viernes, 5 de diciembre de 2014

El neandertal de la Península Ibérica cazó rebecos y cabras montesas

Fauna de origen antrópico dominante en los yacimientos del PM de la Península Ibérica.
Los homínidos del PM estaban bastante especializados en la presa de ungulados de caza mayor con un leve sesgo hacia la captura de adultos y el consumo de partes carnosas, médula de las extremidades y cabezas, con pocas innovaciones que incluyen la explotación moluscos marinos y los campamentos con hogar en el centro (Mary C. Stiner, 2013). La mayor parte de los yacimientos de PM se localizan en latitudes donde la gama de alimentos de origen animal y vegetal era menos variada. La caza de grandes animales puede producir un retorno alto, pero se asocia con altas variaciones (revisado en Kelly 1995; Kuhn y Stiner 2006) y por lo tanto limita el potencial reproductivo de una población altamente carnívora. Esto se compensa con una gran movilidad en respuesta a las extinciones locales. En ambientes templado-cálidos y subtropicales, los homínidos del PM capturaron pequeños animales fáciles de recoger, como tortugas (Les Canalettes, capa 4; Francia, c 70 ka; NISP=1209), moluscos marinos, huevos de avestruz, y grandes lagartos. La dieta del PM rara vez se amplió a animales con altos costos de captura o procesado, como aves (en la capa XI de la Cueva Bolomor hay evidencia de consumo de patos buceadores del género Aythya; En el yacimiento al aire libre de Salzgitter-Lebenstedt, Alemania, de patos y cisnes), liebres o peces (en varios niveles musterienses de la Cueva Castelcivita se han hallado restos de peces de agua dulce, NISP=21; disponemos de evidencias adicionales en Payre, Francia; Kudaro, Cáucaso y Abri du Maras, Francia) lo que indica que las poblaciones eran pequeñas y dispersas. Las lanzas de madera fueron casi con toda seguridad el arma por defecto, mientras que las puntas de piedra y hueso surgen al final del periodo. Armas sencillas implican una mayor cooperación e implicación del grupo en la caza y un mayor número de cazadores, incluyendo hembras y juveniles. Caníbales, todo indica que en épocas de escasez alimentaria se daba muerte a los miembros de grupos ajenos para su consumo.  Se ha especulado en un solapamiento de nicho entre los neandertales y los grandes carnívoros, pero según Gerrit L. Dusseldorp (2013), el énfasis de explotación estaba en diferentes grupos de animales.

Un estudio de los restos del TD10-1 de Gran Dolina en Atapuerca, con una antigüedad aproximada de 300 ka, y de los niveles XVII, XI y IV de la Cova del Bolomor ha revelado la misma variedad y oportunismo en el consumo de recursos alimenticios, variedad de estrategias y diversidad comportamental que luego caracterizará al sapiens (Ruth Blasco, 2012). Igualmente, en el Abris du Maras (Bruce L. Hardy et al, 2013) y Cueva Corazón (José Yravedra Sainz de los Terreros et al, 2013). En Abric Romaní, hay evidencias de procesamiento de un gato montés (Felis silvestris; Maria Joana Gabucio et al, 2013). En El Esquilleu, de cabras montesas y gamuzas (José Yravedra Sainz de los Terreros et al, 2014). El consumo de liebres, castores, marmotas y algunos carnívoros, está registrado en Fumane. El de castor, en Grotta Maggiore di San Bernardino. Ruth Blasco et al (2014) han estudiado la evidencia de explotación de paloma bravía (Columba livia) durante un periodo de más de 40 ka (con una datación más antigua de por lo menos 67 ka, anterior a la llegada de los HAM) en la Cueva de Gorham, Gibraltar. Esta explotación fue intencionada y dilatada a lo largo del tiempo, ya que se hallaron repetidas pruebas en diferentes espacios y contextos temporales dentro de la cueva.

José Yravedra y Lucía Cobo-Sánchez han estudiado la importancia de cabras montesas y rebecos en las estrategias de los cazadores neandertales de la Península Ibérica.

El rebeco (Rupicrapa) y la cabra montesa (Capra) están presentes en los yacimientos, sobre todo en zonas rocosas y montañosas. La tafonomía de algunos sitios revela que rebeco y cabra montesa fueron cazados por los neandertales, que mostraron gran capacidad de adaptación a una amplia variedad de entornos, incluidos los hábitats montañosos. Por el contrario, en otros sitios con condiciones favorables, estos animales no fueron aprovechados por los neandertales, que optaron por cazar otras especies como ciervos, caballos o uros, lo que sugiere complejidad de comportamiento y gran versatilidad.