viernes, 16 de noviembre de 2018

El achelense en Asia

Se han encontrado bifaces en distintos lugares de Asia, pero siempre con unas fechas imprecisas. El achelense asiático no es monolítico y continuo. Las únicas regiones donde hay indicios de ocupación continua entre el Pleistoceno Medio Temprano y el último Pleistoceno Medio son el Levante Mediterráneo y probablemente la India, la Península Árabe y quizá las Montañas Quinling en China. Se trata de algunas áreas separadas entre sí por grandes espacios donde los registros de ocupación son muy efímeros. Es probable que el mundo achelense haya estado vacío durante gran parte del tiempo con episodios breves de ocupación por pequeñas poblaciones. Incluso en un área tan estudiada como el Levante Mediterráneo, las brechas temporales entre los yacimientos achelenses son de más de 100 ka, por lo que es probable que incluso aquí los registros sean fruto de repetidos eventos de extinción (Dennell, 2018). Como consecuencia, en Asia no hubo una verdadera continuidad cultural (Bar-Yosef y Belmaker 2011).

La segunda característica del achelense en Asia es una tasa de cambio extremadamente lenta, aunque se pueden identificar tres indicadores de cambio a largo plazo (Dennell, 2018).
  • Una progresiva dependencia de las técnicas de martillo blando para la descamación, gradual emergencia de la técnica Levallois y mayor uso de herramientas largas de corte.
  • Cooperación creciente, como se aprecia en tres instantáneas del Levante Mediterráneo:
    • ‘Ubeidiya, hace 1,6–1,2 Ma, con poca evidencia de caza.
    •  Gesher-Benot Ya’akov (GBY), hace 780–700 ka ofrece evidencias de caza de ciervos y tal vez de elefantes
    • Qesem, hace 400 ka, muestra evidencia de intercambio comunal de carne y posiblemente de caza cooperativa.
  • El fuego fue también otra innovación importante y posiblemente se utilizaba regularmente en GBY y Zhoukoudian hace ca 750 ka.

En las interpretaciones más generales de la evolución de nuestros antepasados durante el Pleistoceno Inferior y Medio, se suelen dar por coincidentes estos tres acontecimientos:
  • La aparición del Homo erectus
  • La cultura achelense.
  • La primera salida de los Homo fuera del continente africano.
Esos tres episodios estarían relacionados entre sí, de tal suerte que el abandono de África enfrenta a los seres del grado erectus con climas fríos a los que se adapta gracias a las novedades culturales ligadas a la tradición achelense o a otros hallazgos realizados en la misma época como el control del fuego. Pero ese esquema elegante tropieza, a poco que se profundice en él, con numerosos baches. 
  • El primero de ellos tiene que ver con la imposibilidad de relacionar de forma biunívoca tradiciones culturales y especies de Homo
  • La coincidencia común de útiles olduvaienses y achelenses durante un largo período de tiempo obliga a pensar que las industrias no son pautas fijas que una población en concreto deba seguir de manera obligada. 
  • Existen bastantes ejemplos de una especie de “marcha atrás” mediante la aparición de tallas simples en épocas y lugares que corresponden a una industria mucho más avanzada, dando lugar a un anacronismo que intriga siempre a los arqueólogos. Por ejemplo, en varias islas del Mediterráneo hay presencia de tallas de piedra cuya morfología corresponde a la antiquísima tradición olduvaiense.
Como sostiene Roebroecks (1994), las herramientas de piedra carecen de valor cronológico. Baste con recordar que en Europa la tradición clactoniense de lascas y hachas primitivas guarda una semejanza estrecha con los útiles olduvaienses pero corresponde a una época mucho más tardía.

