interestadio templado GI 2, mientras que el tramo superior de la Unidad 2, NV8, puede serlo con el subestadio frío GS 2c del Último Máximo Glacial (UMG). 
    • Los materiales arqueológicos son del Solutrense, con una densidad de 900/1.200 restos/m2, e incluyen todo el ciclo de vida, incluyendo la reparación. La producción microlaminar va en aumento en relación a la laminar. Proyectiles, muchos de ellos rotos y alterados, y adornos.
  • Etapa Nerja 2
    • Hiato estratigráfico detectado en NV estimado entre 1000 y 3010 años, generado por un proceso erosivo en la secuencia litoestratigráfica. Este hiato se relaciona con el episodio de características interestadiales GI 3 y el inicio del estadial frío GS 3. Bajo estas condiciones se constata una reactivación kárstica, ligada a una mayor humedad, responsable de la erosión que afecta al techo de la Unidad 1 y su posterior carbonatación secundaria. 
  • Etapa Nerja 1 (Unidad 1, niveles NV13, NV12 y NV11)
    • Caracterizada en NV, esta unidad descansa sobre un potente espeleotema y corresponde a una sedimentación detrítica autóctona (con gelifractos) que tuvo lugar entre hace 29940-28580 años cal, al final de OIS 3a, en un momento coincidente con la terminación del evento Heinrich 3 (H3). 
    • Engloba restos industriales del Gravetiense, con baja densidad, correspondiendo básicamente a las fases de consumo y abandono; algunos proyectiles y adornos. 
    • En su tramo basal (NV13), se han detectado coprolitos atribuidos a Crocuta crocuta spelaea que indican la ausencia de humanos.
En las Galerías Turísticas se aprecian signos parietales simples asociados a unas pocas representaciones de animales, de cronología Premagdaleniense, con inicio en el Gravetiense. En las Galerías Altas se encuentra el Santuario de los delfines. En el resto de unidades se observan representaciones de animales y motivos lineales, en su mayoría de cronología holocena.

Excavaciones y estudios

1959-1960. Las excavaciones arqueológicas en la Cueva de Nerja se iniciaron durante los trabajos de acondicionamiento al público, con una primera campaña dirigida por el profesor Manuel Pellicer Catalán, entonces en la Universidad de Granada, que afectó a las salas del Vestíbulo, del Belén, de la Cascada, de los Fantasmas y de Cataclismo, y que permitió detectar una secuencia que comprendía desde el Epipaleolítico a la Edad del Bronce.
1962-1963. Segunda y tercera campañas de excavación, centradas en el Vestíbulo, bajo la dirección de la arqueóloga Ana Mª de la Quadra Salcedo. Se documentaron una serie de enterramientos atribuidos al Solutrense.
1965. Cuarta campaña de excavación, en las sala del Vestíbulo y de la Mina, bajo la dirección del profesor Francisco Jordá Cerdá, de la Universidad de Salamanca.
1967. Quinta campaña, en la Sala de la Mina, con la dirección de Francisco Jordá Cerdá y Antonio Arribas Palau. Se documentó un nivel del Epipaleolítico (Epigravetiense o Mallaetense para el profesor Francisco Jordá Cerdá en aquellos momentos) por debajo de los niveles neolíticos y calcolíticos en la Mina. Las excavaciones se interrumpieron de forma abrupta e inexplicable.
1979-1987. Con la financiación del Patronato de la Cueva de Nerja (actualmente Fundación Cueva de Nerja).
  • Manuel Pellicer Catalán dirigió las actuaciones en los niveles holocenos (calcolíticos y neolíticos) de las salas de la Mina y de la Torca.
  • Francisco Jordá Cerda, tras el proyecto interdisciplinar Investigaciones Prehistóricas en la Cueva de Nerja dirigió las excavaciones en la Mina, en los niveles situados por debajo de los alcanzados por Pellicer. En 1982 reanudó las excavaciones en la sala del Vestíbulo mediante la realización de un sondeo métrico adyacente al corte exterior de la excavación de Ana Mª de la Cuadra. Las necesidades de la investigación del profesor Jordá le obligaron a abrir nuevos cortes en la Mina, que afectaron a depósitos holocenos no excavados por el profesor Pellicer, y a ampliar el área excavada en el Vestíbulo con la apertura de nuevas cuadrículas y la excavación de los testigos dejados por los trabajos de Ana Mª de la Cuadra. 
  • En los años sucesivos, las excavaciones de ambos arqueólogos en la Cueva de Nerja prosiguieron gracias al soporte económico del Patronato de la Cueva de Nerja y a los permisos del Ministerio de Cultura y, desde 1982, de la Junta de Andalucía, hasta el año 1987, en el que realizaron sus últimas campañas, pues en 1988 la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía suspendió las excavaciones arqueológicas sistemáticas en la Cueva de Nerja.
Entre las Tesis Doctorales presentadas cabe mencionar las realizadas sobre estas cuestiones:
  • Las industrias líticas y óseas paleolíticas de la Cueva de Nerja (Aura Tortosa, 1988, 1990, 1995).
  • La geología de la cueva y su entorno (Jordá Pardo, 1992).
  • La paleovegetación pleistocena y holocena a partir de los macrorrestos vegetales (Badal, 1990).
  • La arqueozoología y tafonomía de los mamíferos (Pérez Ripoll, 1992).
  • El Arte Prehistórico (Sanchidrián Torti, 2004).

Bibliografía

jueves, 11 de junio de 2015

Qesem. Datos tafonómicos del gran hogar central.

Localización de Quesem Cave y conjunto faunístico en torno al hogar central.

