jueves, 2 de enero de 2014

Abrigo del Molino. Nuevo yacimiento musteriense en el Sistema Central ibérico.

D. Álvarez-Alonso, M. de Andrés Herrero, A. Díez-Herrero y J. Rojo Hernández presentan los primeros resultados del análisis geoarqueológico y sedimentológico del yacimiento del Paleolítico Medio del Abrigo del Molino (río Eresma, Segovia), así como un análisis preliminar de los hallazgos líticos y de restos de fauna y una datación por el método OSL (luminiscencia óptica de estimulación láser).

En el perfil estratigráfico visible se han identificado un total de once niveles, de manera preliminar y provisional. Se ha hallado un conjunto musteriense de once piezas, fundamentalmente de sílex, en al menos tres niveles diferentes (E, F y G), en el que destacan esquemas operativos levallois.

La datación de la muestra por OSL de la base del nivel E, casi en el contacto con el nivel F, nos fecha
la última exposición a la luz solar del nivel E, situándolo con una edad mínima de 59.700 ± 2.700 BP, en el que por ahora, antes de iniciarse la excavación de este nivel, parece el techo de la secuencia antrópica del abrigo. Esta datación sitúa la ocupación al final del MIS 4, justo en el pleniglacial del Pleistoceno Superior.

En la Meseta conocemos numerosas evidencias al aire libre de yacimientos del Paleolítico medio,
frecuentemente descontextualizadas, y en las que únicamente podemos recuperar industria lítica.
Pinilla del Valle (Madrid) (Márquez et al., 2008), Jarama VI (Guadalajara) (Wood et al., 2013), Cueva Corazón (Díez et al.,2011, Sánchez Yustos et al., 2011), Cueva de Guantes (Palencia) (actualmente en proceso de excavación, bajo la dirección de A. Mateos y J. Rodríguez), Valdegoba (Burgos) (Quam et al., 2001) son algunos de los escasos ejemplos diseminados por el interior peninsular de yacimientos
en cueva musterienses situados entre los OIS 5 - 3.
El Abrigo del Molino, no solo es uno de los escasos yacimientos con estas características y esta cronología, sino que también se sitúa en un interesante contexto geológico y geográfico que nos confirma la existencia de un corredor N-S, así como la existencia de un importante “área refugio” en el Sistema Central.

pág. 92.
La cultura musteriense