miércoles, 4 de septiembre de 2019

Australopithecus anamensis

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Cráneo MRD-VP-1/1. Foto de Dale Omori. Cleveland Museum of Natural History

Australopithecus anamensis M. Leakey et al (1995).

  • Holotipo. KNM-KP 29281. Mandíbula inferior con todos los dientes, en la que falta la rama ascendente. 4 Ma. Descubierta por Peter Nzube (1994). Fragmento de hueso temporal asociado. Perteneció a un individuo femenino de pequeño tamaño. Se asemeja, por su tamaño y su ancho, a la de los monos del Mioceno. Los dientes están más alineados y paralelos que en A. afarensis. En vista lateral el frente de la mandíbula se encuentra marcadamente retraído y en vista oclusal (desde arriba) se observa un torus interno muy desarrollado y elongado posteriormente.
KNM-KP 29281, mandíbula en vista oclusal (superior izquierda), lateral derecha (superior derecha) y medial (centro a la derecha). En la parte inferior, el temporal en vista inferior (abajo a la izquierda) y lateral (abajo a la derecha). (Leakey, et al. 1995)
  • Yacimientos.
    • Kanapoi, entre los ríos Kalabata y Kakurio, suroeste del Lago Turkana, Koobi Fora, Norte de Kenia.
    • Allia Bay, este del Lago Turkana.
    • Woranso-Mille (WORMIL), Afar. Etiopía. Distintas áreas: Am-Ado (AMA), Aralee Issie (ARI), Mesgid Dora (MSD)  Makah Mera (MKM) y Miro Dora (MRD).
    • Middle Awash, nordeste de Etiopía. 
    • Se ha reportado la presencia en Ngorongoro (Tanzania) de huellas de un ser bípedo, datadas en hace 3,7 Ma.

4,19-3,72 Ma.
Anam significa lago en la lengua de Turkana.
El primer fósil correspondiente a esta especie fue encontrado en 1965 por Bryan Patersson en la localidad de Kanapoi (Kenia).
Los hallazgos sugieren la existencia de al menos cuatro poblaciones sucesivas en el tiempo pero alopátridas (Woranso-Mille, Allia Bay, Asa Issie y Kanapoi) con morfologías craneal y dental diferenciadas (Haile-Selassie et al, 2019).

Hallazgos

Kanapoi

56 fósiles de 47 individuos (4 mandíbulas de adulto, un maxilar de adulto y dientes deciduos y permanentes; fragmento de húmero, capitate, fragmento proximal de falange de la mano y porciones proximal y distal asociadas de una tibia).
  1. KNM-KP 271  Homínido de Kanapoi. Primer resto descubierto de la especie, por Bryan Patterson en 1965. Fragmento distal de húmero izquierdo de 4 Ma. Se asemeja morfológicamente al de Homo por lo que se dudó en su asignación.  
  2. KNM-KP 29281 Holotipo.
  3. KNM-KP 29282 LM1 o M2.
  4. KNM-KP 29283 Maxilar. Las grandes raíces de los caninos condicionan la morfología alrededor de los orificios nasales.
  5. KNM-KP 29284 RC & RP3 germinales 
  6. KNM-KP 29285 Descubierto por Kamoya Kimeu. (1994). Tibia a la que le ha desaparecido su porción media de 4,1 Ma. Claros indicios de bipedación, la más temprana evidencia en los australopitecinos. Los cóndilos proximales de la tibia son cóncavos como en los humanos. La porción distal de la tibia presenta un engrosamiento óseo que actuaría como una estructura que absorbería el impacto de la locomoción bípeda. 
  7. KNM-KP 29286 Fragmentos de mandíbula y dentición asociada (RI1, L & RI2-M3) 
  8. KNM-KP 29287 Mandíbula sin dientes.
  9. KNM-KP 30498 L & R fragmentos maxilares y dentición asociada.
  10. KNM-KP 30500 Fragmentos mandibulares y dentición asociada.
  11. KNM-KP 30502 Fragmentos de dientes asociados a mandíbula.
  12. KNM-KP 30503 Falange proximal de una mano.
  13. KNM-KP 30505 Parcial M germinal.
  14. KNM-KP 30942 5 fragmentos de diente.
  15. KNM-KP 31712 Mandíbula juvenil y fragmentos dentales asociados. 2,8 años en el momento de la muerte (Smith et al, 2015).
  16. KNM-KP 31713 Mandíbula con fragmentos de diente.
  17. KNM-KP 31714 Ldm2.
  18. KNM-KP 31715 LM1 o M2 fragmentario y otros dos fragmentos de diente.
  19. KNM-KP 31716 P3 o P4 fragmento y C/ fragmentos.
  20. KNM-KP 31717 LM3, RM3 & LM2 fragmentos.
  21. KNM-KP 31718 R Mandibular fragmento (M2–3).
  22. KNM-KP 31719 I1.
  23. KNM-KP 31720 Fragmento M maxilar.
  24. KNM-KP 31721 RM2 & M3 coronas parciales.
  25. KNM-KP 31723 RM3.
  26. KNM-KP 31724 L capitate.
  27. KNM-KP 31726 RP4.
  28. KNM-KP 31727 RC.
  29. KNM-KP 31728 LM1.
  30. KNM-KP 31729 Rdm2.
  31. KNM-KP 31730 LM2 & RP3.
  32. KNM-KP 31732 Fragmentos de diente.
  33. KNM-KP 34725 Fragmentos de cráneo y dentición juvenil asociada. 3,63-4,25 años en el momento de la muerte. (Smith et al, 2015).
  34. KNM-KP 35838 LM3.
  35. KNM KP 35839 Asociados LI1, RC & LP3.
  36. KNM-KP 35840 LM3 & maxilar M fragmentos.
  37. KNM-KP 35841 M corona.
  38. KNM-KP 35842 R maxilar M.
  39. KNM-KP 35844 M fragmento.
  40. KNM-KP 35845 M fragmento.
  41. KNM-KP 35847 LM2.
  42. KNM-KP 35850 Maxilar M fragmento.
  43. KNM-KP 35851 LM2 o M3 fragmento.
  44. KNM-KP 35852 LC.
  45. KNM-KP 37522 L mandibular molar.
  46. KNM-KP 37523 M fragmento.
  47. KNM-KP 37524 Fragmentos de diente.
  48. KNM-KP 47951 – inferior; LC1-P3, RP3–4, dos fragmentos de diente.
  49. KNM-KP 47952 – superior; LI1−2, LC1, frgmento de RI1
  50. KNM-KP 47953 – inferior; RC1-M1, RM3, LC1, LM3
  51. KNM-KP 47954 – superior; RP3
  52. KNM-KP 47955 – inferior; LM1
  53. KNM-KP 47956 – Mandíbula parcial izquierda
  54. KNM-KP 47957 – inferior; LM3 germinal
  55. KNM-KP 49388 – superior; LP4
  56. KNM-KP 52120 – superior; LM2