En 2010, Israel Hershkovitz, Patricia Smith, Rachel Sarig, Rolf Quam, Laura Rodríguez, Rebeca García, Juan Luis Arsuaga, Ran Barkai y Avi Gopher publicaron un estudio sobre unos dientes hallados en la cueva de Qesem (Israel) datados en 0,4-0,2 Ma.
  • Tres dientes mandibulares permanentes, hallados en la parte inferior de la escala estratigráfica. Las pequeñas dimensiones de las coronas indican un alto grado de reducción dental, aunque las raíces son largas y robustas.
  • Tres dientes maxilares permanentes y dos dientes deciduos se encuentraron en la parte superior. Son mucho más grandes y muestran algunos rasgos plesiomórficos similares a los presetes en los hallazgos de Skhul y Qafzeh. Algunos rasgos sugieren una afinidad con neanderthalensis.
Los autores presentaron tres posibles interpretaciones:
  1. Una población asociada con el complejo cultural local Acheulo Yabrudian.
  2. Algunos rasgos neandertaloides (pala y tubérculo lingual) sugieren una población pre-neandertal. Estos rasgos se perdieron en los especímenes de Skhul y Qafzeh (intermedios) pero vuelven a presentarse en otros hallazgos más modernos de la región.
  3. La presencia de taxones múltiples, ya que los dientes más antiguos son más pequeños y más modernos que los posteriores.
En 2011, Avi Gopher, Ran Barkai y Ron Shimelmitz descubrieron en la misma cueva de Qesem evidencias de la producción de miles de herramientas de corte largas y delgadas, como resultado de una producción planificada, datadas en 0,4-0,2 Ma. El material (sílex) fue cuidadosamente seleccionado y la técnica permitía su casi total aprovechamiento. El análisis efectuado por Cristina Lemorini, determinó que habían sido utilizadas para descuartizar animales. Hay evidencias de un uso diario y habitual del fuego y de la división del espacio en el interior de la cueva.
Qesem. Excavación del gran hogar central.
En 2014 se comunicó el descubrimiento de un gran hogar central, datado en 0,3 ka (R. Shahack-Gross et al).

Ruth Blasco, Jordi Rosell, Avi Gopher y Ran Barkai (2014) y Ruth Blasco, Jordi Rosell, Pablo Sañudo, Avi Gopher y Ran Barkai (2015) presentan los datos tafonómicos del conjunto faunístico del gran hogar central, dominado por Dama cf. mesopotamica seguida de Cervus cf. elaphus. El patrón de mortalidad de los ungulados está dominado por individuos adultos y en el caso del gamo mesopotámico, el amplio intervalo de edades son indicio del desarrollo de técnicas sociales de caza y ocupaciones estacionales. El conjunto parece haber sido generado exclusivamente por los seres humanos que ocuparon la cueva y modificado principalmente por las actividades de procesamiento de alimentos con especial importancia de la obtención de médula.

Publicación 2014
Publicación 2015
Levante Mediterráneo. Donde se juntan los caminos y las especies.

domingo, 7 de junio de 2015

Nueva estimación del agarre de precisión en los Hominini extintos

Ejemplos de la capacidad de un gorila y un ser humano para agarrar y mover un objeto. El modelo cinemático de Feix et al (2015) estima la capacidad de agarrar y manipular un objeto circular. Los puntos indican posiciones en las que el objeto puede ser agarrado.
Mary W. Marzke (2013) ha revisado los estudios sobre la capacidad humana de manipulación de herramientas y sus correlaciones morfológicas.
La fuente más directa relativa a los agarres y movimientos de la mano que podrían haber sido necesarios en la prehistoria para la utilización eficaz y habitual de instrumentos líticos, proviene de los arqueólogos que han aprendido a replicar estas herramientas. Los primeros experimentos revelaron dos capacidades importantes para la fabricación de herramientas con martillo de percusión: La capacidad para controlar y estabilizar sendas piedras en cada mano al mismo tiempo y la capacidad para exponer las superficies de trabajo durante la eliminación de escamas, reduciendo al mínimo la parte de piedra cubierta por la mano mediante el uso únicamente del pulgar y las yemas de los dedos, evitando así el aplastamiento de los dedos. Durante estas actividades están fuertemente reclutados los músculos oponente del pulgar y otros del pulgar y el meñique. Un análisis cinemático de los movimientos de las extremidades superiores durante el golpeo, ha revelado que el gesto de la muñeca, de la extensión a la flexión, aumenta significativamente el trabajo mecánico y la fuerza. Estas capacidades no se han observado en chimpancés, pero en otros primates se han constatado algunos componentes.

