lunes, 5 de enero de 2015

Cambios evolutivos en genes relacionados con la dieta

Secuencias de algunos genes relacionados con la dieta
George H. PerryLogan KistlerMaría A. Kelaita y Aaron J. Sams han revisado y reanalizado las publicaciones disponibles sobre el genoma neandertal y denisovano para determinar el momento evolutivo en que se produjeron cambios en cinco genes humanos que pudieran estar relacionados con la dieta.
  • Las mutaciones en los genes TAS2R62 y TAS2R64, receptores del sabor amargo, se produjeron después de la divergencia con los chimpancés, pero antes de la divergencia entre los linajes neandertal / denisovano y HAM. Por consiguiente, neandertales y denisovanos carecían de los genes TAS2R62 y TAS2R64, utilizados por los chimpancés para detectar los alimentos amargos, y podían consumir una gama más amplia de plantas.
    • En el neandertal, se observa una mutación heterocigota en el primer codón del gen TAS2R38, que probablemente habría dado lugar a una proteína no funcional.
  • Las mutaciones en el gen MYH16, gen de la miosina masticatoria, se produjeron también después de la divergencia con los chimpancés, pero antes de la divergencia entre los linajes neandertal / denisovano y HAM (Stedman et al, 2004).
    • La ausencia de una proteína MYH16 funcional puede explicar unos músculos de la mandíbula relativamente reducidos; esta pérdida de genes puede haber seguido a la adopción de un comportamiento de cocción.
  • En los genomas de neandertales y denisovanos, no se observan duplicaciones del gen de la amilasa salival (AMY1), lo que sugiere un origen relativamente reciente para la ganancia numérica en los HAM. Los humanos modernos tienen alrededor de seis copias de este gen, mientras que los neandertales tenían sólo dos.
    • Por lo tanto, si los homínidos anteriores consumían grandes cantidades de órganos subterráneos de almacenamiento ricos en almidón, probablemente lo hicieron sin los beneficios digestivos del aumento de producción de la amilasa salival.
Esto sugiere que los neandertales consumieron plantas muy diferentes a las que se consumen hoy. Por otra parte, carecían de los genes necesarios para digerir la lactosa de la leche.