lunes, 7 de diciembre de 2015

Olduvai Bed II FLK- West. Nuevo yacimiento del achelense temprano.

Se ha recurrido frecuentemente a fórmulas porcentuales para determinar si un yacimiento corresponde al olduvaiense evolucionado o al achelense.

Los restos achelenses más antiguos fueron datados en ~1,75 Ma, localizados en Kokiselei-4, Nachukui (West Turkana, Kenia) por Christopher Lepre y su equipo (2011) coexistiendo con restos olduvaienses.

Los conjuntos de Konso (KGA6-A1; Etiopía Meridional) han sido datados por Yonas Beyene el al (2013), en ~1,75 a <1,0 Ma. Las herramientas más antiguas son cronológicamente indistinguibles de las de Kokiselei. El conjunto de las herramientas más antiguas de Konso se caracteriza por la presencia de grandes puntas y toscos unifaces y bifaces.

Los comienzos del achelense pueden rastrearse en Koobi Fora, con lo que se llamó Industria Karari (1,7 Ma), en más de 50 yacimientos. El morfotipo está constituido por los hallazgos del complejo FxJj18. Ludwig y Harris (1998) conciben esta industria como una variente local contemporánea de las industrias olduvaienses de la parte inferior del Lecho II en Olduvai. Lo más distintivo de esta industria es la aparición de los raspadores Karari, núcleos estandarizados sobre grandes lascas cuyas caras ventrales son usadas como plataforma para realizar secuencias largas de producción de lascas. Se disponía por tanto de la capacidad técnica para obtener lascas de gran tamaño si bien no se usaban aún como soportes para útiles formales.

YACIMIENTOS MÁS RELEVANTES DEL ACHELENSE INICIAL
ÁREA ARQUEOLÓGICA
LOCALIZACIÓN
CRONOLOGÍA MA
Kokiselei KS4, Nachukui Formation, West Turkana, Kenya
1,76
Gomboré I, Garre I y Garba IV
<1,7
Rietputs Formation, Windsorton, Northern Cape Province, South Africa
1,61
Gona (Etiopía)
BSN-12, OGS-5, OGS-12
>1,6
KGA 4. Kayle Member.
1,56
Barkly West, Northern Cape Province
>1,51
1,5
Nyabusosi (Uganda)
NY 18 (lascas de reducido tamaño)
1,5
Sterkfontein (Sudáfrica)
Miembro 5
1,5-1
Peninj (Tanzania)
Mugulud (grandes soportes retocados), Bayasi, Maritanane (núcleos y lascas de pequeño tamaño con pocos retocados)
1,5-1,1
Olduvai (Tanzania)
EF-HR (extracción de soportes y manufactura de artefactos), FCWest (obtención de lascas de pequeño tamaño y objetos de percusión; gran variabilidad técnica y enorme diversidad de materias primas), TK (explotación del cuarzo para yunques de percusión, con materias primas procedente de 2-10 km), BK
1,5-1,4
Gadeb (Etiopía)
2B, 2C y 2E
<1,5
Chesowanja (Kenia)
GnJi 1/6E
1,4
Kuruman Hills, entre Danielskuil y Kuruman al norte de Cape Province, South Africa
1,37
Winam Bay, Lake Victoria, cerca de Mount Homa, Kenya
1,35
Kilombe Volcano, entre el Lago Victoria y Nairobi, Kenya
1,30
Gona, Dikika, Hadar, Ethiopia
1,15
Humbu Formation, West Lake Natron, Tanazia
1,15
Upper Webi Shebele Basin, Etiopía
1,07
Middle Awash area, Bouri Formation, Etiopía
1,01



Figure 1
Estratigrafía de FLK-West. D. Uribelarrea.
F. Diez-MartínP. Sánchez YustosD. UribelarreaE. BaquedanoD. F. MarkA. MabullaC. FraileJ. DuqueI. DíazA. Pérez-GonzálezJ. YravedraC. P. EgelandE. Organista y M. Domínguez-Rodrigo presentan el descubrimiento de Olduvai Bed II FLK-West un nuevo yacimiento achelense temprano, el más antiguo con asociación de de explotación de fauna. Los hallazgos incluyen grandes herramientas de corte (LCT) simples y elaboradas y hachas de mano bifaciales y huesos con marcas de corte, de bóvidos, suidos y équidos.
  • FLK-West está justo encima de la Tufa IIA, datada en ca 1,7 Ma.
La muestra lítica recuperada de FLK-West asciende a 2.120 artefactos, distribuidos a lo largo de las 6 unidades arqueoestratigráficas reconocidas en la secuencia de excavación. El grueso de la colección está elaborado en cuarzo de Naibor Soit (73,67%), seguido a distancia por rocas volcánicas (18,2%) y sílex (7,07%). En todos los niveles estratigráficos se encontró una representación variable de guijarros no modificados, elementos de percusión, fragmentos indeterminados y herramientas. La producción de escamas, medianas en su mayoría, se efectuó mediante una variedad de estrategias unifaciales, bifaciales y multifaciales y modelos lineales, ortogonales y centrípetos. También se documenta reducción bipolar. 
  • En general, los artefactos difícilmente pueden atribuirse a los tipos achelenses clásicos (como hachas de mano, cuchillas y picos triédricos), son toscos y carecen de cualquier tipo de simetría. Proceden de una reducción bifacial y preferentemente no invasiva. Sin embargo, han sido recurrente y eficientemente formados o retocados para producir zonas puntiagudas distales contundentes y filos. 
  • Estas formas LCT simples coexisten en el mismo conjunto con hachas de mano muy sofisticadas.
Figure 3
LCTs de FLK-West. Díez Martín.
Los rasgos achelenses más significativos se observan en los dos niveles inferiores, en especial en L6, donde se han documentado 35 grandes escamas de cuarzo de Naibor Soit, 4 núcleos masivos dedicados a la producción de grandes lascas y 28 grandes herramientas de corte (LCT), incluyendo hachas de mano verdaderamente bifaciales. Estos artefactos son particularmente grandes en longitud, la anchura y grosor. En contraste con Kokiselei y Konso, FLK West proporciona evidencia de que las habilidades de talla relativamente avanzadas estuvieron presentes desde el inicio del Achelense.

Figure 5
Hacha de mano bifacial de FLK-West L6. 310 mm x 140 mm x 83 mm x 3660 g. Foto por F. Diez Martín y D. Uribelarrea.
La mayoría de los elementos faunísticos corresponden (por orden de abundancia) a huesos largos, dientes y axiales (costillas). La preservación de los restos es buena, aunque varias superficies han sido afectados por la exposición al agua. Las modificaciones de la superficie del hueso incluyen marcas de corte (4 huesos), de percusión (13) y de dientes (14), todas ellas en huesos largos.

Los grandes cambios climáticos hacia la aridez se documentan en Olduvai hace ca 1,7 Ma (cama inferior II) y ca 1,3 Ma (cama superior II). También se registran en la cuenca del Omo y en la Formación Busidima. La coincidencia en el tiempo de estos cambios climáticos y la aparición de los primeros conjuntos achelenses sugieren que el clima actuó como un detonante de la innovación tecnológica.

La transición olduvaiense achelense