domingo, 28 de diciembre de 2014

La gracilidad ósea del humano actual surgió recientemente en la evolución y está relacionada con el sedentarismo

Densidad ósea de chimpancé, australopiteco, neandertal y HAM.

El humano actual es el único hominoideo que muestra una baja densidad trabecular en las extremidades superiores e inferiores y por ello una estructura ósea ligera, pero se desconoce en qué periodo de la evolución humana apareció esta característica.

Habiba ChirchirTracy L. KivellChristopher B. RuffJean-Jacques HublinKristian J. CarlsonBernhard Zipfel y Brian G. Richmond han estudiado la densidad ósea trabecular en los fósiles de homínidos (Australopithecus africanus, Paranthropus robustus/Homo temprano de Swartkrans, Homo neanderthalensis y los primeros Homo sapiens).

Según los resultados, la densidad trabecular se mantuvo alta durante toda la evolución humana y disminuyó significativamente en los humanos modernos recientes (hace unos 12 ka), lo que sugiere una posible relación entre los cambios en nuestro esqueleto y el sedentarismo y la dependencia de las innovaciones tecnológicas y culturales.