sábado, 4 de octubre de 2014

Nueva hipótesis sobre la filogenia de los hominoideos basada en el tamaño y la forma del cráneo

Árbol construido por Pierre Chardin en base al tamaño y la forma del cráneo
Todos los miles de fósiles de hominoideos descubiertos hasta ahora han sido atribuidos al linaje de Homo, formando un árbol filogenético con muchas ramas muertas. Hoy en día, los gorilas y los chimpancés viven en bosques tropicales, donde los suelos ácidos no favorecen la fosilización. Esta puede ser la causa de que no se hayan recuperado fósiles de chimpancés o gorilas. Sin embargo, se han descubierto cuatro dientes de chimpancé de unos 0,5 Ma en el valle del Rift de Kenia (McBrearty y Jablonski, 2005), y algunos dientes que recuerdan a Gorilla, datados en 10 Ma, fueron encontrados en Etiopía (Suwa et al, 2007), cerca de los principales yacimientos de Homo. Estos descubrimientos indican que los chimpancés y los gorilas, compartieron hábitat con los primeros Homo. Es sorprendente que entre los miles de fósiles de hominoideos, no haya ancestros de chimpancés y gorilas.
Se han secuenciado los genomas completos de los seres humanos y los chimpancés y se ha calculado que la divergencia entre líneas se produjo hace unos 14-7 Ma. Según Oliver de Venn et al (2014), la diferenciación genética comenzó hace 12-13 Ma. Langergraber et al (2012) han sugerido 13-8 y Wilkinson et al (2010) 10-8 Ma. Antes se produjo la separación con los gorilas. Los análisis de Curnoe y Thorne (2003), sobre la distancia genética, sugieren la existencia de sólo cuatro especies en la línea directa de los humanos modernos y cinco especies en total, lo que contrasta con algunas taxonomías actuales, que reconocen hasta 23 especies.

Pierre Chardin formula una hipótesis basada en la forma y tamaño del cráneo, de forma que algunos australopitecos serían antepasados de los chimpancés y los parántropos de los gorilas, lo que resulta en un árbol genealógico coherente. Un cerebro es un sistema complejo que requiere muchas coevoluciones y por lo tanto evoluciona lentamente, es decir, no puede aumentar y disminuir rápidamente para adaptarse al hábitat, como una mano o un pie, y es por lo tanto el mejor marcador para realizar un seguimiento de nuestra evolución.
  • Es opinión generalizada que los parántropos no son antepasados directos de Homo, sino una rama lateral extinguida. La mejor manera de describir Paranthropus es decir "parecidos a los gorilas", debido a la presencia de la cresta sagital y a un aparato de masticación muy robusto, incluyendo muy grandes molares y la músculos mandibulares que parten de la cresta. Broom y Robinson (1950) observaron que los molares se parecían más a los de un gorila que a los de un humano. P. robustus tenía la misma dieta que los gorilas (C3; Cerling et al, 2011). El dimorfismo sexual de los parántropos es significativo, aunque no tan grande como en los gorilas.
  • Los fósiles como  Orrorin (6 Ma) o Ardipithecus kadabba pueden clasificarse en la línea humana o en la de los chimpancés (Lovejoy, 2009). En el caso de Toumai (7 Ma), también es posible asignarlo a la rama Gorilla (Wolpoff et al, 2006). 
  • Zihlman et al (1978) indicaron que las proporciones del cuerpo de A. afarensis se parecen mucho a los de los bonobos. La mayoría de los paleontólogos están de acuerdo en que los fósiles de A. africanus pueden ser precursores del linaje humano, pero no los de A. afarensis. Chardin propone que los fósiles de A. afarensis están en el linaje del chimpancé, probablemente con la excepción de "Selam" (3.3 Ma de edad), que tiene más rasgos de Homo que Lucy y que podría ser asignado a A. africanus. A. sediba posiblemente podría ser considerado como una forma tardía de A. afarensis. Un estudio muy reciente indica que A. sediba, así como A. ramidus tenían una dieta similar a la de los chimpancés (Henry et al, 2012).
  • Hace aproximadamente 2 Ma, convivieron los parántropos como proto-gorilas, el Homo ergaster como proto-humano y A. sediba como proto-chimpancé. 
  • Los fósiles que se proponen para la rama de los chimpancés, A. afarensis, A. garhi y A. sediba, tienen una capacidad craneal cercana a 420 cc, similar a la del chimpancé moderno. Charles Oxnard (1975) ya había propuesto que los australopitecos están más estrechamente relacionados con los grandes simios que con Homo.
    • Otra alternativa para A. sediba sería colocarlo en una cuerta rama, hoy extinta, entre los humanos y los chimpancés, pero ello parece menos probable,
  • La capacidad craneal de Selam y el bebé Taung son pequeñas porque son jóvenes (~ 3 años de edad), pero sus frentes tienen una forma típica, con un gran hueso frontal sobre las órbitas de los ojos, que es claramente humana. 
  • H. habilis sigue siendo bastante heterogéneo, y algunos fósiles podrían corresponder a A. afarensis

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La familia Hominidae