Península Arábiga

Desde África, la Península Arábiga es el punto de entrada más obvio desde África, ya sea a través del Estrecho de Bab-el Mendab en el extremo sur del Mar Rojo, o a través de la Península del Sinaí en el extremo norte (Beyin, 2006; Derricourt, 2006). Aunque los lados sur y oeste de la Península Arábiga son montañosos, la parte norte se despliega suavemente hacia el sur de Turquía, y al este hacia el Golfo Arábigo / Persa y las montañas Zagros. Por lo tanto, debería ser un área donde las poblaciones podrían haberse movido fácilmente a grandes distancias. Sin embargo, hasta hace poco solo conocíamos en la zona algunas colecciones recuperadas en superficie. A principios de los 1980, se excavaron los primeros yacimientos achelenses cerca de Saffaqah (Whalen et al, 1983). En los últimos años, programas de campo internacionales, en especial los dirigidos por investigadores de Oxford, han demostrado que el achelense está extendido por todo el oeste de Arabia, aunque más escaso hacia el Golfo Pérsico, con dataciones problemáticas. Quizás el descubrimiento más notable es que ha habido una "Arabia verde" en el Pleistoceno (principalmente, pero no completamente durante los interglaciales e intersticiales) (por ejemplo, Shipton et al, 2014; Matter et al, 2015; Petraglia et al, 2015).
Según lo resumido por Petraglia (2003), los yacimientos achelenses en Arabia son numerosos, ampliamente dispersos y en una variedad de entornos que incluyen zonas costeras, zonas elevadas en regiones sub-montañosas y planicies interiores, a lo largo de terrazas de ríos y en las orillas de lagos.
Un hallazgo particularmente importante, es que cuchillas similares a las de Gesher Benot Ya’aqov, Israel, están presente en varios yacimientos árabes, lo que implica vínculos con África Oriental y el Levante Mediterráneo (Petraglia et al, 2010; Shipton et al, 2014).
Los yacimientos suelen acumularse (por ejemplo, Petraglia et al. 2010). El ejemplo más espectacular es ad-Dawadmi, donde hay al menos 62 yacimientos a lo largo de un dique volcánico que cubre
un área de cerca de 100 km por 50 km (Jennings et al, 2015; Shipton et al, 2018). Estos yacimientos fueron principalmente canteras para desbaste y fabricación de bifaces en andesita local.

En el sur y oeste de la Península Arábiga, donde la roca madre de las montañas de Hijaz y Hadramawt facilita su identificación (Petraglia 2003) se han hallado yacimientos achelenses datados en menos de 400 ka, que contienen pequeñas hachas de mano (Gisis y Ronen 2006). También puede haber muchos sitios achelenses en los desiertos, pero deben de estar profundamente enterrados. Conocemos algunos paisajes achelenses particularmente densos:
  • En el lado norte de Wadi Fatima, fueron descubiertos 32 sitios achelenses, cerca de afloramientos volcánicos y tributarios menores y con vistas a la rambla principal (Whalen et al. 1988). Las hachas de mano y cuchillas fueron producidos en grandes lascas de andesita.
  • En Dawadmi, Arabia Central, se encontraron numerosos sitios, a menudo asociados con manantiales y wadis (Petraglia et al, 2010). Los artefactos son similares a los de Wadi Fatima, con hachas de mano y cuchillas producidas en grandes lascas de andesita (Whalen et al, 1984).
    • Richard P. Jennings et al (2015) han realizado el primer estudio sistemático de la ocupación achelense en Dawadmi. Las investigaciones han permitido el descubrimiento de 36 nuevos sitios achelenses que se añaden a los 26 conocidos. Los análisis iniciales revelan diferencias tipológicas, pero no se ha determinado si estas diferencias tienen relación con el comportamiento humano o se deben a procesos sedimentarios. Los yacimientos achelenses se corresponden fuertemente con diques de andesita de grano fino, la principal materia prima lítica. Se estima que el área de distribución geográfica de la actividad achelense es de 100x55 km, lo que convierte a Dawadmi en uno de los mayores paisajes achelenses en el mundo.
      • La principal actividad de los homínidos observada en Dawadmi consistió en la explotación de diques volcánicos, sobre todo en Saffaqah, reducción de núcleos y producción de bifaces.
      • En las proximidades de los diques aparece una gran cantidad de desechos de manufactura en forma de escamas, núcleos y bifaces en fase inicial.
      • Los homínidos utilizaron los clastos que cayeron por la pendiente y no hay evidencia de que escalaran para proveerse de andesita directamente en la fuente.
      • Las mayores concentraciones de artefactos lejos de los diques, se encuentran en las orillas de los torrentes, con mayor proporción de hachas.
      • A lo largo del paisaje abierto y de otras unidades del paisaje y en particular en las orillas de los torrentes, aparecen artefactos aislados, por lo general hachas de mano.
      • Se encontraron muy pocos materiales post-achelenses.
      • Los homínidos achelenses penetraron en Arabia Central probablemente por las grandes cuencas fluviales como Wadi al Batin y Wadi Sabha, hasta alcanzar las cuencas altas.
  • Desierto de Nefud (paleolago Jubbah), al norte de Arabia Saudita (Ceri Shipton et al, 2014). Durante los interglaciales, períodos húmedos prolongados condujeron al desarrollo de vastos lagos de agua dulce, con una gran variedad de fauna, proporcionando así los recursos para una ocupación achelense.

