miércoles, 24 de junio de 2015

Un húmero de Gombore extiende la variabilidad del género Homo

Estratigrafía de Gombore I
En las excavaciones dirigidas por J. Chavaillon en 1976 en Gombore I (Melka Kunture, Etiopía) apareció in situ, en la unidad 2 del nivel 3, datada en >1,39 Ma, una porción distal bien conservada de un húmero izquierdo de hominini conocido como Gombore IB-7594, Melka Kunture 3 o MK3, asociado a un rico conjunto lítico de transición olduvaiense achelense. El espécimen, ha sido considerado perteneciente a Homo, Australopithecus o Paranthropus.

Gombore IB-7594, Melka Kunture 3 o MK3
Fabio Di Vincenzo, Laura Rodríguez, José Miguel Carretero, Carmine Collina, Denis Geraads, Marcello Piperno y Giorgio Manzi han estudiado el húmero por vez primera. De acuerdo con su análisis, MK3 exhibe un conjunto de características dentro de la variabilidad del género Homo, sin una clara afinidad con Australopithecus o Paranthropus. De todos modos, MK3 añade una gran cantidad de variabilidad al género Homo. El gran tamaño de MK3 sugiere un peso corporal cercano a 90 kg, lejos de la gama del tamaño del cuerpo conocido para los Homo del Pleistoceno temprano.
Los autores sugieren que la dimensión y la morfología de MK3 pueden ser considerados como una exaptación que se convirtió en útil cuando los primeros humanos poblaron altas altitudes, como la cuenca superior del Awash, en la meseta etíope, por encima de 2.000 m de altura.

El grado erectus en África

MK3 cae dentro de la variabilidad de Homo.
MK3 extiende la variabilidad de Homo.

martes, 23 de junio de 2015

Oase 1 tenía un tatarabuelo neandertal.

Árbol del ADNmt

Algunos de los hallazgos más antiguos de cromañones proceden de Pestera cu Oase (Cárpatos, Rumanía). Trinkaus et al, 2003. Restos datados directamente en ca. 39,5–39,1 ka cal BP. Los hallazgos no están asociados con restos arqueológicos.
  • En febrero de 2002, los espeleólogos Ştefan Milota, Bîlgăr Adrian y Sarcina Laurentiu descubrieron Oase 1, una mandíbula madura completa. con una serie de características modernas como el mentón, la ausencia de arco superciliar y un cerebro de alto y redondeado. Sin embargo, varios aspectos arcaicos del cráneo y la dentición colocan el hallazgo fuera del rango de variación de los humanos modernos, como una cara grande, una cresta grande de hueso detrás del oído y dientes grandes, en aumento hacia atrás, así como un ramus excepcionalmente ancho.
    • Algunos investigadores consideran que este mosaico rasgos humanos modernos y neandertales es evidencia de hibridación.Características similares, se encuentran en un fósil de 25 ka antigüedad de un niño en Abrigo do Lagar Velho, o en los hallazgos de Mladec.
  • En junio de 2003 un equipo de investigación con Stefan Milota, Ricardo Rodrigo y Mircea Gherase descubrieron varios restos: 
    • Oase 2. Un esqueleto craneal anterior de adolescente. Muestra un arco sagital frontal excepcionalmente largo, combinado con un arco parietal muy curvado. Cresta de tamaño mediano. La posición de los huesos cigomáticos, implica un ramus mandibular ancho. Dientes grandes. Recuerda a los neandertales de Shanidar (Trinkaus, 2011).
    • Oase 3. Un hueso temporal izquierdo casi completo, del mismo individuo.
    • Fragmentos de lóbulos frontal, parietal y occipital.
Qiaomei Fu, Mateja Hajdinjak, Oana Teodora Moldovan, Silviu Constantin, Swapan Mallick, Pontus Skoglund, Nick Patterson, Nadin Rohland, Iosif Lazaridis, Birgit Nickel, Bence Viola, Kay Prüfer, Matthias Meyer, Janet Kelso, David Reich y Svante Pääbo han efectuado el análisis genético de Oase 1. De acuerdo con los resultados:
  • Oase 1 perteneció a un varón. Los alelos del cromosoma Y pertenecen al haplogrupo F, presente en la mayoría de los varones actuales en Eurasia.
  • Un 6-9% de su genoma procede de neandertales. Tres segmentos cromosómicos de ascendencia neandertal miden más de 50 centimorgans, lo que indica que este individuo tenía un ancestro neandertal 4-6 generaciones atrás. Se detecta además una posible mezcla neandertal más antigua.
    • El genoma Neandertal Altai, comparte más alelos con Oase 1 que con los africanos subsaharianos.
  • Oase 1 comparte más alelos con los actuales asiáticos y nativos americanos que con los europeos de hoy en día, en contra de lo que podría esperarse. Pertenecía a una población que no contribuyó al acervo genético de los europeos actuales. Esto contrasta, por ejemplo, con Kostenki 14 (oeste de Rusia, datado en hace 39-36 ka), quien está más estrechamente relacionado con los europeos actuales que con los asiáticos orientales.
  • El ADNmt basado en todos los fragmentos, pertenece al mismo grupo que los actuales europeos. Sin embargo, el ADNmt basado en fragmentos desaminados se relaciona con el haplogrupo N (un gran grupo euroasiático).
  • La edad de Oase 1 en base al ADNmt puede estimarse en hace ca 36,33 ka (14,52-56,45 ka; intervalo de confianza del 95%).
Comentarios de Jennifer Abbasi
Comentarios de Bob Grant
Comentarios de Will Dunham
Comentarios de Luis Creo
Comentarios de José Manuel Nieves
Comentarios en Hominidés
Llegada a Europa del Homo sapiens 
Relaciones entre neandertales y sapiens. Contacto e hibridación.