Markze enumera las características morfológicas relacionadas con estas capacidades y comprueba su presencia en los hominini para los que disponemos de evidencias:
  • En Ardipithecus ramidus, la relación de la longitud de los dedos con la del pulgar, medida indirectamente mediante los metacarpianos, es más similar a la de los monos del Viejo Mundo y de Proconsul. Estas características se atribuyen a la locomoción cuadrúpeda arbórea. Estaba presente el músculo extrínseco flexor profundo del pulgar.
  • La mano de los Australopithecus, presenta caracteres plesiomórficos de los primates arborícolas, longitud extrema, curvatura de las falanges, falta de oposición del pulgar, lo que indica que debido a su bipedación incompleta, se utilizaba para trepa y braquiación. Estas características desaparecen en el Paranthropus, con una bipedación completa. Puede que debido a esto el Paranthropus pudiera utilizar piedras sin labrar o huesos de otros animales para romper otros huesos en sus actividades de carroñeo. Según Susman (1988) el pulgar de Paranthropus tendría una forma similar a la humana.
    En 1994 Susman publicó un estudio comparativo de los pulgares. El agarre de precisión, necesita pulgares largos, dedos fuertes y músculos capaces de moverlos. Sostiene que hay una diferencia notable entre los pulgares del A. afarensis, semejantes a los de los chimpancés, y los del resto de hominini fósiles. Los parántropos seguirían siendo candidatos a la autoría de herramientas.
    • En Australopithecus afarensis, varias evidencias sugieren agarre con precisión, pero en la muñeca y el pulgar no hay indicios de manejo de grandes cargas.
    • Varias características de Australopithecus africanus indican un patrón compatible con el agarre de precisión y la acomodación de fuerzas externas en el centro de la palma de la mano. Sin embargo, la morfología primitiva del escafoides y la curvatura aparentemente marcada de la articulación en la base del pulgar indican que no eran habituales la grandes cargas axiales y las fuerzas transversales al carpo que pueden ser soportadas por la moderna mano humana.
    • Tracy L. Kivell et al (2011), tras estudiar un fósil de mano (MH2) concluyeron que A. sediba era capaz de agarrar objetos, por lo que le sería posible fabricar herramientas líticas.
  • La morfología de la mano neandertal refleja diferencias interesantes con la de los HAM en la orientación y forma de la articulación carpometacarpiana y en las proporciones de las falanges del pulgar, que pueden reflejar diferencias en el rendimiento.
  • Los huesos fósiles de Homo floresiensis, muestran una morfología primitiva. La ausencia del achelense en esta especie, se atribuye a la falta de características relacionadas con el estrés, como en los australopitecinos. La falta de características que facilitan la ventosasa de la mano humana, que están presentes incluso en los australopitecinos, es más desconcertante.
No se puede determinar directamente que las manos de los hominini evolucionaran por selección natural para la fabricación de herramientas. Los elementos derivados del patrón humano pueden haber aparecido en diferentes momentos y han sido compatibles con otras actividades de recolección y elaboración de alimentos. La proporción larga entre el pulgar y el resto de los dedos, compartida con otros catarrinos vivos y fósiles, puede ser primitiva de los hominini o haber coevolucionado con el hallux / patrón de los dedos del pie. Sin embargo, de los registros prehistóricos se desprende que las manos se expusieron cada vez más a grandes esfuerzos prolongados, asociados a la fabricación y uso de herramientas.

Según Matthew M. Skinner et al (2015), el Australopithecus africanus y varios hominini del Pleistoceno, que se considera que no fabricaron herramientas, tienen un patrón de hueso trabecular en el pulgar y los metacarpianos consistente con la oposición enérgica que el pulgar y los otros dedos adoptan normalmente durante el uso de la herramienta.  El hueso trabecular remodela rápidamente durante la vida y puede reflejar el comportamiento real de los individuos.

Thomas Feix et al (2015), presentan un modelo cinemático del agarre de precisión la manipulación, basado en la morfología de los huesos de la mano de una amplia muestra de primates existentes y hominini fósiles.
  • El modelo revela que son críticos simultáneamente la movilidad articular y las proporciones de los dedos en relación al tamaño de la mano. Un pulgar largo o una gran movilidad articular por sí solas no conducen necesariamente a una manipulación de alta precisión. 
  • Los resultados sugieren que los hominini fósiles más antiguos pueden haber disfrutado de una capacidad de manipulación y agarre de precisión comparable a las de los humanos modernos. En particular, las conclusiones apoyan la capacidad para el uso de herramientas en Australopithecus afarensis.
  • La estructura interna del hueso trabecular tiene poco que ver con la capacidad para el agarre de precisión. Ningún tipo de organización trabecular permitirá el agarre de precisión si la morfología externa de los huesos de la mano no lo permite.
  • El hueso trabecular puede responder a señales mecánicas, pero las cargas deben ser dinámicas para ser osteogénica. Las cargas relativamente estáticas asociados con el agarre de herramientas no se han asociado con una mejora de la morfología trabecular, independientemente de la magnitud de la fuerza aplicada. 
  • Hay poca evidencia de que el hueso trabecular está menos influenciado por la genética, o más influenciado por la carga, que el hueso cortical. 
  • Si la organización trabecular correlacionase fuertemente con las condiciones de carga previstas, esto debería ser evidente en todo el esqueleto, especialmente en los elementos de soporte de peso. Sin embargo, numerosos intentos anteriores para identificar las señales de carga funcionales en la estructura trabecular de elementos de soporte de peso en seres humanos y otros primates han sido infructuosos.
  • Aunque la estructura trabecular del metacarpiano reflejase fielmente carga a lo largo de la vida, la evidencia comparativa estudiada por Skinner et al., es muy limitada para extraer conclusiones.
Respuesta de Matthew M. Skinner, Nicholas B. Stephens, Zewdi J. Tsegai, Alexandra C. Foote, N. Huynh Nguyen, Thomas Bruto, Dieter H. Pahr, Jean-Jacques Hublin y Tracy L. Kivell
Los primeros fabricantes

sábado, 6 de junio de 2015

El Paleolítico en China

Esquema del Paleolítico en China
Omar Bar-Yosef resume los cambios tecnológicos en el registro del Paleolítico de China.

Las secuencias líticas africanas y europeas indican que las primeras industrias se basan en técnicas de núcleos y escamas (olduvaiense) y son reemplazadas por los bifaces achelenses hace aproximadamente 1,5-1 Ma. En varias zonas del oeste de Eurasia los contextos achelenses se intercalan con las industrias de núcleos y escamas etiquetadas como Clactoniense, Tayaciense, etc.

Este cambio no sucede en China, donde las técnicas de núcleos y escamas sobreviven mucho más tiempo. La mayoría de los yacimientos y hallazgos aislados achelenses se localizan en el sur de China. Especialmente bien conocidas son las localidades de Bose, a lo largo del río Yang, donde las hachas de mano son acompañadas a menudo de núcleos y lascas y están asociadas con tectitas que datan de hasta hace ca 800 ka, aunque las dataciones son controvertidas. La cuenca Luonan en la provincia de Shaanxi y los valles adyacentes producen contextos achelenses similares de achelenses con fechas de hace ca 250-50 ka.

Las hachas de mano chinas se caracterizan por su falta de simetría y carácter rudimentario, elaboradas con unos pocos golpeos, aunque los triedros demuestran descamación adicional. Estas formas, aunque simples, debieron resultar eficientes (Gao, 2012, 2013) para el descarnado, el corte de bambú, etc., y por otra parte pudieron ser transportadas para servir como núcleos y desprender escamas puntiagudas en caso necesario (Jones 1980, McPherron 2006).