Allia Bay

Meave Leakey. 31 fósiles (fragmento mandibular de adulto, dos maxilares fragmentarios de adulto y dientes deciduos y permanentes). Datados en 3,9 Ma.
  1. KNM-ER 7727 LM2 
  2. KNM-ER 20419 L radio 
  3. KNM-ER 20420 LM2 
  4. KNM-ER 20421 RM3 
  5. KNM-ER 20422 LM1 
  6. KNM-ER 20423 LM2 
  7. KNM-ER 20427 LM1
  8. KNM-ER 20428 LM3 
  9. KNM-ER 20432 L mandibular fragmento (P3–4). P3 y caninos inferiores más parecidos a los de afarensis. 
  10. KNM-ER 22683 LP4 
  11. KNM-ER 24148 Ldm2 
  12. KNM-ER 30200 L maxilar fragmento (M1–2, parxial M3) 
  13. KNM-ER 30201 LM1 
  14. KNM-ER 30202 RIl 
  15. KNM-ER 30731 RC 
  16. KNM-ER 30744 RC 
  17. KNM-ER 30745 L maxilar fragmento (parcial C, P3–M1, parcial M2, M3). Ver vídeo.
  18. KNM-ER 30747 LP4 
  19. KNM-ER 30748 L maxilar M fragmento
  20. KNM-ER 30749 19 LM1 
  21. KNM-ER 30750 RC 
  22. KNM-ER 35228 RP4 
  23. KNM-ER 35229 L mandibular M fragmento
  24. KNM-ER 35230 M fragmento
  25. KNM-ER 35231 RM1 o M2 
  26. KNM-ER 35232 LM1 
  27. KNM-ER 35233 LM2 
  28. KNM-ER 25234 LP3 
  29. KNM-ER 35235 LM2 
  30. KNM-ER 35236 LM3 
  31. KNM-ER 35238 RM1 

Sibilot Hill. 

A unos 20 km de Allia Bay. Fragmentos de un radio de adulto, atribuidos a la especie en base a su datación.

Localización de Woranso-Mille

Woranso-Mille (WORMIL)

Descubierto en 2004. Estudiado por Haile Selassie. 55 restos, la mayoría dientes aislados. Datado en 3,87-3,7 Ma. La fauna asociada sugiere un ambiente cerrado de bosques de ribera rivera y agua abundante.
  1. MSD-VP-5/16. Mandíbula izquierda bien preservada con M1-2, rota anteriormente al nivel de I2. Fue hallada en 2006. Carece de ramus ascendente. Probablemente perteneció a una hembra de tamaño comparable a A.L. 128-23. M1-2 son grandes en relación al tamaño corporal. Comparte con afarensis una serie de características como un corpus robusto, un hueco en el corpus lateral y una sínfisis más vertical. 
  2. MSD-VP-5/50. Mandíbula izquierda con P3-M3. Preservada parte del ramus ascendente. Hallada en 2009. Menos parecido a afarensis. La altura y robustez del corpus a la altura de M1 están fuera de los rangos tanto de anamensis como de afarensis (algo menos robusta). 
  3. ARI-VP-1/190. Canino inferior deciduo, similar al de afarensis en la morfología de su corona. Raíz más larga y relieve lingual más corto que lo usual en anamensis. 
  4. ARI-VP-2/95. P3 con morfología oclusal similar a afarensis.
  5. En la localidad de Miro Dora se halló en 2016 un cráneo fósil identificado como MRD-VP-1/1 (Haile Selassie et al, 2019). El primer fragmento –la mandíbula superior– fue hallado por Ali Bereino, un trabajador. Una investigación adicional del área propició la recuperación del resto del cráneo. Se trata del único cráneo conocido de la especie y se ha datado en 3,8 Ma. Los caracteres craneales y el tamaño del canino indican que perteneció a un macho adulto. El yacimiento formaba parte de un pequeño delta de un río parecido al actual río Mille, que también procedía del altiplano etíope, pero que desembocaba en un lago de unos cinco a ocho metros de profundidad, con una cierta salinidad. Los restos de polen y biomarcadores indican que la vegetación era variada. Más lejos debieron de existir hábitats abiertos (Saylor et al, 2019).

Middle Awash

Con una datación de hace ca 4,2 Ma, se recuperaron en Assa Issie, 2ª localidad (2000-2002) los restos axiales de Australopithecus más antiguos conocidos (siete vértebras). El atlas, o primera vértebra cervical (C1), es similar en tamaño a la de Homo sapiens, con sinapomorfias en las facetas articulares y procesos transversales. La ausencia de un tubérculo retroglenoide sugiere que, como en Homo, A. anamensis carecía del músculo atlantoclavicularis, lo que resulta en una capacidad reducida para trepar en comparación con los grandes simios. El T1 es derivado en forma y tamaño, como en Homo, con superficies epifisarias de cuerpo vertebral agrandadas para mitigar las cargas compresivas de gran magnitud de la bipedalidad a tiempo completo. La faceta costal completa es diferente al patrón los grandes simios existentes y representa la evidencia más antigua del patrón univertebral derivado en Hominini. Meyer y Williams, 2019.

Otros

La asignación a anamensis de los siguientes restos se debe solo a que su datación es anterior a 3,7 Ma.
  • BEL-VP-1/1. Frontal de Belohdeli (Asfaw 1987). Datado en hace 3,9 Ma.
  • Dientes de Fejej (Fleagle et al 1991; Kappleman et al.1996; Grine et al 2006; Carol V. Ward, 2014). Datados en 4,2-4 Ma.
  • Diente y fragmento de fémur de Galili (Haile-Selassie & Asfaw 2000; Macchiarelli et al 2004; Viola et al 2008).

Morfología

Se caracterizan por una presencia simultánea de rasgos primitivos (cráneo) y derivados (poscráneo) que han confirmado que la evolución dentro de los homínidos se produjo durante el Plioceno en forma de mosaico y en todo caso, antes en el aparato locomotor que en el cerebro. La locomoción bípeda se encuentra en un estado incipiente.

Los restos de las extremidades superiores son similares a los de Au. afarensis (con una morfología similar a la de los primates arbóreos), pero la tibia tiene rasgos asociados con la bipedia.

