domingo, 10 de agosto de 2014

Los neandertales de la Cueva Gorham consumieron palomas

Situación y estratigrafía de la Cueva de Gorham
La paloma bravía, es una especie de hábitats rocosos, que anida normalmente en los acantilados y en la entrada a las grandes cuevas. Este hábito le habría puesto en contacto cercano con los seres humanos que habitaban en cuevas.

Hasta ahora, la explotación sistemática de las aves ha sido considerada como una característica exclusiva y definitoria de la conducta humana moderna. Solo los HAM tendrían la capacidad de cazar presas difíciles.
Recientemente se ha comunicado evidencia de explotación de rapaces y córvidos (para las plumas) por los neandertales de la Cueva de Gorham. También hay pruebas de utilización de plumas en Grotta di Fumane (MIS 3, Italia) y de garras de rapaces en Combe-Grenal (5b MIS, Francia) y Les Fieux (MIS 3, Francia). La explotación de palomas podría datar ya del Pleistoceno Medio en el nivel IV de la Cueva Bolomor Cueva y en el UA 25 de la Cueva Lazaret (MIS 6, Francia).

Ruth Blasco, Clive Finlayson, Jordi Rosell, Antonio Sánchez Marco, Stewart Finlayson, Geraldine Finlayson, Juan José Negro, Francisco Giles Pacheco y Joaquín Rodríguez Vidal han estudiado la evidencia de explotación de paloma bravía (Columba livia) durante un periodo de más de 40 ka (con una datación más antigua de por lo menos 67 ka, anterior a la llegada de los HAM) en la Cueva de Gorham, Gibraltar.
Esta explotación fue intencionada y dilatada a lo largo del tiempo, ya que se hallaron repetidas pruebas en diferentes espacios y contextos temporales dentro de la cueva.
  • No hubo diferencia observable en los patrones de los huesos entre los neandertales y los HAM. Los huesos parecen procesados para el consumo alimenticio.
  • Los autores examinaron 1.724 huesos paloma bravía en veinte unidades arqueológicas discretas, diecinueve asociadas a neandertales y una a HAM. 
    • Encontraron pruebas de intervención humana en los huesos de once de los contextos neandertales (28 huesos: 22 del ala, 5 de las extremidades inferiores y 1 esternón), así como en el contexto del HAM. 
    • Aunque la proporción de muestras con marcas de corte no es alta, es importante destacar que el tamaño de las presas hace innecesario el uso de herramientas de piedra, ya que el uso directo de las manos y los dientes es la mejor manera de separar la carne y la grasa. En 15 huesos de paloma se observaron marcas de dientes y otros órganos humanos, así como alteraciones resultantes de la desarticulación y/o el consumo directo.
    • 158 especímenes de aves muestran signos de quema. 29 de ellos muestran doble coloración, lo que implica que la superficie del hueso no fue expuesta al fuego con la misma intensidad. Esto sucede cuando la presa o porciones de la misma (sin piel o no) se asan al fuego. Las áreas del hueso que no tienen carne o sólo un tejido muy delgado, se ven afectadas por el calor más intensamente, y por lo tanto el grado de la quema en estas zonas es mayor. En la cueva de Gorham, la doble coloración de los huesos coincide con las áreas del esqueleto de las palomas con poca masa muscular. Es posible que parte de la quema responda a  motivaciones no nutritivas que se produjeron después del consumo y/o deposición. Las modificaciones por otros agentes, tales como carnívoros o aves de rapiña, fueron insignificantes.
Esto proporciona una evidencia adicional de que los neandertales idearon recursos para alimentarse de aves de forma independiente y mucho antes de la llegada de los HAM.