Levante Mediterráneo

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India y Pakistán

Se han recuperado artefactos achelenses desde la cuenca de Soan en Pakistán hasta el norte de la India y desde Nepal hasta la cuenca de Kortallyar en el sur de la India. Sin embargo, la región no ha desempeñado un papel destacado en las discusiones internacionales. Las razones para esto incluyen la falta de evidencia de fauna asociada incluyendo restos humanos y los problemas de datación (Dennell et al, 2018).

Las escamas o cuchillas son más frecuentes que las hachas de mano, si bien la proporción es muy variable en los diferentes yacimientos. Por ello, el Achelense de la India es anterior y distinto al Achelense europeo y del Levante Mediterráneo, con excepción de Gesher-Benot Ya’akov (GBY). Mishra et al lo denominan Achelense de Grandes Escamas (Large Flake Achelense, LFA) utilizando el término introducido por Sharon (2007).  El LFA aparece ca 1,7 Ma en África en el Valle del Rift y en el Sur. El LFA se caracteriza por una cadena operatoria fragmentada debido a que las herramientas se fabrican, utilizan y desechan en lugares diferentes. Este cambio significativo en el comportamiento de los Homo fue resultado de la invención de una tecnología para transportar los objetos. Debido a que Attirampakkam es anterior a GBY, es posible que los Homo en el sur de Asia desarrollaran las cuchillas de forma independiente. Por otro lado, los hallazgos recientes de cuchillas en Arabia (Shipton et al, 2014) dejan abierta la posibilidad de difusión a lo largo del sur de Asia.

Se han identificado cientos de yacimientos achelenses, principalmente en superficie en terrazas fluviales (Petraglia, 2006), que se extienden en el tiempo por más de 1,5 Ma. Algunos de ellos:
  • Isampur Quarry (1,27 Ma, Blackwell et al 2001), BoriMorgahonTeggihalli IIMudnur X y Chirki-on-Pravara (Más de 350 ka. Corvinus 1981, 1983), en el Deccan.
  • Cuenca de Kortallyar en el Sur de la India. 22 yacimientos con unos 2.000 artefactos. Entre ellos, Attirampakkam (Más de 1 Ma; Pappu et al, 2011).
  • Dina y Jalalpur, en la llanura Potwar (Pakistán).
    • En Dina, se halló un hacha de mano bifacial en una capa de arena y grava a poca distancia por encima del límite BrunhesMatuyama (0,78 Ma). Otros dos hachas de mano se encontraron en una posición estratigráfica similar cerca Jalalpur (Rendell y Dennell, 1985). Estas fueron las más antiguas hachas de mano achelenses de fecha segura, en el sur de Asia antes de la datación de 1,5-1,0 Ma de Attirampakkam (Pappu et al., 2011).
  • Bhimbetka Rockshelter (III-F-23), India Central (Misra, 1985).
  • Desierto Thar.
  • 94 yacimientos en el Distrito Raisen (Jacobson, 1985).
  • Adamghar Rockshelter.
  • Más de 200 yacimientos en los valles Hunsgi y Baichbal, sur de India (Paddayya, 1982, 1991, 2001, 2007), algunos con unas pocas docenas de artefactos y otros con cientos. Entre ellos destaca Isampur por la abundancia de artefactos (15.000 con presencia de todas las etapas de la talla y dos técnicas diferenciadas, con fuentes de materia prima a 1-2 km y a veces más) y su antigüedad que podría alcanzar 1,27 Ma (Paddayya et al. 2002).
  • 74 yacimientos en la Meseta Kaladgi (Pappu and Deo 1994; Petraglia et al. 2003).
  • Chirki-Nevasa, Maharashtra.
  • 9 yacimeintos en el Valle Gunjana.
  • Yacimientos del Valle Kortallayar.
  • Patpara y Bamburi 1, en el Middle Son Valley, fechados en hace 140–120 ka, lo que los convierte en los yacimientos achelenses más jovenes del mundo y puede implicar la última supervivencia de Homo arcaico.
  • Paisra (Pant y Jayaswal 1991).
  • Meseta Jhelum, norte de Pakistán, con dataciones de hace 700-600 ka (Rendell y Dennell 1985).
  • Riwat. 2 Ma.
    • En 1935, Helmut de Terra y Thomas Paterson hallaron en el Valle Soan, cerca de Rawalpindi, una industria de escama simple datada en hace ca. 500 ka a la que denominaron saoniense, pero el contexto estratigráfico no era seguro. Eb 1983, Rendell y Dennell localizaron cerca de Riwat una gran piedra, incrustada en un pequeño afloramiento de areniscas y conglomerados cerca de la base de un barranco. Se había desprendido ocho o nueve escamas en tres direcciones. La pieza se identificó como un artefacto y en el mismo afloramiento se hallaron otros dos artefactos.
    • Rendell et al, 1987; 1989; Dennell et al, 1988.
Shipton et al 2014 han identificado patrones temporales, en particular en relación con la forma de los bifaces. Estas tendencias cronológicas incluyen:
  • En los bifaces: 
    • Disminución en el tamaño.
    • Incremento en la delgadez relativa.
    • Disminución en la elongación.
    • Aumento en la variación del tamaño.
    • Aumento en la densidad de cicatrices en las escamas bifaciales.
  • En los conjuntos
    • Aumento de positivos en escamas.
    • Disminución en la proporción de bifaciales.