La muestra de Allia Bay es más parecida a afarensis en varios detalles morfológicos, destacando ER 20432.
Los dientes de la muestra de Woranso-Mille muestran un mosaico de caracteres típicos de anamensis junto con otros de afarensis. La dentición es menos primate que la de ramidus. Los P4 mandibulartes son más similares a afaremsis, sin embargo, algunos ejemplares muestran rasgos distintivos en la corona: una esquina distolingual extremadamente abultada, asociada con un talónido relativamente grande y una corona mesiodistalmente alargada. Esta morfología única se acompaña de una forma de la raíz que es diferente de las identificadas previamente (Yohannes Haile-Selassie y Stephanie M. Melillo, 2014).
Son rasgos avanzados el mayor tamaño de los poscaninos, con premolares oclusalmente más complejos y esmalte dental más grueso. Los caninos son más pequeños que los de Ardipithecus ramidus y su desgaste es menos simiesco que en los antiguos homínidos conocidos.
En lo demás, los rasgos son bastante primitivos.
  • 60-45 kg. Este rango de variación indica un dimorfismo extremo.
  • El cráneo MRD tiene una cresta sagital bien desarrollada y una cara robusta, larga y prognática. Capacidad craneal 365–370 cc, similar a S. tchadensis y más baja que la de cualquier individuo conocido de A. afarensis.
  • Orificios auditivos pequeños y elípticos como en los grandes simios actuales.
  • Esmaltes gruesos (1,5-2 cm). El desgaste de las coronas presenta fuerte inclinación, mientras que en el resto de los australopitecos es plano. La masticación se produce con movimientos más verticales de la mandíbula. Mandíbula algo menos robusta que en afarensis, con arcada dental estrecha de hileras paralelas. Sínfisis mandibular muy inclinada hacia atrás y dentición en forma de U, como en los chimpancés. Engrosamiento del esmalte, con una dentición anterior reducida. Paladar estrecho y poco profundo. Apertura nasal redondeada y ligeramente unida hacia el maxilar, mientras que en afarensis la apertura está más separada y presenta una prominente cresta lateral.
    • Incisivos laterales inferiores relativamente más grandes que los de afarensis.
    • Caninos grandes, asimétricos y plantados en raíces largas y robustas. Raíces de los caninos superiores implantadas verticalmente, lo que sugiere un rostro moderadamente inclinado hacia atrás. Caninos mandibulares estrechos y asimétricos. Raíz de canino más grande del registro homínido.
    • Complejo canino/premolar: Morfología característica de los homínidos tempranos con corona canina baja, pero con un diente más afilado mesiodistalmente que en A. afarensis y con unas raíces de los caninos más grandes y probablemente dimórficas, lo que sugiere una diferencia en la función adaptativa canina entre A. anamensis y A. afarensis.
    • Primer premolar inferior P3 con dos raíces bien separadas y una corona muy asimétrica, con una cúspide, como en los simios antropoides.
    • Esta especie aporta la primera evidencia de incremento en el tamaño de los molares, que se asocia con el consumo de alimentos más duros y su vida en la sabana. Grandes molares. Molares superiores M1 y M2 de tamaño comparable.
  • Tibia robusta con superficies articulares parecidas a las humanas. Marcha con la rodilla en extensión y tibia sometida al peso del cuerpo, con menor desgaste de la suspensión. En Kanapoi se recuperaron los extremos superior e inferior de una tibia derecha, que presentan indicios de bipedia: las epífisis tienen mayor cantidad de tejido esponjoso para absorber el mayor peso que un bípedo transmite por las articulaciones de la extremidad inferior; además, la orientación de la epífisis inferior es más similar a la de los humanos. Algunas plesiomorfias, podrían indicar una bipedación todavía incipiente.
  • La articulación del codo, con una fosa olecraneana poco profunda, recuerda la humana. Los huesos de los brazos y manos sugieren adaptaciones a la vida arbórea. 
  • Dimorfismo sexual marcado, mayor que en afarensis, que supone un problema para la catalogación.
  • Las vértebras recuperadas en Assa Issie indican bipedalidad habitual. En contraste con las líneas de evidencia craneodentales, algunos aspectos de la morfología vertebral en A. anamensis parecen más derivados que los de sus descendientes A. afarensis (Meyer y Williams, 2019).
A. anamensis comparación
Algunas diferencias del Australopithecus anamensis con el chimpancé y el ser humano moderno.



Arriba, vistas oclusales de izquierda a derecha, KNM-KP 29281, KNM-KP 29287 y KNM-KP 31713. En la parte inferior, algunas mandíbulas de afarensis: LH 4, AL 123-23, AL 333w-60, AL 266-1, AL 400-1a, AL 277-1 y AL 198-1. Las flechas señalan la inflexión anterolateral de la línea oclusal. En anamensis los caninos están situados anteriormente con respecto a P3 mientras que en afarensis se sitúan medialmente. La barra indica una escala de 0–4 cm. De C. V. Ward et al (2010).

Hábitat

Por la fauna asociada a los hallazgos, sabemos que vivió en un mosaico de hábitats: sabanas arboladas y secas, bosques en galería que bordean los ríos y praderas más abiertas (Ungar et al, 2017). Se trata de un hábitat muy similar al del Australopithecus afarensis.
  • Aralee Issie (ARI) y Mesgid Dora (MSD), en Woranso-Mille, estaban rodeados predominantemente de hábitats abiertos, como matorrales. El análisis de desgaste ha revelado que los ungulados consumían todos los tipos de dieta (hierbas, hojas, frutas) en parecidas proporciones. Los comportamientos locomotores de los bóvidos, deducidos a partir de los astrágalos y falanges recuperados, están asociados con todos los tipos de hábitats. En conjunto, estos resultados sugieren hábitats heterogéneos (mosaicos), con probables áreas de gran densidad de vegetación a lo largo de un paleorío y regiones más abiertas (bosques, pastizales) disponibles lejos del río (Sabrina C. Curran y Yohannes Haile-Selassie, 2016).
Aunque el grosor del esmalte y el aumento de la superficie de masticación sugiere otra cosa, el 90% de la dieta de Australopithecus anamensis estaba constituido por la dieta ancestral de los homínidos: hojas, semillas, cormos y frutas aunque estas últimas en menor medida que afarensis (Wynn, Cerling, Sponheimer et al (2013), una alimentación propia de sabanas arbustivas similar a la de primates actuales como el babuino y el mono verde. Estebaranz et al (2012) apoyan el aumento de la robustez de la dentición y del aparato masticador como caracteres evolucionados respecto a los de Ardipithecus ramidus.

Discusión filogenética

Los Australopithecus se diferencian de los ardipitecinos fundamentalmente en:
·         Los dientes poscaninos, de mayor tamaño y con el esmalte más grueso.
·         Diferente forma del canino superior.
·         Mayor dimorfismo.
·         Locomoción, con mejores adaptaciones a la bipedación.

Desde el descubrimiento se pensó en una posible relación ramidus -> anamensis -> afarensis (White, Suwa y Asfaw, 1995).
  • Leakey et al (1995) aceptan la relación anamensis -> afarensis, mientras que ramidus sería una especie hermana. Ramidus y anamensis ocuparon distintos nichos adaptativos (White, 2009).
  • White (2002) acepta la posibilidad de una relación ramidus -> anamensis, con un cambio anatómico relativamente rápido.
  • anamensis y afarensis son dos cronoespecies (anagénesis)
    • Ward et al (1999)
    • Ward, Leakey y Walker (2001)
    • Kimbel et al (2006) señalan una secuencia temporal anamensis de Kanapoi -> anamensis de Allia Bay -> afarensis de Laetoli -> afarensis de Hadar y consideran que la evolución homínida en este periodo no fue tan ramificada como se pensaba.
Leakey et al (1998) propusieron que
  • O estos homínidos consituían una especie única que fue evolucionando.
  • O que existieron tres especies (ramidus, anamensis y afarensis) con relaciones filogenéticas imprecisas.
    • Skelton y McHenry (1992) advirtieron sobre la existencia de posibles homoplasias en la dentición de estos homínidos (rasgos similares en especies independientes desarrollados para hacer frente a presiones adaptativas similares).
Haile-Selassie et al (2019), consideran que BEL-VP-1/1 e incluso los dientes de Fejej (Ward et al, 2014) deberían clasificarse como A. afarensis por lo que esta especie habría coexistido en el tiempo con A. anamensis.
Adam van Arsdale: Australopithecus anamensis



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domingo, 4 de agosto de 2019

Modo 0: Lomekwiense y Preolduvaiense


stone tools infographic 5-20-15
Primeras tecnologías líticas

Lomekwiense

La fabricación de herramientas está bien documentada en chimpancés, gorilas, orangutanes y ciertos monos. Con la notable excepción de los martillos de piedra usados por los chimpancés para partir nueces, las herramientas de piedras han sido fabricadas por los Hominini.
La primera producción de herramientas de piedra marca el comienzo de un comportamiento innovador que transformó la ecología, los sistemas sociales y la cultura de los Hominini mediante el aprendizaje social de conocimientos y tecnología (Erella Hovers, 2015).
Los conjuntos de Gona (ca 2,6 Ma), eran más perfectos de lo que podía esperarse para una primera experiencia de fabricación lítica. El descubrimiento de los artefactos de Lomekwi 3 validaron la hipótesis de un origen antiguo.