viernes, 19 de junio de 2015

LD 350-1. El fósil de Homo más antiguo data el origen del género antes de 2,8 Ma.

Ya separadas las especies “robustas” hace 3,5 Ma, un segundo nodo (2,5 Ma) daría lugar al Homo rudolfensis y Homo habilis. La rama grácil de los homínidos se especializa por entonces en manufactura de instrumentos líticos y las herramientas de piedra más antiguas cuentan con esa edad.
Colaboradores de Kimbel descubrieron en 1994 un maxilar superior casi completo en Hadar, de antigüedad superior a 2,3 Ma, que confirmaba la separación de linajes en aquella fecha. Los estudios paleoambientales indican que la región de Hadar albergó extensiones abiertas de sabana en el Plioceno tardío. Ambos datos concuerdan con el modelo del género Homo como resultado de la adaptación a los espacios abiertos a través del uso de herramientas.
Al igual que los Australopithecus y Paranthropus los Homo rudolfensis y habilis se desarrollan en el Este y Sur de África y allí permanecen hasta su extinción, sustitución o dilución genética en sus descendientes: el grado erectus (Homo erectus/ergaster).

Se han propuesto como primeros ejemplares correspondientes al género Homo algunos fósiles datados entre 2,5-2,3 Ma.

Sts 19

Sterkfontein, miembro 4, Sudáfrica. 2.7-2.5 Ma?. Ha sido imposible obtener una datación de total certeza.
Base del cráneo bien conservada hallada en los escombros de una explotación minera. Broom et al (1950) quedaron impresionados por su morfología parecida a la humana, y, más tarde, Clarke (1977) consideró que debía atribuirse a Homo sp. en lugar de A. africanus. Esta posibilidad fue rechazada por Dean y Wood (1982) a favor de una amplia gama de variación de A. africanus, pero Kimbel y Rak (1993) propusieron su asignación a Homo.
El hueso temporal de Sts 19, muestra una posición semejante a la humana. La forma del tímpano y los elementos petrosos y sus relaciones con la anatomía craneoespinal adyacente, no se observan en ningún otro cráneo de Sterkfontein, pero son cualitativamente similares a los de algunos australopitecinos robustos.
La anatomía de la base del cráneo es menos derivada que la observada en los fósiles de Homos de más de 2 Ma (por ejemplo, OH 13, OH 16, OH 24, KNM-ER 3891,Omo L. 894-1, STW 53), en los que la fosa mandibular se comprime anteroposteriormente, y el plano preglenoideo es muy empinado.

KNM-BC 1

Formación Chemeron, Kenia, ca. 2,4 Ma. 1966.
Hill et all 1992; Sherwood et al, 2002 consideraron este hueso tempral fragmentario como el ejemplo más antiguo del linaje Homo basándose principalmente en la posición medial de la fosa de la mandíbula en relación con la pared lateral de la caja craneana, que pensaban que reflejaba la expansión del cerebro, así como en varias características cualitativas de la región glenoidea y el elemento petroso.
Se ha cuestionado la importancia filogenética de estas características ya que su presencia y expresión varían ampliamente entre los taxones de homínidos fósiles y/o pueden ser interpretadas como simplesiomorfias.
Las morfometrías exhibidas muestran afinidades tanto con Homo como con Australopithecus garhi (Asfaw et al 1999).