Buscar en China tecnologías del Paleolítico Medio, no es una tarea fácil. Las técnicas Levallois están presentes en la provincia occidental de Hunan (Bar-Yosef et al, 2012), en las montañas de Altai, y al este del lago Baikal en Siberia. En el interior de China, en la Cueva Jinsitai, en la frontera entre Mongolia Interior y la provincia de Jilin,y más al oeste en Shuidonggou 2, en el río Amarillo, Ningxia (por ejemplo, Boeda et al, 2013; Li et al, 2013; Qu et al, 2013). En este último sitio la industria fue fechada en hace ca 38-34 ka cal y fue reemplazada por técnicas de núcleos y escamas. Estas observaciones apoyan la idea de que la complejidad de la técnica de reducción del núcleo generalmente no tiene nada que ver con la disponibilidad de materia prima apropiada.
Yacimientos chinos con tecnologías microlítica y de núcleos y escamas, incluyendo herramientas de guijarros.
1, Daxingtun;
2, Dabusu;
3, Tingsijian;
4, Donghuishan;
5, Mengjiaquan;
6, yacimientos en el Nihewan (Hotouliang, Youfang, etc.);
7, Qingfengling;
8, Fenghuangling;
9, Wanghailou;
10, Heilongtan;
11, Xiaonanhai;
12, Xiachuan (capa superior);
13, Xueguan;
14, Shizitan;
15, Longwangchan;
16, Pigeon Mtn;
17, Shuidonggou SDG.12;
18, ZL05;
19, Dadiwan;
20, Dagang;
21, Lijiagou:
22, Xiaokongshan;
23, Fulin;
24, Tongliang;
25, Zhangnaodong;
26, Jigongshan (capa superior);
27, Longtanshan;
28, Maomaodong;
29, Chuandong;
30, Baiyanjiaodong;
31, Ma'anshan;
32, Bailiandong (capas media y superior);
33, Liyuzui;
34, Zengpiyan;
35, Miaoyan;
36, Yuachanyan
37, Xianrendong;
38, Diaotonghuan;
39, Dushizai;
40, Baxiandong.
Modificado de Qu et al, 2013.
Las microcuchillas chinas miden por lo general más de 40-60 mm de longitud y menos de 10 mm de anchura y no suelen estar retocadas; se utilizaban enmangadas en hueso (Cui,2010; Lu 1998). A pesar de la disponibilidad de buena materia prima en diversas provincias, no hay evidencia de microlitos en el sur de China, más allá de las montañas de Qingling, lo que indica que nos econtramos ante poblaciones separadas.

Los cambios tecnológicos en el sur de China tomaron una dirección diferente: las técnicas de núcleos y escamas dieron lugar a las herramientas de guijarros obtenidos de los cursos fluviales, que dominaban hace unos 24-22 ka cal. Los conjuntos incluyen machetes, raspadores pesados ​​y escamas, como así también herramientas de hueso y asta y herramientas de concha (Qu et al, 2013). Parece que esta industria está directamente relacionada con el bambú. En el sudeste de Asia, se ha denominado cultura Hoabinhian (por ejemplo, Forestier 2000; Zeitoun et al, 2012). En el contexto de una sociedad de cazadores recolectores, estas sencillas herramientas de piedra son suficientes para producir muchos objetos a partir de materiales orgánicos como la madera y el bambú. Con el tiempo, se añadió el uso de de astas, huesos y conchas como materia prima.

Culturas del Paleolítico Temprano en China

viernes, 5 de junio de 2015

Cueva de El Castillo

Localización de Monte Castillo. Wikipedia.

Localización

En el municipio de Puente Viesgo (Cantabria), a 30 km de Santander, en el monte que lleva su mismo nombre, dominando el valle del río Pas. Dicha elevación tiene una forma cónica peculiar que le convierte en un punto de referencia para las vías de comunicación entre la costa y la Meseta.



Plano de la Cueva de El Castillo. Bernaldo de Quirós et al, 2010.

Descubrimiento

La cueva fue descubierta por en 1903 por H. Alcalde del Río, a quien debemos las primeras excavaciones, el hallazgo del nivel magdaleniense y el descubrimiento y primer estrudio del conjunto rupestre. Los sedimentos arqueológicos cubrían el vestíbulo y se entraba en la cavidad reptando.
Tras la visita de Alberto I de Mónaco, el Institut de Paleontologie Humaine encargó a H. Breuil, H. Obermaier y Alcalde del Río, nuevas excavaciones.



Plano de la Cueva de El Castillo con la localización de las representaciones rupestres. S. Ripoll et al, 2014.