Pulsa para saber más sobre los útiles prehistóricos, sus procesos de fabricación, su evolución y su uso
Localización de Lomekwi 3 (LOM3) y otros sitios arqueológicos al Oeste del Lago Turkana. Harmand et al, 2015.
Sonia Harmand et al (2015), han informado del hallazgo en 2011-2012 en Lomekwi 3 (LOM3), en el lado occidental del lago Turkana, Kenia, de 149 herramientas líticas (120 en superficie, 10 en la ladera y 19 in situ)datadas en 3,3 Ma, 700 ka más antiguas que las conocidas hasta el momento (pero Domínguez-Rodrigo y Alcalá, 2016).
  • 83 núcleos.
  • 35 lascas.
  • 7 elementos pasivos, potenciales yunques.
  • 7 percutores.
  • 3 guijarros trabajados.
  • 2 guijarros divididos.
  • 12 artefactos indeterminados.
Marco cronoestratigráfico de Lomekwi 3. Harmand et al, 2015.
Este hallazgo, junto con el de huesos con marcas de corte datados en hace 3,39 Ma en DIK-55, Dikika (McPherron et al 2010 y Thompson et al 2015, pero Manuel Domínguez-Rodrigo, Travis Rayne Pickering y Henry T. Bunn 2011; Domínguez-Rodrigo y Alcalá, 2016), implica que los fabricantes de las primeras herramientas de piedra posiblemente no fueron Homo y en este caso, el agarre de precisión no fue exclusivo de este género.
  • Estos hallazgos coinciden en geografía y cronología con fósiles atribuidos a Kenyanthropus platyops, mientras que Australopithecus afarensis aparece en el Lower Awash Valley hace 3,39 Ma, en asociación con los huesos con marcas de corte de Dikika. La mandíbula parcial LD 350-1 de Ledi-Geraru es la evidencia más temprana del género Homo, datada en hace 2,8 Ma.
  • Yonatan Sahle, Sireen El Zaatari y Tim D. White (2017) advierten de la posibilidad de que las marcas de corte atribuidas a los homininos arcaicos puedieran ser causadas por cocodrilos.
Estas herramientas no se corresponden con la tecnología olduvaiense, dominada por las lascas:
  • Alrededor del 76% de los hallazgos en LOM3 son núcleos, yunques, martillos y guijarros trabajados, y los principales modos de talla son el percutor pasivo y el bipolar, lo que indica que las actividades principales se asocian con golpes contra yunques, con movimientos similares a lo que realizan los chimpancés para partir nueces, en lugar de tomar el núcleo en la mano, como en el olduvaiense. Se utilizan dos técnicas:
    • El bloque a tallar se mantiene sobre el yunque con una mano mientras la otra utiliza un percutor para obtener las lascas a partir del bloque.
    • Se golpea el bloque a tallar directamente sobre el yunque.
  • Algunos objetos fueron utilizados como yunques o martillos y como núcleos para producir escamas, lo que apunta a variabilidad en la explotación de los recursos.
    • Predominan los núcleos realizados a partir de guijarros de bloques de lava grandes y pesados de origen local. La mayoría de los núcleos fueron obtenidos a partir de una plataforma de golpeo sobre una única superficie, lo que dio como resultado varias extracciones unidireccionales superpuestas y contiguas (explotación parcial unifacial). Unos pocos especímens muestran descamación unifacial multidireccional, mientras que otros muestran descamación bifacial.
    • Las muestras de LOM3 son más grandes y pesadas que las posteriores olduvaienses. 
    • Las escamas son más masivas que las producidas accidentalmente por los chimpancés, pero los yunques y martillos están dentro del rango de tamaño de los utilizados por los chimpancés. A menudo, las lascas se obtuvieron de forma exitosa, pero también son visibles accidentes significativos de talla. La precisión de las percusiones fue ocasionalmente pobremente controlada, como muestran las marcas repetidas causadas por golpes fallidos.
    Por ello los autores sugieren la nueva etiqueta Lomekwiense para referirse a esta primera tecnología lítica, que representa una fase intermedia entre un hipotético uso de herramientas de piedra para golpear con ellas y la talla para obtener lascas.


    Artefactos de LOM 3.
    a. Elemento pasivo, yunque. In situ. 12 kg.
    b. Elemento pasivo, yunque. 4,9 kg.
    Ambos exhiben similares marcas cruzadas de fracturas, aplastamientos e impactos. En a, el daño está localizado en una cara lateral, con las marcas en un plano horizontal. En b, el daño está distribuido a lo largo de la mayor parte del perímetro, sin marcas percusivas en el plano horizontal. En ambos casos, la intensidad de las marcas indica un uso en trabajos pesados.
    c. Núcleo unifacial. 4,74 kg. Técnica bipolar y explotación semiperiférica. El recuadro muestra marcas de aplastamiento en la superficie proximal.
    Harmand et al, 2015
    Artefactos de LOM3.
    a. Elemento pasivo, yunque. Pesado bloque rectangular con una morfología natural que le proporciona estabilidad.
    b. Martillo de piedra que muestra impactos aislados. 3,09 kg.
    c. Martillo de piedra que muestra impactos aislados y una fractura en la terminación.
    Harmand et al, 2015
    Artefactos de LOM3.
    a. Núcleo in situ de 1,85 kg y lasca retocada de 650 g. Núcleo unifacial, percutor pasivo y técnica bipolar. Tanto el núcleo como la lasca muestran marcas de percusión dispersas que indican que las actividades de percusión se realizaron antes de remover la lasca y que el bloque fue utilizado para diferentes propósitos.
    b. Núcleo unifacial in situ, técnica bipolar. 3,45 kg.
    c. Núcleo unifacial. Técnica percutor pasivo. 1,84 kg.
    d. Lascas que muestran cicatrices de remociones previas en la cara dorsal.
    Harmand et al, 2015
    Dibujo sobre material procedente de Gona EG 10 y EG 12.
    1 a 7, núcleos con diferentes tipos de explotación.
    8 a 10, lascas.
    Semaw (2000).

    Preolduvaiense

    La garganta de Olduvai ha dado nombre a la industria lítica olduvaiense (complejo industrial olduvaiense) caracterizada por los pocos golpes necesarios para obtener los útiles: uno solo en ocasiones. El resultado es el de unas herramientas más bien burdas, pero con una tosquedad que engaña. Ni resulta fácil saber dar golpes precisos para obtener los filos cortantes, ni se puede despreciar el filo de las lascas que se desprenden del núcleo cuando se domina la técnica de una forma aceptable. Los artefactos se manufacturaron a partir de rocas que provenían de diferentes lugares a algunos kilómetros de distancia.

    Principales caracteres distintitivos:
    • Principalmente herramientas de corte que pertenecen a procesos de descamación.
      • La frecuencia de martillos y otras herramientas de percusión es extremadamente baja (por ejemplo, Kibunjia 1994; Roche et al, 1999; Semaw 2000; Delagnes y Roche 2005). Los elementos de percusión faltan en Gona, Hadar y LA1 en Turkana Occidental. Cuando se encuentran, como en LA2C, documentan movimientos de percusión directa altamente controlados. Los martillos muestran una alta densidad de cicatrices de impacto en áreas circunscritas, que se produjeron por un uso preciso y recurrente, según hábitos motores estables (Delagnes y Roche 2005).
    • Conocimiento avanzado de la mecánica de la fractura de piedra
    • Percusión directa, rara vez percusión bipolar.
    • Está escasamente documentada la percusión dedicada a actividades distintas de la talla.
    El surgimiento de la manufactura lítica pudo estar asociado con la aridez y el aumento de espacios abiertos, aunque luego se extendiera su uso a todo tipo de hábitats. Las ventajas de esta innovación tuvieron que ser mayores que el coste de obtención y transporte. Debió de ser esencial el acceso a los recursos nutritivos en el interior de los huesos o en el encéfalo, con revestimiento óseo y la ampliación del repertorio de plantas consumibles. Las condiciones debieron favorecer estrategias sociales consistentes en el transporte de carcasas y herramientas a determinados puntos del paisaje, ya sea un campamento central o múltiples lugares de forrajeo (Potts, 2013).