AL 666-1

Formación Hadar, Etiopía, ca. 2,3 Ma. Kimbel et al (1996).
Maxilar fragmentado en 35 piezas, muy probablemente de un individuo de sexo masculino, con la mayor parte de la dentición.
Similar a los fósiles de Homo habilis KNM-ER 1813, L 894-1, y a los hallazgos de Bed 1 y Bed 2 inferior de la Garganta de Olduvai en su prognatismo subnasal bajo, procesos frontales evertidos, paladar relativamente amplio, coronas simétricas de los caninos superiores, alto ratio del área de la corona de P3/P4 superiores, M1 superior mesiodistalmente alargado y contorno oclusal romboidal del M2 superior
Carece de la morfología derivada cigomáticoalveolar, infraorbitaria y subnasal de KNM-ER 1470 (Homo rudolfensis, Kimbel et al, 1997).
Sin embargo, el P4 superior de AL 666-1 es vestibulolingualmente amplio en comparación con ejemplares más recientes, similar a los premolares de homínidos no robustos de los niveles anteriores a 2.0 Ma en la Formación Shungura, Etiopía (Suwa, 1990).


AL 666-1

Dientes

  • Miembros E-G, Formación Shungura, Etiopía, ca. 2.4-2.0 Ma. Suwa, White y Howell, 1996. Estos dientes muestran características derivadas observadas solo en restos de más de 2,0 Ma de H. habilis y rudolfensis (Suwa et al, 1996). M1 inferiores son bucolingualmente estrechos, mientras que las coronas de los P3 inferiores son igualmente estrechas y muestran una menor asimetría de la línea oclusal y un borde marginal mesial más desarrollado que en la mayoría de los homólogos de los primeros australopitecinos (A. afarensis y A. africanus). Suwa et al. (1996) señalaron que las coronas de los P3-M1 inferiores son relativamente grandes, con talónidos premolares expandidos, semejantes a los de KNM-ER 1802 (Wood, 1991) y UR 501 (Bromage et al 1995) (Homo rudolfensis). Se ha sugerido que este patrón dental puede haber sido primitivo para el linaje Homo. 
  • KNM-WT 42718 (Formación Nachukui, West Turkana, 2,3 Ma; Prat et al, 2005). M1 con una corona más pequeña, similar, sobre todo en su tamaño y su alto grado de compresión bucolingual, a los dientes de la Garganta de Olduvai y Koobi Fora atribuidos a Homo habilis (Prat et al., 2005). Combinado con la morfología de AL 666-1, esta evidencia apunta a una divergencia de los morfotipos de los Homo anteriores a 2,3 Ma.
LD 350-1
Brian Villmoare, William H. Kimbel, Chalachew Seyoum, Christopher J. Campisano, Erin DiMaggio, John Rowan, David R. Braun, J. Ramon Arrowsmith y Kaye E. Reed describen el fósil LD 350-1, hallado el 29 de enero de 2013 por Chalachew Seyoum en Ledi-Geraru, Afar, Etiopía, una mandíbula izquierda parcial con dientes datada en 2,80-2,75 Ma. Este espécimen combina rasgos primitivos presentes en Australopithecus con morfología derivada observada los Homo posteriores.
  • LD 350-1 está compuesta por dos piezas separadas por una fractura vertical al nivel de M1, de un corpus mandibular adulto. Conserva las coronas parciales o totales y las raíces de los caninos, ambos premolares y los tres molares. El corpus está bien conservado de la sínfisis a la raíz de la rama ascendente y la plataforma retromolar. Los molares son estrechos y los premolares simétricos como en los Homo posteriores. La forma de la barbilla es primitiva. La conservación de la superficie es muy buena a excelente, y no hay evidencia de transporte.
  • Se diferencia de Australopithecus garhi en el inferior tamaño de los dientes. El área del M2 inferior de LD 350-1 es un 64,7% de la de BOU-VP-12/130.
  • La morfología dental y mandibular es más derivada que la de Australopithecus sediba.
  • P4 y M3 son más pequeños que los de la mandíbula KNM-WT 8556, de asignación incierta y datada en ca 3,3 Ma.
Los autores atribuyen LD 350-1 a Homo debido a:
  • Los bordes basal y alveolar del corpus son paralelos y la altura en P3 es sólo ligeramente mayor que en M2.
  • El foramen mental está dirigido posteriormente.
  • El borde anterior del ramus ascendente está posicionado posteriormente.
  • Paredes bucales casi verticales en M2 y M3.
  • Ápices  las cúspides bucolingualmente estrechos y relativamente sobresalientes.
  • M2 y M3 mesial cónicos en comparación con los australopitecinos.
  • M3 mesiodistalmente cortos.
Reconstrucción especular de LD 350-1. Barra = 1 cm.