Línea de Movius

Por lo que hace al oriente asiático, la forma tradicional de ver las cosas apuntaba a la existencia allí de una industria semejante a la clactoniense, sin bifaces achelenses, durante todo el desarrollo de los
Homo del grado erectus en Java y China. Esta diferencia fue explicada en términos cognitivos: los Homo que fabricaron bifaces serían "dinámicos" y "progresistas" en contraste con los "conservadores" que no los fabricaron. Esa idea condujo a Hallam Movius (1948) a establecer una frontera ideal, la Línea de Movius, que separaría a guisa de barrera tecnológica a los erectus asiáticos. Para Movius esta diferencia se debe a que el Este de Asia es una región marginal de la evolución biológica y cultural de la humanidad que de alguna manera se separó de la corriente principal del desarrollo humano y mantiene la tecnología de la fase más temprana de la cultura humana en un contexto aislado, y a que la calidad de la materia prima en el Este de Asia era muy pobre.


Para explicar esta dicotomía, se han propuesto diferentes teorías:

  • Los Homo pudieron llegar a estos lugares antes de que se hubiese desarrollado el achelense africano. 
  • G. Pope (1989) argumentó que las condiciones tropicales y subtropicales del sureste asiático permitieron la utilización de materiales abundantes en el entorno, pero perecederos, como el bambú y otras maderas. 
  • Schick (1993, 1994) ha propuesto la hipótesis de la reversibilidad tecnológica. Los primeros pobladores de Asia habrían salido de África con el Modo II completamente desarrollado pero volvieron a una tecnología más simple debido a las condiciones tropicales de Asia. Toth y Schick (1993) han aventurado que al atravesar zonas extensas sin materiales aptos para hacer bifaces, los homínidos habrían podido perder la posibilidad de construirlos. De ser así, sus capacidades cognitivas y comunicativas no debieron ser lo bastante fuertes como para mantener la tradición achelense avanzada.
Actualmente, esta diferenciación está matizada por los hallazgos que se han ido obteniendo a lo largo del tiempo y la Línea de Movius ha cobrado un nuevo sentido ya que los bifaces en algunos conjuntos de Asia oriental son notablemente más grandes y más gruesos que los de Asia meridional u occidental.

Yacimientos en la cuenca del Bose. Ya-Mei Hou, 2014.