    Los primeros sistemas técnicos humanos, datados en más de 2 Ma, muy simples se hallaron en los siguientes yacimientos:

    Yacimientos etíopes.

    Formación Hadar, Middle Awash (Etiopía).

    Los primeros hallazgos de Gona se produjeron al principo de los 1970 (Johanson et al. 1978, 1982). Al este del río Kada Gona aparecieron dispersiones de baja densidad de artefactos superficiales (Corvinus 1976; Corvinus y Roche 1976, 1980; Roche y Tiercelin 1977, 1980). Las excavaciones posteriores en West Gona permitieron descubrir artefactos in situ de baja densidad (Harris 1983; Harris y Semaw 1989). Las excavaciones sistemáticas y los análisis geocronológicos comenzaron en 1992–1994. Más localidades a lo largo de los ríos Kada y Ounda Gona produjeron artefactos de superficie e in situ, en su mayoría recuperados de EG10, EG12, y OGS-7. EG10 y EG12 produjeron altas densidades de artefactos de piedra sin huesos asociados (Semaw 2006). OGS-7 es el único sitio, y el más antiguo, donde se descubrieron artefactos con huesos fósiles, algunos de los cuales posiblemente muestran modificaciones humanas (Semaw et al. 2003). Huesos modificados de una edad similar que muestran marcas de corte y percusión hechas por herramientas de piedra fueron descubiertos en Bouri en el Medio Awash, pero sin ningún artefacto asociado (de Heinzelin et al. 1999). Los tres conjuntos líticos están mínimamente perturbados. Se centran exclusivamente en la producción de escamas pequeñas y medianas a partir de un alto grado de selectividad de la materia prima, basada en el tipo de roca, los fenocristales y la masa de fondo (Stout et al. 2005).
    La técnica de tallado es percusión directa con martillo duro, sin evidencia de técnicas bipolares, de yunque o de lanzamiento. Se observaron cinco métodos de descamación: unifacial simple, unifacial centrípeto, unidireccional, bifacial parcial y multifacial irregular. Sin embargo, el conjunto EG10-12 está dominado por núcleos unifaciales. En OGS-7, los núcleos son bifaciales o multifaciales, con un mayor número de cicatrices en escamas que indican una reducción relativamente intensa. Según Stout et al. (2010), aunque no se puede descartar la existencia de distintas tradiciones tecnoculturales, esta variabilidad ha sido interpretada como posiblemente originada por la diversidad ambiental. OGS-7 se ubica en un banco de canal o margen de canal, mientras que tanto EG-10 como EG-12 se localizan en una llanura de inundación (Stout et al. 2010).

    En Hadar, A.L. 666 produjo un conjunto lítico muy restringido de escamas y fragmentos angulares, y representa la co-ocurrencia espaciotemporal más antigua de herramientas, fauna y Homo.
    En A.L. 894, se descubrieron unos pocos cientos de fragmentos de huesos y varios miles de artefactos líticos en los depósitos de arcilla limosa de la llanura de inundación de una corriente de baja energía. La fauna de roedores proporciona evidencia importante de un cambio de fauna entre 3,2 Ma y 2,4 Ma. Este cambio documenta la aridez creciente, pero no un cambio dramático en el paleoambiente local. Este cambio coincide también con la extinción local de Australopithecus afarensis y la aparición del género Homo en Hadar.
    El conjunto lítico representa posiblemente el palimpsesto de varias ocupaciones. La interpretación tafonómica del conjunto de huesos bien conservados muestra la falta de asociación funcional entre los artefactos y los huesos, lo que subraya la complejidad de los procesos de formación del sitio (Domínguez-Rodrigo y Martínez-Navarro 2012). Sin embargo, las numerosas modificaciones entre los elementos líticos sugieren que el entierro fue relativamente rápido y con una perturbación geológica mínima (Hovers 2009). La mayoría de los artefactos son escamas completas o rotas (83%), con núcleos en números pequeños (1%). Los fragmentos angulares forman la parte restante del ensamblaje. En lugar de vincularse a escamas antrópicas, bien podrían haber sido el resultado de mecanismos de post-deposición (Hovers 2003).
    Se utilizaron como materias primas rocas volcánicas, principalmente riolita, basalto y traquita. El tamaño de los guijarros sugiere transporte desde una fuente ubicada al menos a varios metros de distancia. Fueron seleccionados con precisión en el conglomerado cercano, especialmente en el caso de las riolitas. Sin embargo, en A.L. 666, las rocas son más homogéneas y de grano más fino que en A.L. 894. También se explotaron el cuarzo y el chert. No se puede descartar el transporte desde una fuente desconocida. Estos patrones sugieren no solo la selectividad, sino también posiblemente la búsqueda de materias primas de la mejor calidad. Además, algunos guijarros se importaron al sitio parcialmente decorticados, después de que los perceptores los probaran en la fuente (Goldman-Neuman y Hovers 2009, 2012). La descamación en A.L. 894 fue principalmente unipolar, mientras que en A.L. 666 se documentó la descamación bipolar para la explotación de cuarzo y quert. Las cicatrices revelan errores de talla e intentos de rectificado mediante giro de los núcleos (Hovers 2009; Goldman-Neuman y Hovers 2012).

    YACIMIENTO
    DATACIÓN
    OBJETOS
    MATERIAL
    ASOCIACIONES
    OBSERVACIONES
    Kada Hadar. Kada Gona 2.3.4
    2,6 Ma
    15
    traquita y basalto

    Recuperados en la segunda mitad de los setenta.
    Kada Hadar. Kada Gona EG10
    2,6-2,52 Ma
    2.236 en excavación de 13 m2
    traquita y riolita, local


    Kada Hadar. Kada Gona EG12
    2,6-2,52 Ma
    309 en superficie y 444 en excavación de 8 m2
    traquitay riolita, local


    Ounda Gona OGS6 y OGS7
    2,6 Ma
    200 en superficie y 500 en excavación de 2,6 m2
    materiales volcánicos vítreos y afanitas de gran calidad, local y no local
    Fauna.
    Conjunto con trazas de despiece más antiguo conocido
    Localidad AL666
    2,33 Ma
    224
    Basalto y chert. Local y no local
    Homo habilis y herbívoros
    Trazas de despedazamiento

    YACIMIENTO
    CADENA OPERATIVA
    Kada Hadar. Kada Gona 2.3.4
    4 cantos unifaciales. Dos de ellos presentan las extracciones en el lateral del eje mayor.
    2 cantos bifaciales.
    3 poliedros parciales con extracciones en la dirección de la anchura.
    2 núcleos.
    Kada Hadar. Kada Gona EG10
    En su mayor parte, bases positivas unifaciales y fragmentos. Nucleos, lascas, escombro, martillos. Sin retocar.
    Kada Hadar. Kada Gona EG12
    En su mayor parte, bases positivas unifaciales y fragmentos. Nucleos, lascas, escombro, martillos. Sin retocar.
    Ounda Gona OGS6 y OGS7
    Peso importante de restos de talla. Lascas, núcleos muy agotados, escombros. 
    Localidad AL666
    La mayoría son bases positivas.
    3 choppers transversales bifaciales recogidos en superficie.
    1 núcleo recogido en excavación, con levantamientos desde diferentes plataformas de percusión.