Según Erin N. DiMaggio, Christopher J. Campisano, John Rowan, Guillaume Dupont-Nivet, Alan L. Deino, Faysal Bibi, Margaret E. Lewis, Antoine Souron, Lars Werdelin, Kaye E. Reed y J. Ramón Arrowsmith, la fauna asociada sugiere un hábitat abierto o mezcla de praderas mixtas y matorrales con bosques de galería bordeando ríos o humedales. El paisaje era probablemente similar al actual Serengeti o Kalahari.
Este hábitat es consistente con la hipótesis de que los cambios en el medio forzaron la evolución humana.
La datación de LD 350-1 y la fauna asociada se ha realizado triangulando varios métodos, la datación de capas de cenizas volcánicas mediante argón 40 / argón 39, geoquímica, paleomagnetismo y fauna. La datación ofrece ciertas dudas debido a que los fósiles se hallaron fuera de contexto.

ALT
Posición filogenética de LD 350-1. Emily M. Eng, NG Staff.
Ubicación de Ledi-Geraru. Erin Dimaggio.
Estratigrafía de Ledi-Geraru
Posición cronológica de LD 350-1. Nature.

Hallan en Etiopía el fósil más antiguo de nuestra especie

John Hawks, Darryl J. de Ruiter y Lee R. Berger precisan que:
  • Los bordes basal y alveolar del corpus paralelos se encuentran también en MH2 (Australopithecus sediba) y varios ejemplares de los primeros Homo presentan bordes anteriormente divergentes. Por ello, los bordes paralelos no pueden considerarse un indicador exclusivo de Homo. 
  • Los foramenes mentales en MH1 y MH2 están orientados lateralmente, como en casi todos los especímenes de los primeros Homo, con una ligera orientación posterior similar, si no idéntica a la de LD 350-1. 
  • La rama ascendente de MH2 nace en M3, al igual que lo hace en LD 350-1.
  • Las paredes bucales casi verticales en M2 y M3 se observan también en MH2.
Por lo tanto, la morfología de LD 350-1 no apoya su asignación a Homo.

Enlace

jueves, 18 de junio de 2015

Riparo Mochi: Se confirma que el trabajo de cornamenta es un marcador del Auriñaciense Temprano

Localización de Riparo Mochi
Estudios recientes sugieren que el trabajo con cornamentas es uno de los principales marcadores de la llegada a Europa del PS. Riparo Mochi es uno de los sitios clave de Europa Occidental para evaluar los cambios y continuidades entre el Protoauriñaciense y las fases tempranas del Auriñaciense debido a varios factores:
  1. La preservación de los niveles arqueológicos.
  2. Su localización en la ruta sur probable de dispersión del Auriñaciense.
  3. La riqueza de la evidencia arqueológica.
  4. La reciente reevaluación de su cronoestratigrafía.
Estratigrafía de Riparo Mochi
José-Miguel Tejero y Stefano Grimaldi han estudiado los restos óseos trabajados recuperados en Riparo Mochi, estableciendo las características comparativas a lo largo del Auriñaciense. De acuerdo con los resultados:
  • La explotación de la materia prima aumenta desde el fondo hasta la parte superior de la secuencia arqueológica.
  • Las armas de caza y los adornos personales en hueso, sólo están presentes en las capas Auriñacienses Tempranas (unidad F). 
  • El trabajo de las cornamentas no está documentado en el Protoauriñaciense (unidad G), lo cual es consistente con la hipótesis de la aparición de armas de caza fabricadas con cornamentas sólo después de los eventos climáticos Heinrich Stadial 4 (HS4) y Campaniano Ignimbrita (CI), (después de hace 40 ka).
  • Si bien la explotación de hueso es técnicamente muy simple y parece estar relacionada con actividades nutricionales en toda la secuencia (sin desechos de talla), la explotación de la cornamenta, se dedica exclusivamente a la producción de armas de caza, lo que implica una operación técnica y conceptual compleja, debido a que el bloque de material debe ser completamente transformado con el fin de obtener puntas de proyectil.
Auriñaciense
Dataciones de Riparo Mochi

miércoles, 17 de junio de 2015

Cueva de Lezetxiki

Ubicación de Lezetxiki. Garcia-Ibaibarriaga el al (2015)

Localización

Flanco oriental del Monte Bostate, barrio de Garagarza, Arrasate (Mondragón), Guipúzcoa. La cueva domina desde la cabecera la vega del río Aramaio, uno de los principales afluentes del Deba en su curso alto.