Descripción

Muy cerca de los yacimientos de La Pasiega, Las Monedas y Las Chimeneas, en el Monte de El Castillo disponemos del mayor conjunto conocido de arte rupestre paleolítico.
El conjunto rupestre tiene un desarrollo de unos 400 m, e incluye la casi totalidad de temas, técnicas y estilos artísticos ejecutados por los primeros HAM. La práctica totalidad de las paredes de la cueva muestran motivos gráficos.
  • Sector I. Cueva del Sapo.
    • Pequeña oquedad en el vestíbulo cuyas paredes conservan superficies de color violáceo. Deficiente estado de conservación.
  • Sector II
    • Un friso, situado en la pared W.SW, destaca por albergar numerosas figuras estriadas, principalmente ciervas (varias decenas) y en diversos formatos métricos, características del Magdaleniense Inferior y en clara correspondencia con las existentes en los omóplatos recuperados en el vestíbulo de la cueva y en otras cavidades como Altamira. Muchas de estas figuras se superponen entre sí dando la idea de intentos de representación del espacio “ambiental” (tridimensionalidad espacial). 
    • Al N de este panel se desarrolla otro gran frente en un estado de conservación deficiente. Considerando las superposiciones, las primeras figuras corresponden a una forma rectangular rellena de color rojo y líneas rojas que muy probablemente correspondan a algún motivo animal. Posteriormente se trazaron figuras estriadas (entre las que destaca un conjunto excepcional de tres de ellas estrechamente vinculadas y parcialmente superpuestas), idénticas a las del friso contiguo. Por último se observan varias figuras negras de caballo y, al menos, un animal indeterminado con una estructura corporal muy geométrica.
  • Sector III
    • Todos los motivos, al menos 12 zoomorfos, de este sector comparten el procedimiento de ejecución. Son grabados de contorno simple y surco ancho y profundo. Además se caracterizan por un trazado sumario del contorno y, en general, ausencia de atención por la anatomía secundaria.
    • Al poco de acceder, y en la parte inferior de un falso saliente calcificado, se documenta la cabeza de una cabra. 
    • Siguiendo, pero ahora en el techo de la cavidad, se grabaron diferentes animales, entre los que destacan una cabeza de cabra y un caballo, además de algún zoomorfo (uno de ellos pudiera corresponder a un uro) y varios trazos lineales. 
    • Más adelante destaca un panel con ciervos y ciervas cuya composición está basada en la superposición de las figuras, a modo de, probablemente, una representación naturalista y fotográfica de un conjunto de cérvidos. 
  • Sector IV
    • Se inicia con un frente oblicuo de pared completamente grabado, destacando los caprinos, bóvidos y caballos. 
    • En el interior de la sala, y en ambas paredes, se suceden grabados y pinturas. 
      • En la pared SE destacan un gran ciervo en rojo, un animal (probablemente uro o cabra) que combina el trazado rojo y el aprovechamiento del relieve (la cabeza corresponde al soporte que se complementa con una oreja o cuerno pintado), un uro negro, un probable mamut grabado y una cabeza de cierva estriada, además de numerosas líneas grabadas (sobre todo en la parte anterior de la pared), si bien algunas pudieran corresponder a regiones anatómicas de zoomorfos. 
      • Sobre la pared de enfrente (NW o derecha) destacan las figuras negras de caballos, cápridos y un posible (o tradicionalmente descrito como) felino, además de animales no determinados, en correspondencia con pequeñas figuras animales también existentes en la pared final de la pared opuesta. 
      • Contrasta la variedad técnica, estilística y formal de las figuras de la pared SE frente a la tendencia de homogeneidad de las de la pared NW. En la primera parecería evidente reconocer una pequeña representación de motivos de varias fases, mientras que en la pared opuesta todo apunta a considerar que el conjunto figurativo se trazó en un momento, probablemente avanzado, del Magdaleniense. Completan el dispositivo iconográfico numerosos trazos (algunos describibles como bastoncillos) y puntos (algunos de mayor tamaño susceptibles de ser descritos como discos).
  • Sector V.
    • Las representaciones son numerosas y se localizan principalmente en las paredes N y W. 
    • Panel de los Polícromos
      • Destacan las figuras de manos en negativo (en torno a una decena) y casi una veintena de animales, además de algunos signos. Las manos son los motivos más antiguos (a fechar entre hace 27-22 ka a tenor de los datos aportados por otras cavidades). Seguirían en su realización las figuras rojas, de las que destacan en la parte izquierda del panel un caballo de gran tamaño al que se asocian al tronco cinco largas líneas violáceas a modo de clavas, un signo claviforme, una cabeza de uro (para algunos investigadores caballo), la representación parcial y superior de una cierva y un bisonte que combina el trazado en rojo de la región de la cabeza y anterior y el aprovechamiento del relieve para el resto del cuerpo. Ya propiamente en la parte central del panel destacan dos ciervas rojas completas y un signo oval. Sobre el conjunto rojo se dibujaron cuatro bisontes negros (algunos en complementariedad técnica de dibujo y grabado), datados tres de ellos en un lapso temporal corto (entre hace 13,5-13 ka) y el cuarto con fechas más recientes (una de ellas en torno a hace 12,4 ka y otras tres cercanas a hace 10,6 ka. Por último, y en la parte central del panel, destaca una pequeña oquedad del soporte cuyos contornos y la parte inferior e interior se colorearon en rojo, recordando una forma de vulva. 
    • Descendiendo, y antes de llegar al siguiente panel y por la pared N, se pintaron manos negativas en rojo y numerosos discos rojos, algunos de ellos asociado y describiendo una forma circular. Completan el repertorio puntos y pequeños trazos rojos, a modo de bastones. 
    • Panel de las Manos
      • Llegando a la parte de cota más baja de esta sala, se desarrolla un espacio que progresivamente se va haciendo más bajo. Destacan las figuras de manos, en torno a una cuarentena de negativas rojas, algunas de ellas parcialmente concrecionadas o desdibujadas por el lavado de la superficie; son, probablemente, las composiciones más antiguas del panel. Aún no siendo los motivos más destacados, los signos son los más numerosos: formas rectangulares trazadas mediante diferentes soluciones (entre otras, grabado, pintura roja o amarilla, tinta plana, relleno mediante líneas verticales, segmentado por eliminación de color, con apéndice y rematado con pequeñas trazos rectilíneos), triangulares o probablemente, más bien, elipsoidales, numerosos puntos y discos suman más de un centenar y medio de unidades gráficas. Entre los motivos animales destacan al inicio del panel un bisonte parcialmente representado que muestra estrechos vínculos gráficos con los de Niaux, Covaciella, etc, ocho bisontes en color amarillo o rojizo en la parte central del panel, cuatro ciervas estriadas, dos ciervas de contorno simple, un cérvido acéfalo, una cabra grabada, un ciervo obtenido mediante frotado de la superficie, un ciervo rojo y numerosas líneas grabadas de difícil lectura (pudiendo corresponder alguna de ellas a regiones anatómicas de animales). 
    • Rincón de los Tectiformes
