sábado, 2 de noviembre de 2013

Competición femenina intrasexual en chimpancés

Anne E. Pusey y Kara Schroepfer-Walker han estudiado la competencia intrasexual femenina en los chimpancés del Parque Nacional Gombe (Tanzania). 

Las chimpancés presentan tasas excepcionalmente lentas de reproducción y crían a sus hijos sin ayuda paterna directa. Su éxito reproductivo depende del acceso a recursos alimenticios de alta calidad durante un largo período de vida. Los machos son filopátricos y defienden en conjunto el territorio de la comunal, mientras que la mayoría de las hembras se trasladan a otras comunidades para la reproducción. Los individuos pasan mucho tiempo solos o en subgrupos fluidos, cuyo tamaño depende principalmente de la abundancia y distribución de alimentos (fisión-fusión). Las áreas de explotación de las hembras, se superponen dentro del territorio comunal. Aunque las tasas de agresión son bajas, las hembras compiten por el espacio y el acceso a los alimentos. Un estatus más elevado se correlaciona con un alto éxito reproductivo, y las hembras de alto rango tienen mayor acceso a los alimentos, incluyendo acceso preferencial a los lugares ricos en recursos; Son agresivas con las hembras inmigrantes e incluso matan a los recién nacidos. La intensidad de la agresión se correlaciona con la densidad de población. La competencia es posible que se extienda al apareamiento: Las hembras presentan hinchazones sexuales durante 6-18 días durante los cuales tratan de aparearse con la mayoría o con todos los machos.

Los bonobos comparten con los chimpancés la filopatría del macho y la dispersión femenina. Pero a diferencia de los chimpancés, las hembras bonobos actúan juntas frente a los machos adultos en la competencia por el alimento. Mientras que las hembras chimpancés recién llegadas suelen buscar la protección de los machos adultos contra las hembras residentes, las hembras bonobos forman alianzas con las residentes.

El patrón compartido de filopatría del macho y dispersión de la hembra en nuestros dos parientes más cercanos, así como en los gorilas, y la evidencia de patrones similares en muchas sociedades humanas, sugiere que el último ancestro común de los humanos y los simios africanos mostró este patrón. 


Chimpancés