El Monte Bostate, forma parte del macizo de Udalaitz. La formación de esta cueva es obra del arroyo Bostiturrixeta, que circula en la actualidad a unos 30 m por debajo de la boca de Lezetxiki. La cueva se encuentra a 380 m.s.n.m., sobre una ladera de pronunciada pendiente y presenta una morfología tipo túnel con orientación N-S y un mínimo de 50 m de desarrollo.

Descubrimiento

Descubierta en 1927 por Justo Jauregui-Arraburu, seminarista por aquel entonces e hijo del maestro de Garagarza. En 1928 y 1934 fue visitada por Barandiarán, profesor del anterior, hallando restos líticos y óseos humanos.

Descripción

Es una cueva en forma de túnel natural de una sola galería, de 19 m de longitud por 2,5-3 m de anchura, orientada de N a S y formada en calizas urgonianas paralelamente a los estratos calizos. Recientemente se ha descubierto un segundo piso en la galería. La erosión sólo ha conservado intacta la parte superior de la galería; la entrada meridional, en la que se realizaron las excavaciones, sólo conserva la pared O, habiéndose desplomado la bóveda y la pared E en tiempos prehistóricos, apareciendo sus bloques en diversos niveles dentro del yacimiento.

La secuencia incluye niveles del PM y PS y diversos restos humanos con una contextualización deficiente debido a la mala conservación de la secuencia y a las dificultades de lectura. Durante la Edad del Bronce fue utilizada como lugar sepulcral.

Los niveles definidos por Barandiarán se denominan con números romanos y los definidos por Arrizabalaga con letras.
  • Capa superficial: Edad del Bronce. 
  • Nivel Ia; Magdaleniense.
    • Algunas piezas líticas, restos de talla y herramientas de hueso.
    • Se corresponde con el nivel B
  • Nivel Ib: estéril. 
  • Nivel II: Perigordiense superior.
    • La industria lítica incluye buriles de Noailles.
  • Nivel D: Solutrense.
  • Nivel IIIa: Auriñaciense Arcaico.
    • Es el nivel con mayor número de restos arqueológicos. Posible solapamiento de dos o más ocupaciones diferentes o contaminación. La cueva fue ocupada en esta época de forma alternativa por humanos y osos.
    • Se corresponde con el nivel E.
  • Nivel IIIb: Musteriense.
    • En la base del nivel, dos piezas dentarias, más voluminosas que las del HAM y con un pronunciado taurodontismo, raro entre los sapiens, y dos fragmentos de concha, pulimentados, y uno de ellos de vivos colores
  • Nivel IVa: Musteriense. 
    • Algunas piezas líticas y restos de talla. Rasgos heterogéneos.
  • Nivel IVb: estéril. 
  • Nivel IVc: Musteriense.
    • Algunas piezas líticas. Rasgos heterogéneos. Industrias laminares en contexto de puntas Levallois.
    • Dos fragmentos de concha con indicios de haber sido utilizados como colgante.
  • Nivel Va: estéril. 
  • Nivel Vb: Musteriense. 
  • Nivel VI: Musteriense.
    • Un bagage de utensilios lítico y óseo muy variado en el que sobresalen los útiles retocados sobre lasca.
    • Refleja un momento templado y húmedo, con desarrollo de amplios bosques de frondosas. Debió desarrollarse en el interglaciar de Eém (Riss-Würm).
  • Los niveles musterienses IIIb-VI se corresponden con los niveles F-L.
  • Nivel VII:
    • Muy pocos restos líticos.
    • Presencias esporádicas en una época fría en la que dominan los restos de oso y otros carnívoros sobre los ungulados.
  • Nivel VIII:
    • Húmero neandertaloide o de heidelbergensis. No se ha recuperado industria lítica.
  • Los niveles VII y VIII, anteriores al Eemiense, se corresponden con los niveles M-R.
    • El nivel R, el más profundo, corresponde probablemente con MIS 7.
  • Se ha detectado la existencia de un Nivel IX.