      • En la parte final y a la derecha, un angosto espacio en el que se pintaron una docena de formas rectangulares o sub-rectangulares cuyo interior se resuelve mediante diferentes segmentaciones. Incluso algunas formas rectangulares se cruzan formando una especie de cruz. En este espacio se documentan algunos pequeños trazos y puntos, además de unos grabados claramente avanzados de un rebeco y bisontes (probablemente cuatro). En la pared W de este sector, correspondiente a un largo pasillo que se inicia en la parte anterior del Panel de las Manos y alcanza hasta el sector VII, se localizan numerosas manifestaciones gráficas. Se documentan al menos diez figuras animales, entre las que destacan en su parte anterior ciervos y un bisonte (con la lengua fuera) grabados de estilo magdaleniense avanzado, un ciervo pintado en negro, un gran figura animal en negro, un grabado de una parcial representación de bisonte (probablemente en correspondencia temporal con los bisontes pintados del Panel de las Manos) y una cabeza de caballo o cierva pintada en rojo (ya en la parte posterior del corredor). Además se reconocen al menos cuatro manos rojas en negativo (por lo general mal conservadas), pequeños trazos rojos (algunos a modo de bastoncillos), puntos y discos (en algún caso asociados a un borde o saliente rocoso).
  • Sector VI
    • Frente al Rincón de los Tectiformes y a la izquierda de la parte final del Panel de las Manos. 
    • Al inicio se observa a la derecha un caballo (con orejas muy largas que recuerdan los cuernos de un uro) cuyo contorno se realizó en color rojo y amarillo (lo que pudiera derivar en considerar la sincronía en la utilización de ambos colores) y en cuyo vientre se pintaron unas formas aflechadas a modo de clavas. 
    • Cerca de él se documenta un gran signo rojo rectangular que se apunta por los extremos, una parcial representación de bisonte pintado y grabado en cuyo interior pudiera existir una cabeza de uro. 
    • En la pared opuesta y en la parte anterior del acceso se distinguen signos elipsoidales en rojo y amarillo, y muy cerca, y en un saliente del soporte, un caballo en color amarillo y una cierva o cabra en rojo. 
    • Adentrándose por la galería se documentan manos negativas en rojo (cuatro o cinco), nuevas formas ovales, numerosos puntos, líneas y discos (algunos violáceos), además de figuras animales como una cabeza de cabra grabada. 
    • En este sector se dataron (entre 19.140 y 16.980 BP) unas líneas negras que corresponden a una parcial representación de un posible caballo.
  • Sector VII. Sala del bisonte en escultura
    • Sobre una columna estalagmítica destaca un bisonte en posición rampante y en relieve realizado aprovechando la convexidad natural de la columna, que fue convenientemente retocada con pintura y grabado; en su interior se pintaron dos puntos rojos. En la misma columna se dibujó una cabra. 
    • En torno a la columna y sobre las paredes o formaciones se documentan, entre otros motivos, un bisonte grabado del que se marca la zona de la barba, un caballo y un uro con la lengua fuera, las patas pintadas que corresponden a la proyección sobre la pared de la columna (a modo de figura humanoide) y unas líneas que pudieran corresponder a un signo rectangular. 
    • Por último, y sobre una formación, destacan cuatro ciervas estriadas y superpuestas, recordando composiciones del sector II. 
    • Frente a la columna y en la pared derecha se localizan dos cabras pintadas en negro, dos ciervas grabadas, una cabeza de cierva en color violáceo oscuro, una parcial representación de una figura animal (posiblemente un uro) con el sexo destacado, una gran signo rectangular rojo con segmentaciones internas, pequeños trazos rojos y puntos o discos, en algunos casos asociados a bordes y salientes rocosos. 
    • A la derecha de la columna del bisonte en escultura se desarrolla una pequeña sala elevada que contiene un interesante conjunto. Al inicio, y en la estrechez de la entrada, aparece en posición vertical una cabra pintada en negro y otra grabada en trazo simple, ambas al lado de unas posibles máscaras humanas donde se combina el grabado profundo con el relieve natural. Adentrándose, se grabaron en surco ancho y profundo un uro y dos ciervas, y ya al fondo y sobre un panel situado a la izquierda se pintaron una cabeza de un caballo, una cierva, un uro y animales indeterminados, todos ellos en formatos métricos grandes y en negro. 
  • Sector VIII.
    • Accesible desde el sector VII o desde el II.
    • Panel de los campaniformes
      • Cinco formas acampanadas (algunas de ellas con un trazo central que divide en dos el signo cerrado) rojas, un motivo lineal negro (paralelizable con las formas arboriformes o ramiformes) y un caballo rojo (de distinta tonalidad que los campaniformes). 
    • Ascendiendo (según se accede desde el sector VII), y en ambas paredes, se grabaron varios animales en contorno simple, como ciervos, cápridos, ciervas y un posible rebeco. 
    • Además se documentan algunos puntos, pequeños trazos y discos rojos.
  • Sector IX
    • A pesar de que en la actualidad se accede por debajo de un falso techo estalagmítico, el paso original se haría por la parte superior, en cuyo inicio se localizan dos, o incluso tres, figuras de bisontes negros del llamado estilo pirenaico magdaleniense. 
    • Siguiendo, y en general en un estado de conservación muy deficiente, se observan (o mejor se observaban) figuras negras de caballos y cabras principalmente, si bien también algún uro. 
    • Al llegar a la cota de la sala, hay un pequeño recodo. Justo antes de entrar, y en un lugar escondido, se localiza un pequeño caballo en tinta plana negro.
    • Ya en el interior, un signo rectangular negro con divisiones internas, la parte anterior de una cabra y una máscara de uro. Esta última composición es de las más destacadas de la cueva, ya que sobre un soporte rocoso en forma de cabeza de uro se pintaron en negro el ojo (un pequeño círculo) y un orificio nasal (un pequeño trazo). Esta última composición de marcado carácter escultórico recuerda composiciones de Niaux o las más cercanas de La Garma y Altamira. Más al interior aparece una rara figura parcialmente cubierta de calcita que pudiera corresponder a un caballo mal proporcionado debido al “encaje al soporte” que hubo de condicionar al artista.
  • Sector X
    • Traspasado un estrechamiento y a mano izquierda, la cueva desarrolla un entrante donde se identifican, además de nubes o series de puntos violáceos, un caballo negro que combina la pintura negra (para la mitad posterior) y el aprovechamiento del relieve (para la mitad anterior) y líneas rojas (alguna de ellas muy probablemente correspondiente a figuras animales -pudiera apreciarse una figura de cabra-). En la parte inferior de esta sala se reconocen algunos grabados (alguno probablemente antiguo), como un caballo de surco ancho y profundo y algún animal indeterminado. 
    • Por último, destacan cinco motivos de cabra del Magdaleniense superior en un sector muy elevado y escondido de la sala, al que se puede acceder desde el sector anterior. 
  • Sector XI. Galería de los Discos.
    • Se inicia, tras la conexión con el sector VI, con una cabeza de uro y el cuarto trasero de un cérvido, ambos en rojo.
    • En un pequeño recodo se representó un óvalo.
    • Nada más iniciar el trazado rectilíneo de la galería o corredor, en la pared derecha se suceden numerosos discos rojos en hileras o formando series no regulares. En un primer tramo, con más de cien discos, se documentan, además, una forma de aspa y líneas curvilíneas. 
    • Siguiendo, un pequeño panel con dos rombos y la última, mano en negativo (ligeramente más grácil y pequeña que el resto). 
    • Continúan motivos más dispersos, apareciendo un mamut en rojo (probablemente una cría a raíz de su proporcionalidad anatómica), cabras grabadas y en una columna, de nuevo, discos.
  • Sector XII
    • Este espacio alberga exclusivamente discos localizados en columnas estalagmíticas sobre la pared. En disposición seriada vertical, suman en torno a unos 80.
  • Sector XIII
    • Se trata del sector más desconocido y menos estudiado. A falta de un estudio preciso se documenta el grabado (mediante tres líneas paralelas de contorno) de una gran cabeza de cérvido, dos caballos grabados sobre la arcilla y macarronis.