    Además:

    • Kada Gona EG 13: Un hueso con marcas de corte.
    • Kada Gona WG 9: Dos huesos con marcas de corte.
    • Localidad AL849: 2,4-2,3 Ma. 20 m2. Homo habilis. 4.828 objetos de material local, a partir de método unifacial a mano alzada.
    Gona: Kimbel et al (1996). Semaw et al (1997, 2002, 2003). Domínguez-Rodrigo et al (2005). Stout et al (2005, 2010). Semaw, 2006.
    Hadar: Hovers (2003, 2009) Goldman-Neuman y Hovers (2009, 2012).

    Formación Omo-Shungura (Etiopía).

    De acuerdo con la descripción tipológica de Chavaillon (1976), la colección de Omo está compuesta de ragmentos, escamas y núcleos de cuarzo de pequeño tamaño y de desechos abundantes. Estos últimos se consideraron como residuos naturales, desprendidos durante la descamación, o como fragmentos de piedra de martillo producidos por percusión intensa. Debido a la falta de tipos líticos definidos en Olduvai, Chavaillon (1976) introdujo el término “Shungura facies” para las industrias de Omo.
    Howell et al. (1987) discutieron el contexto y la posición estratigráfica de Omo 71 y Omo 84, los dos sitios pertenecientes al Miembro E. Más tarde, de la Torre (2004) cuestionó la evidencia de intencionalidad en los artefactos interpretándolos como ensamblajes naturales. Esto se confirmó durante una investigación reciente en la Formación Shungura (Delagnes et al. 2011).
    En el miembro F, se descubrieron cinco sitios arqueológicos, en particular FtJi 1, 2, 5, Omo 57 y Omo 123. Merrick y Merrick (1976) los dividieron en sitios en posición primaria (FtJi 2 y Omo 123), y sitios en contexto secundario del canal fluvial (FtJi 1, 5 y Omo 57). De acuerdo con la descripción disponible, las industrias de cuarzo de FtJi 1, 2 y 5 incluyen pocas escamas enteras y rotas y un alto número de fragmentos angulares (Merrick y Merrick 1976). Según Chavaillon (1976), además de escamas y fragmentos angulares, los ensamblajes Omo 57 y 123 también contenían núcleos. Esto fue confirmado por de la Torre (2004), quien señaló, sin embargo, que muchos de los llamados artefactos en realidad son objetos no trabajados. Reconoció la explotación unidireccional unifacial sistemática de los núcleos y, en ocasiones, incluso una rotación destinada a aprovechar al máximo las superficies de talla. Dado que las escamas muestran extirpaciones previas de la cara dorsal, se desprendió de los núcleos más de una serie de escamas. Sin embargo, el pequeño tamaño de los guijarros de cuarzo angular utilizados como positivos no permitió una alta productividad de la escama. Los ángulos naturales y las superficies disponibles se utilizan hasta el agotamiento, sin ningún intento de rejuvenecimiento. A pesar del pequeño tamaño de los positivos, fue ampliamente utilizado el martillo directamente y la técnica bipolar se adoptó solo en dos casos. Se registran muy pocos accidentes de talla, lo que sugiere cierto control de la fuerza utilizada para impactar los núcleos (de la Torre 2004).
    Las nuevas investigaciones en la Formación Shungura (Boisserie et al. 2008, 2010; Delagnes et al. 2011) permitieron descubrir varias localidades nuevas en el Miembro F, desde pequeñas concentraciones con pocas piezas hasta sitios con abundante material. Los artefactos son casi exclusivamente escamas y fragmentos de cuarzo. Los estudios sistemáticos demostraron que los guijarros de cuarzo disponibles en los paleocanales cerca de los sitios arqueológicos no superan en número a ningún otro tipo de roca, como lavas, granitos y rocas criptocristalinas. Viceversa, el cuarzo domina en las colecciones arqueológicas. Esto implica una selección deliberada (Delagnes et al. 2011).

    YACIMIENTO
    DATACIÓN
    OBJETOS
    MATERIAL
    ASOCIACIONES
    OBSERVACIONES
    Omo 57.
    2,36-2,34 Ma
    223. De ellos, 30 en excavación
    Cuarzo. Escasa presencia de calcedonia y cuarcita
    Restos óseos.
    Homo sp.
    Guijarros angulares de pequeño tamaño
    Omo 57.
    FtJi-5
    2,36-2,34 Ma
    24 in-situ y 77 en superficie
    Cuarzo.

    Arrastre de materiales por el curso fluvial.
    Intervención antrópica sucesiva con intervalos temporales cortos.
    Omo 84.
    2,36-2,34 Ma
    200 in situ y 90 en superficie
    Cuarzo.


    Omo 71
    2,36-2,34 Ma
    24
    Cuarzo.


    Omo 123.
    2,36-2,34 Ma
    1.314
    Cuarzo. Local.
    Restos óseos raros.
    Paranthropus aethiopicus
    Guijarros angulares de pequeño tamaño
    Omo 204. FtJj-1
    2,36-2,34 Ma
    375 in-situ agrupados en seis pequeños agregados densamente concentrados. Otros 270 en superficie.
    Cuarzo.
    7 objetos de chert y 2 de lava.
    Restos óseos.


    Omo 396. FtJj-2
    2,36-2,34 Ma
    224 instrumentos in-situ y 131 en superficie.
    Cuarzo.
    1 objeto de lava.

    El cuarzo tuvo que ser intoducido por los hominini. Fue propuesto como lugar de ocupación.

    YACIMIENTO
    CADENA OPERATIVA
    Omo 57.
    Mayoría de pequeños fragmentos. Pocas lascas, núcleos y fragmentos de núcleo. 
    Método unifacial unidireccional.Mano alzada.
    0,8% de retocados.
    Omo 57. FtJi-5
    Mayoría de fragmentos angulares. Pocas lascas estrechas.
    3 núcleos hallados en superficie.
    Omo 84.
    72 fragmentos angulares.
    66 lascas, la mitad, completas.
    Fragmentos de núcleos.
    Muy pocos objetos retocados
    Omo 71.
    Fue tallado un canto de pequeñas dimensiones, levantado cinco lascas en las dos caras y convirtiéndolo en un chopper.
    Omo 123.
    En su mayoría, fragmentos angulares y bases positivas.
    12 núcleos in-situ y 11 en superficie. Método bipolar en dos núcleos.
    Método unifacial unidireccional.
    Omo 204. FtJi-1
    En su mayoría, pequeños fragmentos. Además, 23 lascas y fragmentos de lasca y un núcleo.
    Omo 396. FtJi-2
    En su mayoría, pequeños fragmentos. 3 bases positivas enteras y 4 fragmentadas.


    Howell et al (1987). De la Torre (2004).

    Ledi-Geraru, Etiopía.

