lunes, 14 de octubre de 2013

Cueva Boomplaas: Primer análisis tafonómico y paleoecológico de los restos de grandes mamíferos.

Ubicación de la Cueva Boomplaas (BPA). La línea de puntos corresponde a la costa en el LGM, actualmente a 120 m bajo el nivel del mar (Van Andel, 1989). DK1 = Cueva Die Kelders; BNK = Cueva Byneskranskop; BBC = Cueva Blombos, PP = Pinnacle Point, NBC = Cueva Nelson Bay; KRM = Klasies River Mouth.
J. Tyler Faith ha publicado el primer análisis tafonómico y paleoecológico de los restos de grandes mamíferos hallados en la Cueva Boomplaas, con un alcance global e integrado, prestando especial atención a sus implicaciones para la comprensión de las adaptaciones humanas y los cambios ambientales en la región. Los datos tafonómicos indican una compleja historia de acumulación realizada por humanos, carnívoros y rapaces. Las señales antropogénicas están casi ausentes en la parte inferior de la secuencia (hace > 65 ka), tienen una presencia intermedia en los conjuntos MSA y LSA de hace 50-20 ka, y son abundantes en los depósitos LSA posteriores a la fecha del último máximo glacial (LGM). En el contexto regional más amplio, la historia de la ocupación de Boomplaas es consistente con la hipótesis de que las poblaciones humanas del LSA y el MSA se concentraron en la línea de costa de hace 60-20 ka, hoy sumergida. La ocupación intensiva después del LGM, es paralela a un aparente aumento de la densidad de población de la región, que pudo haber sido impulsada en parte por un aumento en el nivel del mar. El conjunto de ungulados de Boomplaas se caracteriza por el auge y decadencia de una comunidad de pastoreo taxonómicamente diversa, con picos durante el LGM. Estos cambios no se correlacionan con los cambios tafonómicos, lo que significa que es probable que estén impulsados ​​por factores ambientales (la expansión y la contracción de los hábitats de pastizales). Los cambios en la diversidad de ungulados indican que la precipitación efectiva fue mayor durante el LGM, cuando se intensificaron las lluvias del invierno. Esto es consistente con los argumentos recientes que el LGM en esta región puede no haber sido extremadamente duro y árido.

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