Estratigrafía de El Castillo. Bernaldo de Quirós et al, 2015.

La secuencia arqueológica medía unos 18-20 m. Por su continuidad y completud ha servido de base para la cronología europea del PS.
  • 1. Edad Media.
  • 2. Edad del Bronce.
  • 4. Aziliense.
  • 6 y 7. Magdaleniense Superior.
    • Incluye dos niveles de hogares.
    • Objetos artísticos datados en hace 10,31 ka para el nivel superior y 12,39 ka para el inferior.
  • 8. Magdaleniense Inferior Cantábrico.
    • Un fragmento de hueso ha sido datado en hace 15,54 ka; un fragmento de omóplato en hace 15,16 ka.
  • 10. Solutrense.
    • Una muestra del American Museum of Natural History fue datada en hace 19,26 ka.
  • 12. Gravetiense.
    • Muestras del American Museum of Natural History fueron datadas en hace 24,07-25,92 ka.
  • 13. Estéril.
  • 14. Gravetiense.
    • Muestras del American Museum of Natural History fueron datadas en hace 29,6-29,74 ka.
  • 16. Auriñaciense Arcaico.
  • 17. Estéril
  • 18. Auriñaciense de Transición.
    • 18b. Datado en hace 38,5 ka.
    • El nivel 18c es de particular interés para el estudio de la transición PM-PS y neandertal-cromañón. Datado en hace 40 ka.
    • Restos de humanos modernos de uno o dos adultos (tres fragmentos craneales y un segundo molar inferior) y de un niño (restos craneales y vertebrales y una mandíbula incompleta).
  • 19. Estéril.
  • 20. Musteriense.
    • Datado en hace 49-41 ka.
    • P2 superior de neandertal, muy robusto y abrasionado.
  • 21. Musteriense.
    • Epífisis distal incompleta de una falange proximal de neandertal, posiblemente del dedo índice, muy robusta.
  • 22. Musteriense.
    • Incisivo central superior de neandertal, muy grande.
  • 23. Costra estagmítica estéril.
    • Datado en hace 92,2-89 ka.
  • 24, 25 y 26. Achelense Tardío.

Excavaciones y estudios

1910-1914. Escavaciones dirigidas por Breuil, Obermaier y J. Bouyssonie, aunque en realidad se llevaron a cabo por H. Obermaier y P. Wernert. Se descubrió una de las secuencias más largas conocidas de Europa, que abarca desde la Edad de los Metales hasta el Paleolítico Inferior.  La visita de famosos investigadores como: P. Teilhard de Chardin, M. Burkkit, E. Hernández-Pacheco o El Conde de la Vega del Sella contribuyó a aumentar la fama del yacimiento. Los materiales recuperados se custodiaron en el Institut de Paleontologie Humaine, hasta que en 1973 pasaron al Museo Arqueológico Nacional y el Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria, aunque una pequeña parte permanece en IPH en París; a esta dispersión también ha contribuido el hecho de que, desde las propias excavaciones de Obermaier, se enviaron muestras a varios museos europeos y americanos. En los años 1920, se depositaron en el American Museum of Natural History una serie de cajas con muestras de sedimentos, incluidos materiales arqueológicos.
1911. Estudio del conjunto rupestre. Breuil y Alcalde del Río.
1934. Estudio del conjunto rupestre. Conde de la Vega del Sella.
1980-2003. V. Cabrera y F. Bernaldo de Quirós.
2004-2014. F. Bernaldo de Quirós.
Entre los estudios sobre las representaciones rupestres cabe citar los de E. Ripoll Perelló, J. González Echegaray, M. A. García Guinea, A. Moure Romanillo, M. Múzquiz, R. González, M. Martínez Bea y M. Groenen.

