viernes, 22 de marzo de 2013

Los esquemas mentales permiten la ampliación de relaciones por encima del número de Dunbar

Según Dunbar, en cada especie, el número de congéneres (número de Dunbar) con el que un individuo se relaciona, puede predecirse por el tamaño del neocortex.
En el caso del ser humano, las personas nos relacionamos con más individuos de los que el número de Dunbar establece.

Matthew E. Brashears ha comprobado experimentalmente que los humanos adultos pueden recordar un mayor número de relaciones con más detalle cuando la red social muestra cierre triádico y etiquetas de parentesco. Para el tratamiento de esta red, la mente utiliza unos determinados marcos mentales conocidos como esquemas. El cierre triádico es un esquema de tipo estructural, común a todos los seres humanos, mientras que las etiquetas de parentesco son un esquema cultural, varían en función de la cultura concreta a la que pertenecen los individuos.

Según el cierre triádico, si A se relaciona con B y B se relaciona con C, entonces A se relaciona con C. Solo es preciso recordar dos de las relaciones para deducir automáticamente la tercera.
Los términos de parentesco permiten deducir o excluir determinadas relaciones entre dos individuos (como "el hijo del hijo es el nieto" o "el hermano no puede ser el padre") y cuando se combinan con el cierre triádico, la recuperación de relaciones queda fortalecida.

Otros esquemas mentales pueden ser utilizados igualmente para comprimir la información relativa a individuos relacionados.