jueves, 12 de junio de 2014

Nueva hipótesis relaciona la evolución de la cara de los homínidos con la agresión masculina y no con la dieta

Reconstrucciones cráneo humano y ancestrales
Evolución facial de australopitecinos (arriba) a HAM.
David R. Carrier y Michael H. Morgan sugieren que muchos de los rasgos faciales que caracterizaron a los primeros homínidos evolucionaron para proteger la cara de una lesión durante los combates con los puños (Hipótesis de reforzamiento de la protección): 
  • La tendencia hacia un rostro más ortognático.
  • La bunodoncia.
  • La expansión de los dientes poscaninos.
  • El aumento de la robustez de la órbita.
  • El incremento en robustez del sistema masticatorio, incluyendo el corpus y el cóndilo mandibular, malar y pilares anteriores del maxilar.
  • La musculatura ampliado del aductor de la mandíbula.
Según esta hipótesis, el aumento de la robustez de la cara en Australopithecus no se relaciona con la dieta sino con la nueva capacidad en este género de cerrar el puño para la lucha. La reducción de la robustez facial en Homo, se asocia con la evolución de la reducción de la fuerza en la parte superior del cuerpo y, por lo tanto, con la reducción de la fuerza de ataque. 

La hipótesis ofrece una explicación funcional para las siguientes observaciones:
  • Pronunciado dimorfismo sexual en la fuerza y el poder de la musculatura de la mandíbula y el cuello. 
  • Los humanos modernos pueden evaluar con precisión la fuerza de un hombre y la capacidad de lucha por la forma de la cara y por la voz.
  • Cuando los seres humanos luchan cuerpo a cuerpo de la cara suele ser el objetivo principal y los huesos que sufren las mayores tasas de fractura son las partes del cráneo que muestran el mayor incremento de la robustez durante la evolución de los homínidos basales. Estos huesos son también las partes más dimórficas del cráneo, tanto en australopitecinos como en humanos.