Bibliografía

miércoles, 3 de junio de 2015

El Paleolítico en los valles del Manzanares y el Jarama

Localización de las Terrazas de Butarque y Arganda, en los valles del Manzanares y el Jarama. Joaquín Panera Gallego et al, 2010

Localización

Los depósitos de las terrazas medias y bajas del último tramo del río Manzanares, hasta la confluencia con el Jarama junto con el tramo medio de este río contienen la mayor concentración de yacimientos paleolíticos de la Península Ibérica.

Descubrimiento

En 1862, se descubren en San Isidro, en la terraza +25-30 m del Manzanares, instrumentos de piedra tallada entre las arenas y arcillas que se extraían en el Tejar de las Ánimas. Los artefactos fueron reconocidos por Edouard de Verneuil, Louis Lartet y Casiano de Prado. Se trata del primer yacimiento paleolítico descubierto en la Península Ibérica.
Por iniciativa y con la supervisión de Hugo Obermaier, entre 1917-1931 José Pérez de Barradas (con la colaboración los primeros años de Paul Wernert) descubrió numerosos yacimientos en los areneros del Manzanares inmediatos a Madrid, y realizó la primea síntesis geológica e interpretaciones de la secuencia.

Actualmente, hay más de 200 yacimientos documentados en los valles de los ríos Manzanares y Jarama.

La mayor parte de los hallazgos arqueológicos pleistocenos en estos valles se realizaron en las múltiples graveras y areneros instalados en sus diferentes terrazas, que con métodos de excavación manuales facilitaban el acceso y la inspección a los cortes abiertos en depósitos de decenas y centenares de millares de años. La expansión urbanística, producida desde mediados de los noventa en Madrid, conllevó el aumento exponencial de la demanda de áridos, que reactivó muchos de los areneros en desuso, favoreció la apertura de otros, y que junto con el desarrollo de grandes obras de infraestructura, afectó de manera directa a depósitos pleistocenos altamente susceptibles de contener vestigios arqueológicos.
Propuesta de correlación de niveles fluvailes de los ríos Manzanares, Jarama y Tajo (Pérez-González, 1994). * Terrazas implicadas en el proceso de engrosamiento sinsedimentario

Descripción

En el Valle del Jarama se ha reconocido una secuencia de 19 terrazas entre +8m y +190 m. En el Manzanares, 13 niveles entre +4-5 m y +95 m.
  • El tramo del río Manzanares ha estado sujeto a procesos de subsidencia sinsedimentaria, por disolución de los yesos miocenos infrayacentes. Estos procesos de karst subyacente han afectado a las terrazas de +12-15 m, +18-20 m y +25-30 m que forman una única unidad morfoestratigráfica que denominan Terraza Compleja de Butarque (TCB).
    • La terraza de +25-30 m se ha atribuido al MIS 11-13 de acuerdo con la presencia de Megaloceros savini en el yacimiento de Transfesa.
    • El muro visible del nivel +18-20 m se ha datado hacia MIS 6-5d, el tramo intermedio en MIS 5b-5a y el techo en MIS 4.
    • La terraza de +12-15 m dispone de las fechas 40,2 y 39,7 ka.
  • En el río Jarama, estos procesos afectaron a las terrazas de +15-20 m y +30 m, conocidas como Terraza Compleja de “15-20 m” de Mejorada-Velilla-Arganda.
    • Arganda I (≈ T+30-32 m) se fecharía hacia el final de MIS 11 o en el inicio de MIS 9, Arganda II (≈T+23-24 m) en el inicio de MIS 7, Arganda III (≈T+18-20 m) entre MIS 7- MIS 5, y Arganda IV comenzaría su deposición en MIS 5 finalizando su sedimentación en MIS 1 al sur de Arganda del Rey (Madrid).
  • La inversión Matuyama-Brunhes se sitúa entre el final de la formación de la terraza de +60-65 m y el encajamiento de la subsiguiente terraza a +50-55 m.
En todos estos sectores de potente sedimentación aluvionar subsidente, se encuentran un gran número de yacimientos paleontológicos y arqueológicos, algunos de ellos en posición primaria que han sido objeto de excavaciones sistemáticas desde mediados del siglo XX.
  • El Achelense con persencia de grandes configurados (LCT) se reconoce con seguridad en la segunda parte del Pleistoceno Medio, al menos desde el MIS 11. También se identifican el Paleolítico Medio y el Paleolítico Superior. En muchos casos, los hallazgos líticos están asociados con restos de proboscídeos.
  • En la plataforma que divide la divisoria entre los dos valles existen afloramientos de sílex y ópalos que fueron objeto de explotación antrópica.

Excavaciones y estudios

Hasta 1970 no se iniciaron los primeros estudios con métodos modernos.
2002-2006 Estudio de las ocupaciones humanas pleistocenas en la Cuenca de Madrid, a través del seguimiento discrecional de los frentes de graveras y areneros de las explotaciones existentes en los valles de los ríos Manzanares y Jarama. Para la consecución de estos objetivos se realizó una prospección dirigida de los depósitos pleistocenos; la obtención de datos medioambientales y biocronológicos a partir del análisis de restos paleontológicos y palinológicos; la elaboración de un marco cronológico basado en la aplicación de diversos métodos de datación; la realización de sondeos manuales en los depósitos con hallazgos en facies de llanura de inundación, para valorar la potencialidad del registro arqueológico; la excavación de los yacimientos con mayor potencialidad para la consecución de los objetivos establecidos; y elaboración de propuestas de áreas de protección y conservación de los depósitos con yacimientos en posición primaria. Subvencionado por la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

Entre los yacimientos más importantes, podemos mencionar Áridos 1, Áridos 2, Valdocarros, PRERESA, El Cañaveral, Los Ahijones, Los Berrocales y Las Delicias (excavado en 2008-2009).



Terrazas fluviales del Manzanares. Uribelarrea, 2008.

Terrazas fluviales del Jarama. Uribelarrea, 2008.

Bibliografía