 China

Se han recuperado conjuntos al aire libre y en cuevas. Los hallazgos en las cuevas están dominados por lascas pequeñas y pequeñas herramientas retocadas, mientras que los ensamblajes al aire libre se caracterizan por grandes herramientas, como hendidores unifaciales, picas, esferoides y hachas de mano. Este fenómeno, refleja las diferencias en la función del sitio y el comportamiento de los Homo (Wang 2005).
  • La presencia o ausencia de bifaces puede depender en gran medida de la calidad y el tamaño de la materia prima disponible. Un ejemplo es la Cuenca del Nihewan, donde la roca es cristalina de baja calidad y rompe fácilmente cuando se golpea.
    A diferencia de Europa Occidental, nuestro conocimiento del Paleolítico temprano de China se limita a un pequeño número de áreas (en particular en las cuencas de Zhoukoudian, Nihewan, Luonan y Bose).
    • Longgupo, 2 Ma
    • Renzidong, 2 Ma.
    • En la cuenca del Nihewan, Majuangou III (Goudi; 1,66 Ma; Zhu et al, 2004), Majuangou II (1,64 Ma), Majuangou I (1,55 Ma), Xiantai (1,48 Ma), Xiaochangliang (1,36 Ma; Zhu et al, 2001), Banshan (ca 1,32 Ma), Feiliang (ca 1,2 Ma), Cenjiawan (ca 1,1 Ma), Donggutuo (ca 1 Ma) Huojiadi (1 Ma) y Maliang (0,8 Ma) han proporcionado herramientas simples, no estandarizadas, en sílex local de mala calidad que no incluyen bifaces. Estas ocupaciones se encuentran a lo largo de paleolagos y humedales. Los indicios en herramientas líticas y huesos de animales apuntan que se trataba de poblaciones de cazadores recolectores. La secuencia operacional básica para la fabricación de escamas con bordes afilados no era muy diferente de la utilizada en Dmanisi (Ferring et al, 2011). Tampoco hay bifaces en la industria de Zhoukoudian.
    • Lantian.1,25 Ma; Ding et al, 2002.
    • Yunxian, 1 Ma. De Lumley y Li, 2008.
    • Cuenca del Luonan. 500-250 ka, aunque los artefactos más antiguos aparecen hace ca 800 ka. Wang 2005. Wang et al, 2013.
    • Embalse de Danjiangkou (Li et al. 2014).
    • Cuenca del Bose, Sur de China (Hou et al, 2000; Wang et al, 2014) datados en hace 803 ka. En especial, Fengshudao (Wei Wang et al, 2014).
    • Shejiang Wang et al (2014), han datado el yacimiento al aire libre de Diaozhai, en la margen derecha del río Bahe, Lantian, centro de China en aproximadamente 70-30 ka. Por consiguiente, el achelense en esta región se extendió hasta finales del Pleistoceno, lo que confirma que la industria del Paleolítico en Asia Oriental tuvo un patrón de desarrollo propio.
    • Dingcun (Yang et al. 2014).
    • Cueva Longyadong. 389-274 ka.

    Corea

    Han aparecido bifaces en veinte yacimientos de Corea, la mayor parte en el centro de la península, en particular en la cuenca del Hantan-Imjin y en el curso inferior del río Han.

    Norton et al (2006) han resumido la evidencia de cuatro localidades (Kumpari, Chuwoli, Kawoli y Chongokni) en la cuenca del río Imjin-Hantan (IHRB) en Corea del Sur. De estos, Chongokni es el más conocido. Entre más de 5.000 herramientas solo se han  recuperado 10 hachas de mano (Lee 2001). Su edad es incierta, pero se ha estimado en hace 350 ka (Bae et al. 2012). Las hachas de mano incluyen morfologías ovaladas y apuntadas, junto con cuchillas. La materia prima más común estuvo formada por guijarros de río de cuarzo veteado y cuarcitas. A excepción de las hachas de mano, la industria se ha caracterizado como expeditiva.

    Principales yacimientos achelenses en el Levante Mediterráneo y Península Arábiga. Richard P. Jennings et al, 2015.

    Sudeste Asiático

    Brumm y Moore (2012) compilan numerosos hallazgos superficiales de bifaces tanto en el continente como en las islas, que no se han clasificado como achelenses, pese a su parecido con otros yacimientos al oeste de la Línea de Movius. 
    La mejor evidencia de un conjunto achelense, es Ngebung 2, Sangiran, Java Central, con una edad probable de hace 0,88-0,86 ka.
    También se han reportado hachas de mano en numerosas localidades en Sumatra, Java, Bali, Lombok, Sulawesi y Halmahera, de edad desconocida. 
    Otros hallazgos del Paleolítico Inferior proceden de Flores, en la cuenca del Soa. En las riveras del río Solo los restos más antiguos se han datado en hace 300 ka.