Conviven sedimentos exteriores muy lavados con áreas bien protegidas del interior de la cueva y zonas intermedias.
De las Memorias de excavación publicadas se deduce que el buzamiento transversal de los niveles era casi nulo, mientras que longitudinalmente, sobre todo hacia el exterior de la cueva, éste era muy acusado. En Lezetxiki II el buzamiento N-S desaparece, pero existe un buzamiento E-O de complicación extrema.
Conforme se va profundizando en el yacimiento se observa un progresivo desplazamiento de los diferentes momentos culturales hacia el exterior en medio de abundantes bloques de derrumbe.
Por todo ello, las dataciones son difíciles.

Se da por seguro que la cueva estuvo conectada con la vecina Cueva de Leibar.

Planta del yacimiento (izquierda). La excavación de Barandiarán se corresponde con el sector sombreado. Lezetxiki II, con los cuadros sin sombrear (Álvarez-Alonso y Arrizabalaga, 2012, modificado a partir de Altuna, 1972). Perfil estratigráfico (derecha) realizado en el cantil norte (Altuna, 1972).

Excavaciones y estudios

1956. Excavaciones dirigidas por Barandiarán y Fernández Medrano.
1957-1963. M. de Barandiarán.
1964-1968. Barandiarán y Altuna. En 1964 apareció el conocido "húmero de Lezetxiki".
1996-2015. Excavaciones dirigidas por A. Arrizabalaga y M. J. Iriarte-Chiapusso, en un sector restringido denominado Lezetxiki II.
  • Entre los hallazgos de 2015 destaca un húmero femenino de heidelbergensis, un premolar y un molar de neanderthalensis, un fragmento de mandíbula de sapiens, restos de Ursus y otra fauna, industria lítica y conchas utilizadas como colgante por el neanderthalensis.
  • En 2016 se cerró el yacimiento tras alcanzar la roca madre.

Bibliografía

lunes, 15 de junio de 2015

El uso neandertal de la boca como una tercera mano revela que su organización cerebral no estaba ajustada a su complejidad cultural

Molares neandertales recuperados en Pinilla del Valle, Madrid, España, que muestran un severo desgaste.
El Journal of Anthropological Sciences (JASs) ha publicado (2014) un trabajo de Emiliano Bruner y Marina Lozano y varios comentarios sobre las implicaciones de la utilización de los dientes y la boca por parte de los neandertales como una tercera mano.
  • Bruner y Lozano recuerdan que las evidencias paleoneurológicas sugieren que las áreas del cerebro que más han cambiado a lo largo de la evolución humana son las relacionadas con la integración visual-espacial (surco intraparietal y precúneo):
    • Los neandertales muestran un abultamiento lateral de las áreas parietales superiores que no aparece en erectus ni heidelbergensis. Para los autores puede haber una relación entre estos cambios morfológicos y la utilización de las técnicas líticas Levallois.
    • La forma globular del cerebro del HAM es debida a una patente dilatación espacial de toda la superficie parietal en una fase post-natal muy temprana, lo que no sucede en los monos ni en los neandertales.
Globularización del cerebro.  Bruner e Iriki (2015).
  • No hay constancia del uso de la boca y dientes como una tercera mano en el grado erectus, pero en un individuo de Homo antecessor se han descrito estriaciones labiales asociadas con comportamientos no relacionados con la alimentación. Estos comportamientos se manifiestan en todos los individuos Homo heidelbergensis (Sima de los Huesos) y neandertales. Por el contrario, en las poblaciones de HAM cazadoras recolectoras, menos de la mitad de los individuos utiliza la boca como tercera mano, lo que sugiere para los autores una mayor eficiencia de las manos como puente entre el cerebro y el entorno y una mejora en los procesos de integración visual-espacial.
  • Wynn y Coolidge (2004) propusieron que las principales diferencias entre neandertales y HAM podrían resultar de una diferente capacidad de la memoria de trabajo, que se manifestaría en los neandertales en una mayor estabilidad cultural, con pocas innovaciones. Un posible sustrato neural para estas diferencias, podría residir en las áreas parietales inferiores y en las áreas frontales, asociadas con el lenguaje, la atención y la toma de decisiones. Los autores resaltan que otro componente de la memoria de trabajo es el trazado visual-espacial para la coordinación del cerebro con el entorno (áreas parietales superior y profunda).
  • Interfaz entre el ambiente y el cerebro. Bruner e Iriki (2015)
  • De acuerdo con la Hipótesis de la Mente Extendida (Malafouris, 2008, 2010), la mente se genera a través de la interacción entre cerebro y ambiente, mediada por el cuerpo. En esta interfaz hay dos componentes que hacen la mayor parte del trabajo: el ojo y la mano. Los procesos neurales están influenciados por la retroalimentación e integración entre cerebro, cuerpo y herramientas. El ojo y las manos son los principales puentes entre el mundo interior y el entorno. El uso cultural frecuente de la boca y los dientes en los homínidos del Pleistoceno Medio pudo haber sido el resultado de una organización cerebral insuficientemente ajustada a la complejidad cultural, lo que requirió el reclutamiento de elementos corporales adicionales.
Hipótesis de la mente extendida. Bruner e Iriki (2015)

