viernes, 12 de octubre de 2012

Mis antepasados neandertales

Los visitantes del Museo de Prehistoria de Eyzies-de-Tayac mirando a la reconstrucción de un antepasado del hombre de Neandertal.
Museo de Prehistoria. Eyzies-de-Tayac.
Ann Gibbons firma un artículo sobre el origen africano del sapiens, su dispersión y el contacto con neandertales y denisovanos.

La evidencias moleculares favorecen la hipótesis de una única cuna africana para los humanos pero no de la forma radical que proponen algunos que piensan que todos los seres humanos provienen de una sola mujer, la llamada “Eva mitocondrial” (hipótesis Arca de Noé). Modelos teóricos y computacionales muestran que número de individuos capaces de reproducirse fue siempre de al menos 4.000. Esta supuesta Eva mitocondrial se ha datado en 0,14 Ma según estudios moleculares del ADN, esto es según su “reloj molecular”. Sin embargo estudios de variabilidad genética del cromosoma Y muestran que los hombres actuales descienden de un “Adán molecular” que vivió hace 0,059 Ma.
En contra de estos modelos, hay que tener en cuenta que la tasa de variación del ADN humano es desconocida y además pudo variar en el tiempo.
Datación de los principales hitos de la evolución del sapiens dependiendo de la tasa de variación del ADN que se aplique. http://www.nature.com/news/studies-slow-the-human-dna-clock-1.11431

Según Himla Soodyall, Mattias Jakobsson, et al. (2012) hace unos 100 ka los pueblos Khoe y San (hotentotes y bosquimanos) divergieron genéticamente del resto de la humanidad actual. Han localizado seis genes sujetos a presión selectiva:
·         ROR2, implicado en el desarrollo del hueso y el cartílago.
·         SPTLC1, cuyas mutaciones se asocian a la neuropatía sensorial hereditaria.
·         SULF2, cuyas mutaciones subyacen a malformaciones esqueléticas y defectos en el desarrollo del cerebro.
·         RUNX2 asociado a la evolución de la anatomía humana moderna.
·         SDCCAG8, uno de los genes implicados en la microcefalia.
·         LRAT, asociado al alzhéimer.

Según Rasika Mathias et al (2012), hace más de 85 ka surgió en el cromosoma 11 una variante genética que permitió a los humanos convertir ácidos grasos poliinstaturados (presentes en las plantas) a los ácidos grasos necesarios para que el cerebro alcance el tamaño y la complejidad características.
Hasta ese momento, los humanos se distribuían cerca de las masas de agua del centro de África, donde podían encontrar crustáceos y peces que proporcionan estos ácidos. La mutación permitió la salida de África y la expansión por todo el planeta.

Tras estudiar los genes de una muestra de individuos de tres etnias de cazadores recolectores africanos, Joaseph Lachance, Sarah A. Tishkoff et al dedujeron la convivencia en África y cruce de Homo sapiens con otra especie arcaica desconocida. No existe evidencia fósil que pueda respaldar esta teoría.

Los genomas de humanos actuales de Europa, China y Nueva Guinea tienen un 2,5% de ADN neandertal en su composición, obtenido de fósiles de Croacia. La explicación más probable de este descubrimiento es que los antepasados de los europeos, asiáticos y neoguineanos, se cruzaron con los neandertales (o al menos con una población que tenía un componente de genes neandertales) en el norte de África, Arabia o Próximo Oriente, al salir de África hace unos 60 ka. Ese antiguo éxodo humano podría haber constituido un embudo poblacional de pocos miles de individuos.
·         Andrea Manica et al (2012) opinan que los datos son consistentes más bien con la existencia de un antecesor común hace 0,5 Ma.
o    Los primeros humanos modernos en África no habrían sido genéticamente homogéneos.
o    Algunas poblaciones probablemente conservaron segmentos "viejos" de ADN, mientras otras los perdieron debido a eventos fortuitos.
o    Algunos de esos segmentos de ADN antiguo se habrían compartido con los neandertales y los denisovanos, porque descendemos de un ancestro común.

Por otra parte, un hueso fósil de un dedo, de alrededor de 40 ka, encontrado en la cueva Denisova, Siberia, junto con un gran diente molar no han podido ser asignados a una especie humana en particular. El ADN de los denisovianos comparte un 5% de variantes con el de los melanesios de Papua Nueva Guinea y la isla de Bougainville, los aborígenes australianos, los nativos de Fiji, los indonesios del este, y los Mamanwa (Filipinas) que no se encuentran en los asiáticos del este del continente, los indonesios occidentales, los Jehai (Malasia), y los Onge (Islas Andamán). Esto sugiere que la expansión hacia el Extremo Oriente, que ya estaba colonizado hace 60 ka probablemente se produjo a través de dos rutas:
  1. Una que cruza Asia Central. Los restos más antiguos descubiertos podrían ser los de la gruta Tungtienyen (Guangxi, China): esqueleto que recibió el nombre de Liujiang, con mezcla de caracteres mongoloides (rasgos) y australoides (robustez). Las poblaciones origen de Asia Central portaban un marcador genético único que se originó hace 40-35 ka.
  2. Otra, más antigua, que hace lo propio con Asia Meridional hasta dirigirse al sudeste asiático y Australasia. En algún lugar de este trayecto, hace unos 40 ka estas poblaciones se encontraron y mezclaron con los denisovianos.


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