sábado, 7 de septiembre de 2013

El lenguaje y el achelense surgieron juntos y co-evolucionaron

Regiones cerebrales activadas durante el discurso y la generación y uso de herramientas líticas.

Natalie Thaïs Uomini y Georg Friedrich Meyer presentan el primer estudio de la activación cerebral que compara directamente la fabricación de herramientas achelenses y el lenguaje activo. Mediante la ecografía Doppler transcraneal (fTCD), que mide los patrones de lateralización del flujo sanguíneo cerebral, comprobaron en diez sujetos la alta correlación hemodinámica de dos tareas diseñadas para aislar el componente de planificación de la elaboración de herramientas achelenses de la generación de palabras: los dos procesos utilizan en el principio de su realización las mismas áreas cerebrales.  Los autores comprobaron que la fabricación de un bifaz achelense precisa de la actuación de las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, monitorización, inhibición, flexibilidad y planificación) del lóbulo prefrontal, así como del área de Broca. Para los autores, si existe tal correlación funcional en la actualidad, también debió de existir a lo largo de la evolución del género Homo.
Esto es consistente con un sustrato neural común para la fabricación de herramientas de piedra y el lenguaje, y es compatible con las teorías que defienden una co-evolución del lenguaje y praxis manuales.
Los resultados apoyan asimismo la hipótesis de que el lenguaje pudo haber surgido hace 1,75 Ma, con el inicio del achelense. Esta tecnología requiere mayor coordinación visomotora y organización jerárquica de acción que el olduvaiense.
La co-evolución, podría explicar la rápida y amplia difusión del achelense, posiblemente debido a una enseñanza facilitada por el lenguaje.

Ampliación del espacio cognitivo en el eje sociocultural