En sus comentarios, Lambros Malafoulis considera este uso neandertal de la boca como una forma diferente de explotar las posibilidades del cuerpo para la acción, una capacidad adicional.

Para Marco Langbroek, la estructura cerebral y la integración visual-espacial en los neandertales representa un camino evolutivo alternativo y no una fase incompleta. Langbroek interpreta la utilización de la boca como una tercera mano como un signo de una mayor capacidad de virtualización espacial y del movimiento, ya que el trabajo manual cercano a la boca se efectúa con un menor control visual. El sustrato neural de esta superioridad neandertal podría estar en el mayor desarrollo de los lóbulos occipitales. Muchas de las manifestaciones del HAM que conocemos como "comportamiento moderno", como el arte, los ornamentos, los símbolos o la estructuración espacial, son elementos físicos y visuales que los neandertales no precisaban porque estructuraban su mundo de una forma altamente virtual, fluida y centrada posiblemente en sus propios cuerpos.

Frederick L. Coolidge recuerda que el HAM es más derivado que el neandertal y por ello las diferencias en la integración visual-espacial no se deben a una ineficiente coordinación de cuerpo y cerebro en el neandertal sino que serían exaptaciones en el HAM relacionadas con unos lóbulos parietales expandidos. Estas exaptaciones podrían estar asociadas con un mayor nivel de abstracción, razonamiento matemático y económico más complejo y mayor autoconciencia.

Manuel Martín-Loeches añade al modelo un componente adicional: el sistema corticoespinal y la arquitectura neural necesaria para el control motor fino. Precisa que las funciones interpretativas sobre el aumento del lóbulo parietal son en la actualidad muy especulativas, debiendo de ser tomadas de forma provisional.

Thomas Wynn opina que la integración visuo-espacial es uno de los dominios cognitivos en que los seres humanos tienen un claro desarrollo evolutivo. Así lo aprecia en la creación del Achelense o en la tecnología Levallois uno de los procedimientos más difíciles de dominar por su complejidad dentro de la tecnología lítica. El mismo enmangamiento de diversos útiles demuestra que la integración visuo-espacial es un avance evolutivo muy antiguo.

Nota de prensa del IPHES
Comentarios de Ángel Rivera
Emiliano Bruner y Atsushi Iriki: Extending mind, visuospatial integration, and the evolution of the parietal lobes in the human genus (2015)

El Journal of Anthropological Sciences (JASs) publica (2015) un segundo foro sobre las implicaciones de la utilización de los dientes y la boca por parte de los neandertales como una tercera mano.

Karenleigh A. Overmann apunta que tras la liberación de las manos por la bipedación, el uso de herramientas produjo nuevos cambios en la conducta, el cuerpo y el cerebro. Es posible que la diferencia entre sapiens y neandertales no consista en la coordinación mano-ojo en sí, ya que los neandertales demostraron gran habilidad a este respecto, sino quizá en una adaptación más intensa del uso de la mano por parte de H. sapiens.

Enza E. Spinapolice considera que la hipótesis de Bruner y Lozano (2014) excita una batería de preguntas:
  • ¿Como encaja este modelo con las actividades de caza con puntas líticas? ¿Los neandertales eran menos precisos en los lanzamientos? ¿cómo se articula con los estudios sobre el movimiento de los hombros?
  • La abundancia en la producción de puntas y herramientas enmangadas en la MSA, ¿está ligada a un nuevo estadio en la evolución del cerebro?
  • Si la boca se utiliza para la alimentación, para la comunicación y como herramienta, ¿hay una jerarquía de utilización? El uso como herramienta, ¿puede perjudicar la comunicación?
Joseba Rios-Garaizar considera que la elaboración de herramientas mediante la técnica Levallois, la obtención de microlitos y el uso de proyectiles avalan una buena coordinación visoespacial en los neandertales. El patrón de desgaste de los incisivos observado en los neandertales, podría deberse a una carencia tecnológica o al comportamiento de colaboración en el desarrollo de tareas concretas, o formas específicas de preparación y consumo de alimentos.