    Conjunto hallado in situ en un contexto estratigráfico restringido (Bokol Dora 1; BD 1) datado entre 2,61-2,58. Aunque tal vez sea más primitivo en algunos aspectos, el análisis cuantitativo sugiere que el ensamblaje BD 1 se ajusta más a la variabilidad descrita anteriormente para el Olduvaiense que con el Lomekwiense anterior o con herramientas de piedra producidas por primates no humanos modernos. Braun et al, 2019.

    Lokalalei, West Turkana, Kenia.

    Los niveles arqueológicos produjeron restos de fauna, que están pobremente conservados y carecen de cualquier rastro reconocible de acción humana, excepto de una única marca de corte en un fragmento de hueso recuperado en superficie (Roche et al. 1999; Brugal et al. 2003). Se encontró un diente atribuido a un Homo temprano en Lokalalei 1a, en la misma unidad litoestratigráfica que LA1 (Prat et al. 2005).

    Las materias primas están constituidas por lavas (fonolita, traquita, basalto y riolita) disponibles en paleocanales a una distancia máxima de 50 m (Harmand 2009).

    En LA1, la descamación se produce principalmente en grandes guijarros, que están redondeados y, por lo tanto, carecen de superficies planas o de plataformas de golpeo naturales adecuadas. Las secuencias de talla resultantes son oportunistas y heterogéneas. Los núcleos muestran evidencias de frecuentes accidentes de rotura y de repetidos daños por impacto de percusiones fallidas (Delagnes y Roche 2005). 

    LA2C ha sufrido escasa perturbación. Las estrategias técnicas se basan en la implementación de reglas técnicas constantes, que documentan la destreza manual avanzada. 
    • Un conjunto de núcleos muestra de una a tres cicatrices de escamas no organizadas (descamación simple), como si se hubieran probado y descartado. 
    • Otro conjunto, de clastos de fonolita de grano fino, muestra evidencia de descamación organizada (Texier, 2018). Para Roche y colaboradores (1999) la técnica utilizada en LA2C implica una preparación y utilización de los materiales muy cuidadosa, con repetición de un esquema claro y estándar y precisión de los gestos, inimaginable con anterioridad para unos hominini tan antiguos y obliga a plantearse que sus capacidades cognitivas debían estar bastante más desarrolladas de lo que se supone por lo común. Un núcleo era golpeado hasta 20 veces para extraer las esquirlas y la elección cuidadosa de los materiales implica que quienes los trabajaban conocían sus propiedades mecánicas. De algunos guijarros se obtuvieron más de 30 lascas, lo que implica un esquema cognitivo complejo y un gran dominio de los gestos.
      • Elección de una materia prima específica en el rango de materiales volcánicos disponibles localmente en LA2C (principalmente traquita y fonolita).
      • Selección de guijarros pequeños con un ángulo diedro formado por la intersección de dos superficies, cortical o de fractura, que se utilizan alternativamente como plataforma de golpeo para desprender varias series de 2-5 escamas.
        • Los núcleos estaban principalmente escamados en una sola superficie, que es la más grande disponible. 
        • Los numerosos cambios en la dirección de descamación aseguraron que la superficie se mantuviera razonablemente plana y regular. 
        • En algunos casos, se realizaron unas pocas eliminaciones en otra cara en una etapa de reducción final. 
      • También se documenta la descamación alternativa: para producir varias series de escamas, algunos núcleos muestran dos o tres superficies utilizadas en sucesión como superficies de escamación y como plataformas. Al utilizar y mantener los ángulos disponibles en las superficies, los núcleos resultantes tienen una forma similar a la del primitivo. 
      • Algunos núcleos muestran evidencia de retoque en los bordes con un ángulo cercano a 90 ° para su uso posterior como herramienta. 
      • En muy pocos casos, el retoque también se produce a lo largo de uno o, más raramente, de dos bordes. 
    • Los guijarros completos y los bloques angulares se amontonaron sin ninguna preparación. 
    • En dos casos, se realizó una fase preliminar de descamación fuera del sitio. 
    • Uno de los aspectos notables del ensamblaje lítico es la presencia de más de un 13% de objetos reparados.

    Para Steele (1999) no podemos ir más allá que atribuirlos a Homo habilis por su mayor capacidad craneal, frente a la del Paranthropus boisei.



    YACIMIENTO
    DATACIÓN
    OBJETOS
    MATERIAL
    ASOCIACIONES
    OBSERVACIONES
    LA1 (GaJh 5)
    2,34 Ma
    445 en 60 m2
    Local
    Muy pocas trazas de despiece.
    Asociación con restos de tortuga y huevos de avestruz.
    Homo habilis
    Guijarros angulares y globulares de gran tamaño
    LA2C
    2,24 Ma
    2.067 en excavación en 17 m2 y 516 en superficie.
    Diverso. Son dominantes las lavas.
    Muy pocas trazas de despiece.
    Asociación con restos de tortuga y huevos de avestruz.
    Paranthropus aethiopicus
    El yacimiento más rico del Modo 0.
    Abundantes remontajes. Se documenta la cadena de reducción lítica más antigua de veinte unidades que pueden remontarse.
    No hay transporte, ni siquiera de materias primas.
    Guijarros angulares y globulares de gran tamaño.

    YACIMIENTO
    CADENA OPERATIVA
    LA1
    La mayoría de las cadenas son muy cortas. Otras, medianamente amplias.
    Pocas bases positivas (73) en relación a los demás yacimientos de la misma cronología.
    Buena colección (50) de bases negativas de explotación, muy arcaicas.
    282 fragmentos. Baja frecuencia con respecto al número total de núcleos.
    Numerosas series de extracciones sin una dirección preferencial ni ordenadas y con numerosos accidentes de talla que parecen el resultado de una manufactura expeditiva y una baja capacidad cognitiva.
    Explotación unifacial (principalmente) bifacial, multifacial y multidireccional a mano alzada.
    LA2C
    Cadena operativa completa. Elementos de percusión presentes.
    90% de productos de talla: Alta frecuencia (49,44%) de objetos de tamaño inferior a 1 cm. Lascas de más de 1 cm 40,63%, una frecuencia mucho más alta que en los demás registros. Morfologías claras y bien conseguidas.
    3,33% objetos de formato grande configurados sobre canto.
    2,5% de objetos retocados.
    Mayor frecuencia de núcleos (3,06%) y lascas enteras y menor de fragmentos.
    3,09% objetos no transformados.
    Explotación simple, unifacial (principal) multidireccional, bifacial y multifacial a mano alzada.

    Kibunjia et al (1992). Kibunjia (1994). Roche et al (1999, 2003). Brown y Gathogo (2002). Delagnes y Roche (2005). Harmand (2009).
    Ubicación y estratigrafía de Ain Boucherit. Sahnouni et al (2018).

    Olduvai (Tanzania)


    Ain Boucherit (Argelia)

    Sahnouni et al (2018) han informado el hallazgo de artefactos de piedra y huesos con marcas de corte en dos depósitos cercanos a Ain Boucherit (Ain Hanech, El Eulma), con dataciones por magnetoestratigrafía, ESR y biocronología de mamíferos entre hace 2,4-1,9 Ma. La evidencia de Ain Boucherit implica una rápida expansión de la fabricación de herramientas de piedra desde África Oriental a otras partes del continente, o un posible escenario de origen múltiple de hominini ancestrales y tecnología de piedra.