Para Ariane Burke, de ser verdadera la hipótesis de Bruner y Lozano, los cambios estructurales en el cerebro mejorado del HAM pudieron facilitar la extensión de las redes sociales. Esto, a su vez, pudo fomentar la dispersión humana. Desde un punto de vista filogenético, el diferente comportamiento de neandertales y HAM puede ser el resultado de cambios genéticos y estructurales, pero de acuerdo con el efecto Baldwin, las diferentes habilidades visuoespaciales pueden haber sido el resultado de diferentes comportamientos, estilos de vida, y organización sociocultural.

Carlos Lorenzo señala que el uso de la boca como una tercera mano no pudo deberse a la morfología de la mano de los neandertales que muestra solo sutiles diferencias con la del HAM.

Duilio Garofoli aborda las hipótesis de Bruner y Lozano y de Langbroek desde un punto de vista epistemológico y concluye que, pese a estar enfrentadas, ambas posiciones explican el actual conocimiento sobre los neandertales. El enfoque de Bruner y Lozano no cumple los requisitos epistémicos y sus conclusiones son problemáticas.

En el último artículo del foro, Emiliano Bruner y Marina Lozano responden a los comentarios anteriores.
La ampliación del espacio cognitivo en el eje filogenético

domingo, 14 de junio de 2015

Dataciones de Mughr el-Hamamah marcan el inicio de sociedades más complejas en el PS.

Mughr el-Hamamah. Puntas líticas a partir de un técnica prismática de hoja (izquierda y centro) y punta de hueso o aguja (derecha).
Mughr el-Hamamah o Cueva de las Palomas, es un complejo de cuevas en el norte de Jordania, que domina el valle del río Jordán, en una afloramiento de piedra caliza frente a las montañas de Nablus en Cisjordania.

Desde 2010, está excavando en las cuevas un equipo de la Universidad de Emory. Los principales hallazgos confirmaron una riqueza excepcional  en artefactos del Paleolítico Superior Inicial (hace ca 50-35 ka, uno de los yacimientos más antiguos del PS en la región, solo por detrás de Kebara). Los artefactos recuperados incluyen raspadores de sílex, buriles, cuchillas, y algunos puntas de sílex retocadas. También se encontraron fragmentos de puntas de hueso, agujas, algunas conchas marinas (una de ellas perforada), y algunos dientes humanos aislados. El excelente estado de conservación de restos botánicos carbonizados permite la datación del sitio y la reconstrucción del ambiente antiguo, incluyendo las tecnologías de recolección y procesamiento de alimentos vegetales.

Mughr el-Hamamah. Dataciones.
Aaron Jonas Stutz, John J. Shea, Jason A. Rech, Jeffrey S. Pigati, Jim Wilson, Miriam Belmaker, Rosa María Albert, Trina Arpin, Dan Cabanes, Jamie L. Clark, Gedeón Hartman, Fuad Hourani, Chantel E. White y Liv Nilsson Stutz presentan las dataciones por radiocarbono AMS de nueve muestras de carbón vegetal correspondientes a la misma capa de ocupación. La mayor parte de las dataciones están entre hace 45-39 ka cal.
Los artefactos líticos recuperados en Mughr el-Hamamah revelan importantes diferencias con otros yacimientos contemporáneos de la región.  La rica variedad, muestra una mezcla de técnicas e indica una división del trabajo (caza, recolección, producción lítica, procesamiento de alimentos...) o producción en cadena que puede haber sido parte de la emergencia de estructuras sociales más grandes y más organizadas. 
  • Se produjeron grandes cantidades de hojas muy estandarizadas para cuchillos, y para enmangamiento en lanzas, utilizando una técnica que minimizaba el desperdicio. 
  • Los artefactos también incluyen herramientas de raspado para enmangamiento, probablemente utilizadas para trabajar la madera y el cuero de los animales. 
  • Para la fabricación de otras herramientas se utilizó la técnica Levallois. 
  • Se han identificado cientos de lascas básicas elaboradas a partir del golpeo de una roca sobre un yunque de piedra, una tecnología antigua y sencilla. Las diminutas escamas afiladas resultantes pudieron haber servido como implementos desechables para una variedad de propósitos.
Levante Mediterráneo. Donde se juntan los caminos y las especies