    Ain Hanech contiene seis miembros estratigráficos, de abajo a arriba, de P a U consistentes en depósitos fluviales de grava alternando con arenisca y arcilla con partículas de limo. 
    • El estrato AB-Up está sellado por los depósitos de R. Una excavación de 38 m2 produjo un conjunto de artefactos olduvaienses asociados con fauna en una arcilla limosa y arena fina de 0,40 m de espesor con gravas subyacentes como resultado de un ambiente de deposición de baja energía. Las observaciones microscópicas muestran algunas alteraciones tafonómicas relacionadas con actividades acuáticas. Se ha datado en hace 1,94-1,78 Ma.
    • AB-Lw es el estrato más inferior con artefactos, ubicado cerca de la parte superior de P. En este estrato hay también presencia de fauna fósil, en algún caso con evidencia de marcas de corte. Se ha datado en hace 2,58-1,94 Ma.
    • Los conjuntos líticos de AB-Lw y AB-Up están realizados en piedra caliza y pedernal, y constan de 17 y 236 ejemplares, respectivamente. Las fuentes probables de materias primas fueron los lechos de canales cercanos. Las características tecnológicas y tipológicas de los conjuntos corresponden con el olduvaiense de los yacimientos del Pleistoceno Temprano en África Oriental, aunque con sutiles variaciones: Están compuestas principalmente por cantos tallados (chopping tools en ingles) y otros elementos de corte de bordes afilados que se utilizaban para trocear los cadáveres de los animales.
      • El conjunto de AB-Lw incluye 7 núcleos, 9 escamas y una pieza retocada. Los núcleos AB-Lw tienen escamas variables con la mayoría de las áreas corticales residuales retenidas, que van desde escamas pequeñas con 2-8 cicatrices hasta escamas abundantes con un espécimen con 29 cicatrices. A pesar de las marcadas similitudes tecnológicas, algunos de los núcleos son predominantemente poliédricos / subesféricos. Los copos varían entre 30 y 58 mm de longitud, y la mayoría retiene la corteza. El ejemplar retocado es un raspador con muescas en una escama cortical hecha de pedernal.
      • En AB-Up se recuperaron 121 núcleos, 65 escamas enteras (> 2 cm), 3 escamas retocadas y 47 fragmentos. Los núcleos están hechos principalmente en piedra caliza (95.8%) y algunos en pedernal (4.13%). Los núcleos incluyen hendidores unifaciales (16.94%), hendidores bifaciales (8.05%), poliedros (23.05%), subesferoides (1.69%) y esferoides (0.84%). Lascas retiradas en cantidad variable, desde un exfoliado ligero hasta uno pesado; más de la mitad aún retienen la corteza. Los ejemplares con altos recuentos de cicatrices (15-30) representan el 11,5% del conjunto. También hay subesferoides facetados con marcas de picaduras que sugieren posibles actividades de golpeteo. Las lascas son predominantemente de piedra caliza, y casi la mitad retienen la corteza en las caras y plataformas dorsales. Las piezas retocadas, principalmente en sílex, son pequeñas y pueden caracterizarse tipológicamente como raspadores y raspadores con muescas.
    • Las asociaciones faunísticas de AB-Lw y AB-Up incluyen 296 (MNI = 19) y 277 (MNI = 14) huesos fósiles, respectivamente. Están compuestos principalmente por bóvidos y équidos de tamaño pequeño y mediano y sugieren un hábitat de sabana abierta con abastecimiento permanente de agua. Las partes apendiculares en ambos niveles son las más abundantes, seguidas de los elementos craneales y axiales. En ambos ensamblajes se encuentra evidencia de huesos con marcas de corte y huesos golpeados con martillo de piedra. Las marcas de corte se caracterizan por estrías aisladas o agrupadas con trayectoria recta y orientaciones oblicuas o transversales. Aunque son variables en profundidad, muchos de los especímenes tienen marcas de corte estrechas en forma de V.
      • En AB-Lw, las marcas de corte se reconocen en 17 huesos (5.7% del conjunto), la mitad de los cuales pertenecen a animales de tamaño muy pequeño o pequeño. Las marcas de corte están ubicadas principalmente en los huesos de las extremidades, en las costillas y en los restos craneales, lo que sugiere actividades de desollado y evisceración y acceso temprano a las carcasas. Cuatro de los huesos muestran marcas de percusión.
      • El conjunto de huesos AB-Up produjo dos huesos con marcas de corte (una tibia equina y un hueso largo de tamaño mediano) y siete huesos largos con percusión de martillo de piedra, que incluyen animales grandes (equidios) y de tamaño mediano y una tibia de animal de tamaño pequeño.
        Artefactos de Ain Boucherit. Sahnouni et al (2018)

    Otros yacimientos.

    • El yacimiento Bokol Dora 1 (BD 1) se ha datado entre hace 2,61-2,58 Ma (Braun et al, 2019).
    • Dana Aoule (Etiopía). Domínguez-Rodrigo et al, 2005
      • DAN-1. 2,6-2,5 Ma. Dos horizontes con artefactos de piedra.
      • DAN-2. 2,27-2,1 Ma. Cientos de artefactos en superficie y numerosos en excavación. Marcas de corte en cinco huesos.
    • Bouri-Hata, Awash (Etiopía): 2,5 Ma. Cortadores y lascas utilizados para descarnar huesos de antílopes y caballos, probablemente por Australopithecus garhi (deHeinzelin et al, 1999).
    • Busidima (Etiopía). 2,5-2 Ma. Núcleos. Esocombros. Domínguez-Rodrigo et al, 2005.
    • Senga 5, Río Semliki (R. D. Congo): 2,3?-2? Ma. 435 artefactos obtenidos en excavación y 292 en superficie. Nucleos, escamas y escombros. 97% cuarzo. Obtención local. Numerosos huesos de animal asociados con marcas de corte?. Harris et al, 1987.
    • Transvaal. Más de 2 Ma.
      • Sterkfontein M5A. 3.246 artefactos. Materia prima local. Asociado a Homo habilis?. Kuman, 2003.
      • Wonderwek Cave.
      • Malapa.
      • Kroomdrai B. 2 artefactos de piedra. Materia prima local. Kuman, 2003.
      • Swartkrans, Miembro 1. 17 huesos para excavar. 402 artefactos de piedra. Materia prima local. Asociado a Paranthropus robustus, Homo. Brain, 1993, Clark, 1993. Kuman, 2003.

    Características.

    • Los yacimientos presentan un patrón episódico, dentro de un intervalo estratigráfico y un rango geológico muy concretos. 
    • Las rocas se transportan para su escamación intencional y utilización en el procesamiento para la obtención del alimento. Hay un uso selectivo de materias primas.
      • Hasta 2,3 Ma, el desplazamiento es de solo unas decenas o centenas de metros.
      • Entre 2,3-2 Ma, llega a unos pocos kilómetros.
    • Muy simple, arcaico y poco diversificado. Baja frecuencia de objetos retocados. Intervenciones poco sistemáticas.
    • Falta de objetos finalistas elaborados sobre canto y en formatos grandes, como los clásicos choppers olduvaienses.
    • Conjuntos reducidos, poco densos y con objetos de pequeña dimensión.
    • Esquema de talla dominante centrípeto. En AL666, se da rotación del núcleo durante la secuencia de producción. Bien desarrollado sentido de la mecánica de fractura y planificación del proceso de escamación.
    Semaw y colaboradores atribuyen el mayor tamaño de los núcleos, con respecto a los posteriores a 2 Ma, a la escasa distancia del yacimiento respecto a los lugares de obtención del material. Rechazan la necesidad de proponer una industria pre-olduvaiense e indican que la cultura de Olduvai tuvo una estasis de al menos 1 Ma.

    Bibliografía


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